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¿Vuelven las guerras de religiones?

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¿Vuelven las guerras de religiones?

    Juan José Tamayo

  En el imaginario sociocultural judeo-cristiano tenemos grabada la imagen del asesinato de Abel con una quijada de burro por Caín, quien, ante la pregunta de Dios "¿dónde está tu hermano?”, elude toda responsabilidad en la eliminación física su hermano. De entonces para acá la violencia es una constante en la historia de la humanidad, que se impone sobre la paz que todo ser humano anhela. Sucede, además, que, lejos de retroceder, va in crescendo. En la medida en que las sociedades más avanzan científica y técnicamente recuren a formas de violencia más sofisticadas y destructivas. El siglo XX, considerado el de mayor progreso de todos los tiempos, ha sido el más violento de la historia.

Ante esta situación nos preguntamos: ¿Son las religiones fuente de violencia o caminos de paz? ¿La violencia está en los genes de las religiones monoteístas o se trata de una patología a erradicar? El tema no puede ser más actual. Cuando creíamos que las guerras de religiones eran fenómenos del pasado y habían desaparecido las razones para provocarlas, han vuelto a resurgir con especial crudeza y radicalidad, están tiñendo de sangre no pocos de los escenarios geopolíticos del planeta, que llevan crespones negros por banderas, y destruyendo todo lo que encuentran a su paso, desde vidas humanas a manifestaciones culturales que son patrimonio de la humanidad.

Las guerras, a mi juicio falsamente religiosas, están provocando éxodos masivos de la población civil que desembocan en tragedias humanitarias como las del Mediterráneo, que sólo este año se ha cobrado más de 2.500 vidas humanas, la última la del niño sirio de tres año Aylan Kunrdi, ahogado en las costas turcas. Y todo ello ante la insensibilidad de Europa, que permite el libre acceso de los capitales para negocios bursátiles y cierra sus puertas a los inmigrantes y refugiados, que huyen del hambre y de la violencia terrorista.

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Ante la falta de argumentos racionales para justificar dichas guerras, se apela a Dios –siempre con atributos masculinos y bélicos- y se mata en su nombre, convirtiéndolo en asesino. Lo expresaba con todo realismo el filósofo Martin Buber en un texto que hoy sigue conservando actualidad: “Dios es la palabra más vilipendiada de todas las palabras humanas. Ninguna ha sido tan mancillada, tan manipulada…. Las generaciones humanas, con sus partidismos religiosos, han desgarrado esta palabra. Han matado y se han dejado matar por ella. Esta palabra lleva sus huellas dactilares y su sangre. Los seres humanos dibujan un monigote y escriben debajo la palabra ‘Dios’. Se asesinan unos a otros y dicen: ‘lo hacemos en nombre de Dios’”.

Ante la falta de argumentos racionales, se apela a Dios y se mata en su nombre, convirtiéndolo en asesino

No es extraño, por ende, que Dios haya decidido darse de baja de todas las religiones, como expresaba un chiste, creo que de El Roto en EL PAÍS, con motivo de la guerra de Bush, Blair y Aznar contra Iraq. El retorno de las guerras por motivos religiosos lleva a pensar, equivocadamente en mi opinión, que estas son una constante en la humanidad, más aún, la ley de la historia de la que no podemos escapar. Si sí fuere, la humanidad se habría convertido ya en un coloso en llamas.

La violencia tiene muchos rostros y un sinnúmero de manifestaciones a cuál más dramáticas y destructivas del tejido de la vida y de la convivencia cívica. Una de las más extremas es la violencia de género, instrumento de poder y de dominación del patriarcado en la sociedad y en las religiones que, dada su extensión y sus motivaciones, desemboca en terrorismo patriarcal, al que responde el feminismo, una de las pocas revoluciones pacíficas de la historia, a través de la no-violencia activa desde un discurso y unas prácticas fundadas en la igual dignidad de los seres humanos. Violencia patriarcal hoy muy extendida entre los adolescentes y en los jóvenes, en el trabajo, en los conflictos armados, donde las mujeres se convierten en campo de batalla, y contra la infancia, una de las más persistentes y ocultas que colocan a los niños y niñas en una situación de total indefensión.

Pero la violencia y los conflictos bélicos son solo una cara de la realidad mundial y de las religiones. Hay otra más esperanzada y esperanzadora, más optimista y constructiva: las tradiciones y experiencias religiosas que trabajan por la paz fundada en la justicia, transitan por caminos de reconciliación como respuesta a los conflictos armados, fomentan espacios de diálogo y racionalidad frente a la irracionalidad de los fundamentalismos y participan en los procesos de paz entre contendientes en guerra.

