La memoria de las mujeres por Rosa Pereda

Publicado en La Mujer en la Alianza

EL PAÍS

Lo nuevo después del Holocausto, me decía hace pocos días Reyes Mate, es la necesidad de incluir la memoria en el análisis. Y, me pareció entender, no sólo la facultad de recordar, sino los recuerdos mismos. Y eso, por dos razones: primero, para establecer los hechos. El recuerdo de la víctima, su sufrimiento, vuelve incontestable cómo fue que pasó lo que pasó. Particularmente cuando resulta inexplicable y sin razón, como en el caso del Holocausto, pero también de algunas otras realidades que, como los mundos de Paul Eluard, existen y están en éste. Es lo que pasa con las categorías del pensamiento, que como lentes focalizadas, cambian irremediablemente el sentido de la realidad que estamos analizando.

Pero la segunda razón es de otro orden, el de la moral, el de la intención del análisis: que los hechos que se analizan no se vuelvan a repetir. Obviamente, no todos los que piensan están en esa idea, que no se deriva de los hechos -algunos, estuvieron y están de acuerdo con la Solución Final; otros niegan que existió- pero sí puede derivarse de su análisis. De ese enfrentamiento con el horror. Lo fastidiado de la memoria es que obliga a las víctimas a recordar, pero también a los verdugos. Y es lógico que se revuelvan panza arriba.

Entonces, le pregunté a Reyes por la memoria de las mujeres.

El tema de las mujeres es espantosamente aburrido. Lo decía la feminista americana Susan Faludi: como las tareas domésticas, que acabas de limpiar el polvo y ya tienes que volver a empezar. Cada día hay que establecer los hechos, hay que demostrarlos, hay que volver obvio que no se pueden repetir. Los hechos, los tozudos hechos, hablan sobre las consecuencias de pensar que las mujeres somos naturalmente inferiores. Quiero decir: inferiores por naturaleza. Según esa idea, que tantos comparten aunque felizmente cada vez menos se atreven a formularla, es la naturaleza la que impone el papel familiar y social de la mujer, y su sitio en la estructura del poder, de la autoridad. No se trata sólo del poder político, también es el poder de tomar decisiones. Incluso, sobre nuestra propia vida.


La supuesta -dada por supuesta- inferioridad (natural) de la mujer, ha dado como resultado más de la mitad de la población, las mujeres, sojuzgadas y humilladas. Por siglos. Recluidas en la "zona húmeda" de que habla Bourdieu, que no siempre es metafórica, pero que siempre está ahí, y contagiadas de la suciedad que quitan. Siempre hay mujeres en las limpiezas, y siempre está la limpieza en el horizonte mental. De los hombres -de los varones- y de las mujeres. Unos, ellos, lo verán como un derecho, el suyo. Otras, nosotras, como una amenaza, real o metafórica, y en el mejor de los casos, como una perplejidad. No conozco una sola mujer que no haya conocido la agresión física, oral, fáctica, por el hecho de ser mujer. Ninguna que no haya tenido miedo en algún momento. Ninguna que no se haya visto limitada alguna vez, por el hecho de ser mujer. Y como todo eso se vive de una en una, cada una en su única vida, la memoria de las mujeres es como para echarse a temblar.

Es, efectivamente, el relato de las víctimas. La versión de las víctimas. Y aquí hay que ser muy claros, porque la tentación es echarles -echarnos- la culpa. No es un mecanismo exclusivo contra las mujeres, pasa siempre. No sólo con los judíos: cuando desaparecieron los chupados de las dictaduras del Cono Sur, algo habrían hecho. El casi centenar de mujeres que están muriendo en España cada año a manos de sus maridos, el millar de ellas que mueren en Europa cada año, castigo a su insumisión. Algo harán. Las apedreadas, violadas legalmente, azotadas en público, quemadas con ácido, en muchas sociedades islámicas, lo son conforme a su ley... ¿Por qué no les escuchamos a ellas? ¿Por qué no nos escucháis?

Sencillamente. Ninguna opresión, ni económica, ni doméstica, ni política, deja de rendir dividendos -léase dineros, servicios, autoestima: poder, en suma- a los opresores. El sistema del poder

No es en absoluto inocente. Es, además de malvado, interesado. Y no tiene nada que ver con la naturaleza. Es propia y enteramente cultural: inventado. Podría haber sido, y será, de otra manera.


