"Cambié de religión pero ¡no iba a cambiar de marido!"

Publicado en La Mujer en la Alianza

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ENTREVISTA: ALMUERZO CON... ISABEL ROMERO

El presidente Obama la invitó a Washington porque es una empresaria que le reza a Alá. Y allí se fue, a la cumbre de emprendedores musulmanes que la Casa Blanca organizó a finales de abril para conocerles, para que se conocieran entre sí y para ponerles en contacto con grandes nombres como Yahoo! o Rockefeller. "¡Qué cosas pasan! Del olivar a Washington, invitada por Obama". Isabel Romero (Madrid, 1957) ha vuelto a Córdoba con la agenda a rebosar.

Hubiera propuesto un restaurante halal, es decir, con certificado oficial de que cumple la ley islámica. A eso precisamente se dedica como directora general del Instituto Halal, creado por la Asociación Junta Islámica. Pero, como en España aún no hay ningún restaurante con este sello, elige Almudaina, en la judería de Córdoba, junto al alcázar de los Reyes Cristianos y la Mezquita (que hoy es iglesia).

El maître ofrece una degustación de platos cordobeses que ella acepta antes de puntualizar: "Para mí, sin cerdo. Y para beber, un aquarius de naranja". Todo lo que toma es en la práctica halal. Nunca bebió alcohol, pero lo del jamón, eso ya fue más difícil.

Cuenta entusiasmada historias de éxito protagonizadas por mujeres que conoció en la cumbre en comunidades musulmanas. "Éramos la mitad de los invitados. Incluso tuvimos un desayuno increíble con Hillary Clinton, con copas de borde de oro, sólo nosotras. Estaban empeñados en darnos visibilidad".

La carne de ciervo, perdiz y pavo en escabeche lleva la conversación a los matarifes. "Los musulmanes llegaron a los mataderos españoles hace mucho, para ellos no es un trabajo denostado". El embutido se cuela en la charla. Que también lo hay apto para musulmanes. "Hemos certificado mortadela de pavo, cecina de León, chorizo de ternera, morcilla". ¿Y? "Muy bueno. La gente no nota la diferencia". El Instituto Halal ha analizado y bendecido unos 400 productos de un centenar de empresas incluidas algunas conocidísimas como conservas Isabel o Central Lechera Asturiana. Promueven lo halal con la mente en el consumo interno -"aquí somos dos millones de musulmanes"-, la exportación y atraer turismo islámico.

"Más que empresaria soy activista", explica esta conversa. Sólo una medalla con el nombre de Alá en árabe delata su fe. Y que cuando menciona al profeta, una vez, añade: "La paz sea con Él". El del pañuelo le parece "un falso debate. España no ha hecho la transición religiosa y ya está debatiendo el hiyab. Nosotros apoyamos a la que lo lleva y a la que no. Si te obligan, rebélate".

Ella lo hizo. Está casada con un cristiano animista aunque en el islam la mujer sólo puede casarse con un correligionario. "Cuando me convertí ya estaba casada. ¡No iba a cambiar de marido!", un músico de Madagascar. Tienen dos hijos que "viven la práctica de ambos" y estudian ética en el cole.

Aunque de segundo pide bacalao, por una confusión le traen rodaballo. Se lo come encantada en este caserón del siglo XVI, que fue hogar de un obispo y hasta tiene un pasadizo a una casa vecina descubierto "al poner gas natural", cuenta el maître.

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