Francesc Colomer: "Todos tenemos que entender que el turismo es el alma de la Comunitat"

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El secretario autonómico de Turismo es uno de los principales ideólogos del PSPV. Apuesta por gestionar la diversidad con coherencia y con la máxima armonía.

Francesc Colomer (Benicàsim,1966) es uno de los políticos socialistas valencianos que más han aportado a rearmar anímica e ideológicamente a una formación que durante dos décadas permaneció en la oposición. Alcalde a los 24 años de uno de los principales municipios turísticos de la Comunitat, Colomer lleva décadas impulsando conceptos como el de "transversalidad" o  "sostenibilidad". Licenciado en Filosofía, con una tesis cum laude sobreBartolomé de las Casas, mantiene que hay que elaborar un relato unitario pero diverso para tratar de vencer el gran reto del sector, la estacionalización y la mejora de la rentabilidad. La entrevista se desarrolla antes de que estallara el caso Crespo Gómar (supuesta financiación irregular del PSPV) y de que naciera su primer hijo en su relación con la consellera de Vivienda, María José Salvador.

-No parece que las relaciones con las empresas turísticas sean malas. Bien al contrario, zanjó la crisis por el impuesto turístico sin víctimas.

-El turismo necesita de los empresarios porque las ideas, la iniciativa, la inversión, la creatividad, nacen fundamentalmente en el mundo de la empresa. Una empresa y unos empresarios que yo creo que han sabido interpretar muy bien los cambios, el mundo en el que vivimos, la globalización, la necesidad de dar pasos, de no conformarse, y por tanto el empresario en el ámbito del turismo (la hotelería, la hostelería, la intermediación, todos los gremios, sectores, subsectores), juegan un papel fundamental. Hay asociaciones muy representativas que tiene cada vez más un acento profesional, y ése es el punto de encuentro, como no podía ser de otra forma.

Yo siempre pienso que la Agencia Valenciana de Turismo ha de ser una especie de espejo en el que el sector se mire, se busque y se encuentre, en políticas útiles, eficientes, y que estemos donde tenemos que estar: cogestionando y construyendo una gobernanza colaborativa que fundamentalmente pasa por pactar, concertar las grandes líneas maestras, la estrategia que hacemos desde aquí en lo que es la gestión de la oferta, la construcción de un modelo, unos productos, la innovación, el capital humano, y la gestión de la demanda, que es básicamente competencia nuestra, con una promoción que ha de estar alineada en la estrategia y el instinto de negocio que sólo te lo puede aportar con garantías de saber de qué va el mundo de la empresa.

- ¿Cuántos modelos turísticos tiene la Generalitat?

-Tenemos la necesidad de gestionar la diversidad. Y eso hay que verlo en clave positiva. La Comunidad Valenciana no es un monocultivo. Es verdad que está el sol-playa como producto convencional, que para mí es perpetuo porque el sol-playa es felizmente fundamental e identitario. Pero a parte tenemos en nuestro programa Creaturismo patrimonio, cultura, gastronomía, paisaje, fiestas, identidad, tecnología, turismo activo, festivales en la tierra de las dos mil bandas … todos esos productos que se van generando alrededor de la realidad territorial y social. Al final te da un mix, una gran diversidad que  hemos de gestionar.

Gestionar la diversidad con coherencia, con la máxima armonía, y defendiendo un rincón del mundo que se llama Comunidad Valenciana que la hemos de posicionar adecuadamente. A todo eso le hemos de dar un relato unitario pero diverso para tratar de vencer el gran reto del sector, la estacionalización y la mejora de la rentabilidad.

Hemos de dar un relato unitario pero diverso para tratar de vencer el gran reto del sector: la estacionalización y la mejora de la rentabilidad

Y en este contexto, ¿qué es Benidorm?

-Es un gran portaaviones, como puede serlo también Valencia capital, pero Benidorm es hotelería, el paradigma del hotel es casi un producto turístico. Y tiene una oferta complementaria muy potente. Allí la gente creo que no se aburre nunca. Y si no se aburre nunca es que además de la playa hay más. Benidorm es personal e intransferible, no hay que copiarlo, pero es un modelo de éxito con una conjura colectiva que hace que todo el mundo entienda que el turismo no es un tema menor. Que muchas veces la sociedad no le da al turismo el reconocimiento que merece.