¿Y qué hay de los afectos? Aquí está la trampa terrible. Porque cuando hablamos de la opresión de las mujeres, estamos hablando, para empezar, de la estructura familiar, allí donde se afianzan y transmiten los valores, y donde se cristalizan, cotidianamente, las conductas. La familia, que además de un sistema de autoridad, es una red poderosísima de afectos. Para nadie como para las mujeres, la familia es el núcleo de la incondicionalidad. Y, sobre todo para ellas, según lo previsto por el mando y gracias a esos afectos, el lugar donde se realiza su razón de ser. Claro que las mujeres amamos: incluso más allá de la vida. Por amor -escuchemos a las víctimas- se concede esa última oportunidad fatal. Por amor se vuelve a creer esa promesa mil veces incumplida antes. Por amor se disculpa lo imperdonable. ¿Pero hay algo que pueda justificar los sufrimientos infligidos? Desengañémonos: no hay afecto en la violencia. Las mujeres deben saber que el maltrato en el grado que sea es incompatible, rigurosamente incompatible, la prueba del nueve, con el más mínimo afecto.

Porque al final, estamos hablando de un engaño, de una montaña de mentiras, de una trama puramente ideológica y nunca puesta a prueba, que tenemos que desenmascarar. Sólo la memoria del sufrimiento, entrando en el análisis; sólo el relato de las víctimas, fijando los hechos; y sólo el convencimiento de que el sufrimiento es injustificable, puede ayudarnos a terminar con un mal que es una vergüenza.

Estar hablando de este tema, estar quemándose con este tema es, se lo juro, señores, espantosa, horrorosamente aburrido. Pero hay que volver a quitar el polvo. Porque ahí están los hechos, y estamos hablando de sufrimiento. Innecesario, evitable, injustificable. Y tenemos que acabar con él. Chicas, que ninguno de los hombres que haya en vuestra vida sea más que vosotras. Chicos: que ninguna de las mujeres que haya en vuestra vida sea menos que vosotros. Amén.

La OMS exhorta a actuar más allá del sector sanitario para mejorar la salud de las mujeres y las niñas

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Pese a los progresos realizados, las sociedades siguen fallando a la mujer en momentos clave de su vida

Aun cuando se han realizado considerables progresos en los últimos decenios, las sociedades no atienden aún a las necesidades sanitarias de las mujeres en momentos clave de su vida, particularmente en los años de la adolescencia y la vejez, según se indica en un informe de la OMS.

En el lanzamiento del informe, titulado Las mujeres y la salud: los datos de hoy, la agenda de mañana, la Directora General de la OMS, Dra. Margaret Chan, pidió una acción urgente tanto en el sector de la salud como en otros sectores para mejorar la salud y la vida de las mujeres y las niñas de todo el mundo desde el nacimiento hasta la vejez.

«Si se niega a las mujeres la oportunidad de desarrollar plenamente su potencial humano, incluida sus posibilidades de llevar una vida más sana y, al menos, un poco más feliz ¿está verdaderamente sana la sociedad en su conjunto? ¿Qué nos dice esto acerca del estado del progreso social en el siglo XXI?», se preguntaba la Dra. Chan.

Las mujeres dispensan la mejor parte de la atención sanitaria, pero pocas veces reciben la atención que necesitan

En el mundo entero, el grueso de la atención sanitaria está a cargo de las mujeres, ya sea el hogar, en la comunidad o en el sistema de salud, y sin embargo, en esa atención aún no se abordan las necesidades y los problemas específicos de las mujeres a lo largo de su vida.

Hasta el 80% de toda la atención de salud y el 90% de la atención de enfermedades relacionadas con el VIH/Sida se prestan en el hogar, casi siempre por parte de mujeres. No obstante, con demasiada frecuencia, las mujeres carecen de apoyo, de reconocimiento y de remuneración en esa función esencial.

A la hora de atender a las necesidades de salud de la mujer, es más probable que se disponga de ciertos servicios, como la atención durante el embarazo, que de otros como los de salud mental, violencia sexual y detección y tratamiento del cáncer de cuello de útero.

Por otra parte, en muchos países los servicios de salud sexual y reproductiva tienden a centrarse exclusivamente en las mujeres casadas dejando de lado las necesidades de las que no lo son y de las adolescentes. Son pocos los servicios que se ocupan de otros grupos marginados de mujeres, como las consumidoras de drogas por vía intravenosa, las pertenecientes a minorías étnicas y las mujeres de las zonas rurales.


«Es hora de compensar a las mujeres y las niñas, garantizarles la atención y el apoyo que necesitan para que en todo momento de su vida puedan gozar de uno de los derechos humanos fundamentales como es el derecho a la salud», señaló la Dra. Chan.

Las mujeres viven más que los hombres, pero esos años suplementarios no siempre se acompañan de buena salud

El VIH, las dolencias relacionadas con el embarazo y la tuberculosis siguen siendo unas de las principales causas de muerte de las mujeres de entre 15 y 45 años en el mundo entero. No obstante, a medida que la mujer envejece, las enfermedades no transmisibles pasan a ser las principales causas de defunción y discapacidad, particularmente después de los 45 años.

