La Alianza de Civilizaciones, también en femenino

Publicado en La Mujer en la Alianza

La Declaración de Granada exige a los países firmantes que cese la violación de derechos de las mujeres en nombre de la religión o de las tradiciones

EL IDEAL

El burka, la mutilación genital, los malos tratos, el tráfico de personas y la esclavitud sexual, la obligación de profesar el Islam, las legislaciones discriminatorias, los obstáculos para acceder a la educación, el desprecio al trabajo dedicado al hogar y la familia... Las violaciones de los derechos humanos contra las mujeres están a la orden del día en los países árabes e islámicos, pero tampoco escasean en las sociedades democráticas europeas. Un grupo de profesionales del mundo de la política, la cultura, el feminismo o la ciencia que se reúnen desde hace tres años en el foro Voces Mediterráneas presentó ayer la llamada Declaración de Granada, un documento en el que exigen a los países firmantes de la Alianza de Civilizaciones que cese la discriminación femenina en nombre de la religión o de las tradiciones.

El debate fue «intenso», pero estuvo presidido por un «espíritu constructivo», por lo que el documento evita acusar a ningún país en concreto de vulnerar los derechos humanos, señaló la codirectora de Voces Mediterráneas, Teresa Langle de Paz. «Donde una mujer está sometida psicológicamente a un hombre y no puede decidir quién es y quién quiere ser, ahí hay una violación de derechos humanos -señaló Langle-. Esas violaciones no son sólo las grandes tragedias: también ocurren en la vida cotidiana, en nuestro entorno».

La Declaración de Granada es fruto del encuentro de las mujeres de Voces Mediterráneas que se desarrolló en la Fundación Euroárabe el pasado julio. Previamente ese foro se había reunido en Roma y Madrid.

El documento ha sido enviado al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, con la petición de que lo haga llegar al alto comisionado de Naciones Unidas para la Alianza, Jorge Sampaio, y a los gobiernos «amigos».

Las autoras exigen a los firmantes del pacto «acciones concretas, inmediatas y urgentes para combatir y acabar con las violaciones de derechos humanos que han asolado y asolan a millones de mujeres de todas las orillas de la cuenca mediterránea y las mantienen en un estado de emergencia permanente».

«Nos negamos a ser consideradas una minoría. Somos la mayoría absoluta, más del 52% de la población», recuerda el texto, que reclama «la paridad en todas las esferas de la vida pública y política», «cambios estructurales en los sistemas sociales y políticos» y el reconocimiento del trabajo que las mujeres dedican a la familia.

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