-¿Qué hace falta para conseguir mejorar la coordinación en materia turística?

-Nosotros creamos la mesa interdepartamental en la que están todas las consellerias, todas, a nivel de secretarios autonómicos porque todas tiene que ver. Nuestro reto es implantar el alma, el espíritu turístico a todas las acciones de gobierno de todas las consellerias: transporte, sanidad, cultura. La seguridad es una ventaja competitiva enorme en este mundo que vivimos tan frágil, y tenemos la mesa interdepartamental para identificar las líneas en común que han de estimular todas las concellerias para remar en la misma dirección y ese cambio de chip, de mentalidad, con la jerarquización en su cabeza de que todo lo que hagan en la Comunidad Valenciana no ha de ser incompatible sino al contrario con el turismo.

- ¿Van triunfando en esa idea?

-Buena pregunta. Vamos haciendo, “tirando millas, vamos convocando, hemos cronificado estas convocatorias, esta transversalidad. Después a nivel bilateral con consellerias que nos interesan más, como cultura, tratamos de que lo tengan claro, con seguridad, José María Ángel (director General de la Agencia de Seguridad) es un gran aliado. Ese espacio transversal lo tenemos, y yo espero que haya venido para quedarse y que todo el mundo entienda que el turismo no es un tema menor, ni complementario, ni residual, ni coyuntural, sino que es el alma y la primera industria de esta Comunidad.

- ¿Le suena la frase “morir de éxito”?

-Con toda la importancia que tiene el trabajo estadístico no podemos vivir de contar cabezas ni de ubicarnos en una zona mental de confort que es una especie de “corredor de la muerte”. Nosotros trabajamos con luces largas, el Creaturismo del que hemos hablado, ese programa de rutas culturales, Los Borja, la Seda, el Grial, los últimos Cátaros, los Íberos, jornadas de cocina de autor con 40 estellas Michelín, … todo lo que tenemos ahora encima de la mesa tiene que ver con mañana y pasado mañana. ¿Que ahora va bien? A mí a veces me dicen “enhorabuena” y yo no me siento aludido. Nos interesa ganar el futuro, hacer inteligencia, mercados, estrategia digital, estar bien posicionados en Internet, tomar buenas decisiones con conocimiento de causa, el Big Data, … hemos de ganar el futuro. Nuestra agenda es toda para superar la coyuntura. Porque los mercados castigados por la guerra, la miseria, el terrorismo, volverán, no sé si este año lo harán Turquía y Túnez como dicen algunos observadores, ojalá, pero siempre habrá un Brexit, unTrump, un proteccionismo en este mundo tan frágil. La OMT, que no se engaña nunca, en 2017 1.200 millones de personas viajaron por el mundo, y en 2030 lo harán 1.800 millones. China ya es el principal mercado emisor del mundo y la Ruta de la Seda es una gran coartada. No nos podemos dormir, para nada.

-Y el conflicto político catalán ¿cómo nos está afectando?

- Yo no lo he valorado porque no tengo valorado porque no tenemos elementos rigurosos, empíricos para conocer en qué nos ha afectado. Pero todo afecta, sin duda. Barcelona es un destino muy posicionado en el mundo. No hemos de creernos esa “victoria” o ese repunte porque a otros les vaya mal.

- ¿Hasta qué punto condiciona la existencia de lobbys como la patronal hotelera benidormense Hosbec? 

-En absoluto. Yo creo que hay una sintonía con Hosbec y con el Club de Producto Temps (hemos presentado la guía 2018), que son los pequeños del ámbito rural. Hosbec representa pequeños, medianos y de toda clase. A los pequeños no los veo como un lobby sino como una plataforma organizada, que vertebra, que ayuda, que dialoga. Yo hoy encuentro más complicidades que otra cosa: coincidimos en la lucha contra el intrusismo, en la promoción en los mercados emergentes, … Nuestra política es ir gestionando esa diversidad.

- ¿Y qué le parece la expansión de Hosbec fuera de su lugar de origen?