En todo el mundo, los ataques cardíacos e ictus, con frecuencia considerados problemas «masculinos», son también las dos principales causas de muerte de las mujeres. Como las mujeres suelen presentar síntomas diferentes que los hombres, las cardiopatías muchas veces no se les diagnostican correctamente. También tienden a padecer estas enfermedades más tarde que los hombres.

Dado que las mujeres suelen vivir en promedio entre seis y ocho años más que los hombres, representan una proporción creciente de la población de mayor edad. Las sociedades tienen que prepararse ya para abordar los problemas de salud y los costos asociados con la tercera edad y prever los grandes cambios sociales que se producirán en la organización del trabajo, la familia y el apoyo social.

A pesar de algunas ventajas biológicas, la mujer se ve afectada en su salud por una situación socioeconómica inferior

La falta de acceso a la educación, a cargos de responsabilidad y al ingreso puede limitar las posibilidades de la mujer de proteger la propia salud y la de su familia. Aunque existen grandes diferencias respecto de la salud de la mujer entre las regiones, los países y las clases socioeconómicas, las mujeres y las niñas afrontan problemas similares, en particular la discriminación, la violencia y la pobreza, que aumentan su riesgo de mala salud.

Por ejemplo, en el caso del VIH/Sida, el riesgo que entraña la diferencia biológica se agrava en las culturas que limitan el conocimiento de la mujer acerca del VIH y su posibilidad de negociar relaciones sexuales seguras.


«No veremos progresos significativos mientras las mujeres sigan siendo consideradas ciudadanas de segunda clase en tantas partes del mundo», señaló la Dra. Chan. «En muchas sociedades los hombres ejercen el control político, social y económico. El sector de la salud no puede permanecer ajeno a ello. Estas desiguales relaciones de poder se traducen en una desigualdad de acceso a la atención de salud y una desigualdad en el control de los recursos sanitarios», añadió.

Se necesitan cambios y medidas de política en el sector de la salud y fuera de él

En el informe se procura identificar áreas clave de reforma, tanto dentro como fuera del sector de la salud. Ello comporta determinar mecanismos para establecer un liderazgo más firme con la plena participación de organizaciones femeninas, fortalecer los sistemas de salud para que atiendan mejor las necesidades de las mujeres a lo largo de su vida, propiciar cambios en la política pública para conocer de qué manera los determinantes sociales y económicos de la salud afectan adversamente a las mujeres, y dotarse de una base de conocimientos que permitan un mejor seguimiento de los progresos.

Las estrategias para mejorar la salud de la mujer también deben tener plenamente en cuenta la desigualdad de género y abordar los obstáculos socioeconómicos y culturales concretos que impiden a las mujeres proteger y mejorar su salud, se señala en el informe.

La ONU insta a impulsar el papel de las mujeres en la crisis humanitaria para hacer más efectiva la ayuda

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laonuinsta.pngMADRID.- El Comité sobre la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer de Naciones Unidas (CEDAW, en sus siglas en inglés) instó este lunes a las mujeres haitianas a desarrollar un papel más importante en la crisis humanitaria desatada tras el terremoto para mejorar las labores de ayuda y ejecutar con mayor eficacia los planes de emergencia."Las necesidades y capacidades de las mujeres deben tenerse en cuenta en todos los sectores y agrupaciones de la respuesta de emergencia, ya que el papel de la mujer es fundamental para recuperación temprana, la aplicación efectiva y la sostenibilidad a largo plazo", dijo la directora de la CEDAW, Naela Mohamed Gabr.

El comité señaló que las responsabilidades de las mujeres se multiplican en este tipo de desastres naturales debido al papel que desempeñan en el cuidado de niños, ancianos, discapacitados y heridos, así como en la gestión de la economía doméstica y en la distribución de alimentos en el seno de la familia. No obstante, la funcionaria de Naciones Unidas indicó que pese a su importancia en la gestión de este tipo de crisis, su margen de actuación se ve mermado por su vulnerabilidad y sus propias necesidades que, en muchas ocasiones, son las últimas en satisfacerse.

"Si bien la fortaleza y la resistencia de las mujeres están en alta demanda después de emergencias tales, éstas no pueden cumplir adecuadamente dichas funciones si sus necesidades básicas no están cubiertas. Si las mujeres son para cuidar a los demás, su propia seguridad, dignidad, salud y problemas nutricionales deben ser satisfechas", añadió Gabr. Entre las necesidades más urgentes de este colectivo se encuentra la seguridad, ya que es uno de los grupos de población más expuestos a todo tipo de violencia y abusos como consecuencia de la anarquía imperante en estos momentos y de la falta de una vivienda que les sirva de refugio ante dichas agresiones.