-Hosbec es estatutariamente Benidorm y Costa Blanca, pero desde hace años son Comunidad Valenciana. De hecho tienen hoteles asociados en Castellón y en la provincia de Valencia. Y ahora todos sabemos que han entrado con más fuerza en Valencia. Es una asociación empresarial como otras (la de Valencia, la de Asotur en Castellón, Temps, Hostur, Fotur), es el ecosistema en el que nos movemos. Y afortunadamente están organizados. El relato económico oficial del poder de turno no puede menospreciar a los empresarios hoteleros y del turismo. Que parece que otros sectores se llevan el halo de ser la auténtica economía, y hoy hablar del turismo es hablar de economía del conocimiento. Si supiéramos la cantidad de aplicaciones, de tecnología que los hoteles están introduciendo para combatir el cambio climático, para ganar eficiencia térmica, hídrica, domótica … quiero decir, el turismo es punta de lanza, ya lo es la gastronomía, en innovación. El turismo es punta de lanza de economía del conocimiento de primer nivel.

- ¿Llegaremos a tener un peso en la ciudad de Valencia parecido al de Barcelona con la experiencia de los de Benidorm?

-Los movimientos empresariales tengo muy claro que son movimientos empresariales, civiles, mercantiles, privados, respetable, y nosotros hemos de ayudar a todo el mundo dentro de un marco de armonía y eficiencia, siendo una administración ágil, moderna, responsables, que no estorbe, que sea útil. Y a partir de ahí esos movimientos … Pero Valencia en los últimos años ha desplegado una capacidad de ser relevante en el mundo. Yo creo que ha llegado la hora de Valencia. Porque era a lo mejor la gran desconocida, y Valencia en historia, en patrimonio, en atributos turísticos, en capacidad de seducir mercados, de convencer, de enamorar, vivimos una edad dorada de la gastronomía valenciana por las estrellas Michelín y por muchas otras expresiones culinarias y gastronómicas. Pasan muchas cosas en la ciudad y en el territorio, y es la hora de Valencia.

- ¿Le gusta el proyecto de La Marina?

- No lo conozco, pero me merece el máximo respecto. Pienso que no estamos aquí para etiquetar proyectos, sino para respetarlos. Insisto, no lo conozco, por lo que sería muy presuntuoso por mi parte entrar en más detalles. 

A pesar de ser nuestro territorio un "territorio Gürtel", un "territorio Orange Market", hemos querido construir desde la visión turística un mensaje de futuro

-¿Qué echa en falta, no sólo en la Agencia Valenciana de Turismo, sino en la propia Comunidad, en el Gobierno valenciano, para dar un empujón al turismo?

-Yo diría que la Comunidad Valenciana ha de poner el acento en la autoestima, en tener una narrativa optimista de la historia. Y, por supuesto, tener convicción y fe en nosotros mismos. Hay que contagiar al mundo lo bueno que tenemos, que se conozca que en la Comunidad Valenciana hay gente hospitalaria...

No obstante, yo pienso que el turismo ha de ser un tema de Estado. Nosotros llevamos aquí dos años largos y no hemos dedicado ni una sola palabra a criticar a nadie. A pesar de ser nuestro territorio un "territorio Gürtel", un "territorio Orange Market" o a pesar de haber cinco condenados a prisión, hemos querido siempre construir desde la visión turística un mensaje de futuro, así como respetar a todo el mundo y tratar de ser coherentes. Lo que hay que hacer es sintonizar con los tiempos en que vivimos y pensar que todo cambiará y todo volverá. 

La socialdemocracia nació en la segunda Revolución Industrial y ahora ya estamos en la era del algoritmo

- Hablando de temas de partido ¿Qué pensó cuando el Secretario General del PSPV, Ximo Puig, en el último congreso te propuso para "mirar al futuro" desde el partido?

- Le dije: Ximo, cómo me haces esto, si no tengo tiempo ni para dirigir mi propia vida. Pero es cierto que este trabajo va a dar sus frutos. El tema es repensar la socialdemocracia en clave valenciana ante los retos más actuales como la revolución industrial (antes lo hemos dicho), la robótica, el papel de la igualdad entre géneros, las libertades, el mundo del bigdata... Ahí hay que resetear tantas y tantas respuestas políticas. La socialdemocracia nació en la segunda Revolución Industrial y ahora ya estamos en la era del algoritmo. Quien tenga el algoritmo, y permítidme que vuelva al tema del turismo, generará un marketing turístico a la carta, al gusto del usuario, con ofertas personalizadas de paquetes turísticos. Hemos de saber interpretar el mundo en el que estamos y vivimos y actuar en consecuencia. 

-Usted publicó un artículo sobre la necesidad de repensarse la socialdemocracia que a nivel federal puede estar muy alejado de las corrientes que se postulan, ¿no cree? ¿Está el PSPV-PSOE ahora a contracorriente?

-Bueno, yo creo que hay algo que continua vertebrando a la política y que para mi son los valores. Y profundizando más, diría que los valores de la Revolución Francesa. Esa modernidad que irrumpe por todo el pensamiento ilustrado y que se basa en la igualdad, la solidaridad y la fraternidad para todos. Dicho de otra forma: la justicia social para todo el mundo. Sobre ese trípode se ha de construir el mensaje. A partir de ahí, todo es discutible. 

Y para traducir  todos esos valores al siglo XXI, lo que hay que hacer es no comportarse de forma dogmática ni sectaria y aprovechar la 4ª Revolución Industrial, superando las injusticias de la 1ª y 2ª Revolución Industrial, y haciendo frente a los retos de la propia 4ª Revolución Industrial que también nos lanza algunos, claro: el derecho al honor, a la intimidad, la ciudadanía digital, etc. 

- ¿Qué ha de afrontar, por tanto, el PSPV-PSOE?

-Lo que hemos de afrontar es un nuevo contrato social, económico y ético a la altura del siglo XXI y de todas estas transformaciones a las que me estoy refiriendo. Nuestro objetivo es llegar al 19 con un programa moderno, no viejo. Llegar con un programa que hable de cosas de las que nunca se han hablado. 

Hemos de afrontar un nuevo contrato social, económico y ético a la altura del siglo XXI

- El concepto de sociedad que usted tiene ¿lo está implementando en el trabajo del turismo y de la política turística?

- La Agencia es la sala de máquinas del turismo y en esa vocación y trabajo hacia el turismo, somos conscientes de que los proyectos necesitan liderazgo. Y liderazgo significa tener una hoja de ruta y dar cada uno la mejor versión de sí mismo. Nosotros hemos puesto encima de la mesa una historia que no es muy conocida entre la opinión pública y que nosotros denominamos "planes de gobernanza". Se trata de una política pionera en toda España. En total, tenemos 17 planes este año en el presupuesto y son, ni más ni menos, que acuerdos que hemos cerrado con las tres diputaciones provinciales -da igual el color político que tengan- y con 17 mancomunidades o agrupaciones de municipios. cada tres años firmamos y cerramos un convenio; ponemos dinero las tres administraciones (la Generalitat, la Diputación y la Mancomunidad) y tenemos en cuenta las ideas de los empresarios de cada zona y todo el trabajo que nosotros hemos hecho sobre el conocimiento de las Universidades sobre el sector turístico. Y aquí está la clave: poner todas estas variables juntas para vertebrar turísticamente el territorio. 

Si a mi me preguntaran por lo que más orgulloso me siento en todo este tiempo diría que de estos planes de gobernanza porque en estos planes está la colaboración conjunta de todos y no le puedes regatear el protagonismo a nadie. Yo sé que el artículo 49 del Estatuto me da competencias exclusivas en política turística, pero sé que las diputaciones provinciales llevan 20 años haciendo muchas cosas y no las hacen mal, al contrario, hay muchas que las hacen muy bien. Por eso, hemos de dar la mejor versión de nosotros y hacer algo que se positivo para el turismo. 

- ¿Qué tal es la relación con el Ministerio?

-Tenemos una buena relación. Es cierto que cada vez tienen menos competencias en materia turística y sólo nos convalidan el plan operativo de marketing en relación operaciones exteriores. Pero, económicamente, el Ministerio ha dejado de hacer cosas y de aportar dinero como, por ejemplo, para cosas tan sencillas como la colocación de carteles turísticos en carreteras y autovías. Y de cara temas más institucionales, hecho de menos que el Estado no homologue todas las normativas autonómicas y que nadie actúe por libre dentro del territorio español de las autonomías. 

 

 

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