"La protección de los Derechos Humanos de las mujeres es tan importante como prestar atención médica de urgencia, alimentos y vivienda", apuntó la diplomática, al tiempo que propuso a los equipos destacados en Haití la creación de unidades especiales orientados a la protección de mujeres y niños. El propio organismo dispuso nada más producirse el seísmo un monto total de 2 millones de dólares (1,43 millones de euros) procedentes del Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM) con el fin de proporcionar servicios de urgencia para la protección de las mujeres y sus familias.

Europa Press
 

La ONU suma al sector privado en la lucha para la igualdad de las mujeres

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EL MUNDO

El Consejo Económico y Social (ECOSOC) y la agencia de la ONU para las Mujeres (Unifem) han organizado una reunión para explorar las vías de colaboración con el sector privado en la lucha contra la violencia de género y la promoción de la igualdad entre mujeres y hombres.

La responsable de Unifem, la española Inés Alberdi, ha subrayado que los países necesitan de las mujeres y su liderazgo para contribuir a la creación de economías fuertes, al tiempo que pidió la colaboración del sector privado a este objetivo.

Por su parte, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, señaló que las mujeres desempeñan un papel central en la sociedad, y que al darles más poder, " se progresará en lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio para todos".

Aumentar el poder de las mujeres

Según datos de Unifem, las mujeres son las que llevan la mayor carga de la pobreza en el mundo, representan un 70% de los pobres, y tienen más posibilidades de padecer situaciones de hambre debido a que tienen menor acceso a la educación, los cuidados sanitarios, el empleo y el control de los bienes.

Con motivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer, que cada año se conmemora el 8 de marzo, Unifem celebrará un simposio en el que se lanzará un código que contiene los siete principios claves para contribuir a que aumente el poder de las mujeres en el mundo empresarial.

Así la actriz Geena Davis, que estuvo presente en la reunión, comentó la necesidad de cambiar el mensaje que transmiten los medios, "las niñas y las mujeres importan menos que los niños y los hombres", además criticó que la mayoría de los personajes femeninos en el mundo del cine y la televisión son "estereotipados e hipersexualizados".

En el acto también participó Sarah Ferguson, duquesa de York, quien subrayó que "con educación y con las madres se refuerzan las sociedades y las comunidades. La clave es educación, educación y educación".

La ONU tendrá una agencia especializada en la mujer

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La presidencia sueca de la UE expresó su rotunda satisfacción

La ONG Oxfam pide que la nueva entidad tenga 'una misión clara'

Efe

La Asamblea General de la ONU adoptó este martes una resolución en la que se da luz verde a la creación de una nueva "superagencia" dentro del organismo mundial centrada en la promoción y la defensa de los derechos de la mujer.

La resolución adoptada por consenso insta a la integración en una única agencia especializada del Fondo de la ONU para el Desarrollo de la Mujer (Unifem), la División de la ONU para el Avance de la Mujer y el Instituto Internacional de Investigaciones y Capacitación para la Promoción de la Mujer (INSTRAW), así como de la Oficina del Asesor Especial en Asuntos de Género (OSAGI).

La persona responsable de la nueva entidad, equiparable al Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF), ocuparía el rango de subsecretario general, el más alto dentro de la jerarquía administrativa del organismo mundial tras el de secretario general.

Satisfacción y perplejidad

La presidencia sueca de la Unión Europea (UE) expresó en un comunicado su satisfacción por la decisión adoptada por los 192 países de la Asamblea General tras más de tres años de negociaciones.

Aseguró que la nueva agencia "logrará mejoras muy necesarias en la manera en que Naciones Unidas protege los derechos de la mujer y promueve su participación en el desarrollo y la construcción de la paz".

"La labor de la ONU en este área ha sido durante mucho tiempo demasiado débil y se han asignado pocos recursos para mejorar la situación de la mujer", dijo en el comunicado la ministra de Desarrollo sueca, Gunilla Carlsson.

Por su parte, la responsable de asuntos de género de la organización Oxfam, Daniela Rosche, advirtió en una declaración que la decisión de hoy "no significará nada si los Estados miembros no proporcionan una misión clara" a la nueva entidad.

"En la resolución se borró cualquier mención al futuro mandato de la agencia. Pero todavía se está a tiempo de cambiar las cosas, y para ello se necesita con urgencia el liderazgo del secretario general (Ban Ki-moon) para que no se pierda el impulso", resaltó.

La responsable de Oxfam instó a Ban a nombrar cuanto antes a la persona que encabezará la nueva agencia para que pueda empezar a trabajar antes de finales del próximo año.

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