Las dialéctica violencia-caminos de paz en las religiones es el tema del 35 Congreso de Teología que se celebrará en Madrid del 10 al 13 de septiembre, en el que reflexionarán en clave inter-disciplinar teólogos, teólogas y filósofas de distintas religiones, culturas y continentes, científicos sociales, activistas de movimientos pacifistas, víctimas de los diferentes terrorismos, etcétera. El Congreso de Teología hará un homenaje a dos de las figuras más relevantes del cristianismo liberador latinoamericano: Monseñor Romero, arzobispo de San Salvador, asesinado hace 35 años, y Pedro Casaldàliga, obispo-poeta-profeta del Mato Grosso (Brasil), que, en un clima de violencia política, religiosa, racial, sexista, estructural y ecológica, trabajaron por la reconciliación, la justicia, la fraternidad-sororidad y el cuidado de la tierra siempre del lado de los “crucificados de la Tierra”.

Las dialéctica violencia-caminos de paz en las religiones se tratará en el 35 Congreso de Teología que se celebrará en Madrid

Juan José Tamayo es profesor de la Universidad Carlos III de Madrid y secretario general de la Asociación Teológica Juan XXIII.

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Los extremismos y Daniel Barenboim

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Los extremismos y Daniel Barenboim

En una época tan difícil como la nuestra, el músico nos demuestra que siempre hay esperanza y que hay que seguir dando la batalla por un mundo mejor

 
 

EDUARDO ESTRADA


 

Al mismo tiempo que los ayatolás fanáticos iraníes prohibían a Daniel Barenboim ir a Teherán a dirigir la Staatskapelle Berlin Orchestra por tener la nacionalidad israelí (que Irán no reconoce), la ministra de Cultura y Deportes de Israel, Miri Regev, exigía a la canciller alemana, Angela Merkel, que impidiera la presencia del músico en Irán porque ese ciudadano judío, con sus críticas a los asentamientos y, en general, a la política palestina del Gobierno de Israel, podría causar un grave daño a la causa de la paz.

Dos actitudes de extremismos paralelos que se manifiestan al mismo tiempo y, se diría, confirman aquello de la identidad de los contrarios. Ambas iniciativas muestran, por una parte, la absoluta falta de racionalidad y la ceguera religiosa que prevalece en el tema del conflicto palestino-israelí y, de otro, la titánica lucha que deben librar quienes, como Daniel Barenboim, tratan de tender puentes y acercar mediante el sentido común y la buena voluntad a esas dos comunidades separadas hoy por mares de odio y fanatismo recíproco.


Tengo una gran admiración por Daniel Barenboim, como pianista y director de orquesta. Lo he oído como solista y como conductor de las mejores orquestas de nuestro tiempo y siempre me ha parecido uno de los más egregios músicos contemporáneos y, desde luego, espero con impaciencia la inminente aparición de su nueva versión de los dos Conciertos para piano, de Brahms, uno de sus platos fuertes desde que los grabó por primera vez, en 1958, dirigido por Zubin Mehta.

Mi admiración por Barenboim no es solo por el gran instrumentista y director; también por el ciudadano comprometido con la justicia y la libertad que, a lo largo de toda su vida, ha tenido el coraje de ir contra la corriente en defensa de lo que cree justo y digno de ser defendido o criticado. Aunque nació en Argentina, es ciudadano Israelí y, desde siempre, ha militado junto con los israelíes que critican el tratamiento inhumano de muchos Gobiernos de Israel, como los presididos por Netanyahu, contra los palestinos en los territorios ocupados y en Gaza, y ha obrado incansablemente por tender puentes y mantener un diálogo abierto con aquellos. De este modo nació ese proyecto apadrinado por él y por el destacado intelectual palestino Edward Said, la fundación en 1999 de la West-Eastern Divan Orchestra, conformada por jóvenes músicos israelíes, árabes y españoles y que patrocina la Junta de Andalucía. Sus empeños a favor del diálogo entre israelíes y palestinos fueron reconocidos por estos últimos, concediéndole la nacionalidad palestina, que Barenboim aceptó, explicando que lo hacía con “la esperanza de que aquello sirviera como señal de paz entre ambos pueblos”.

Ha tenido el coraje de ir contra la corriente en defensa de lo que cree justo de ser defendido

Pero, cuando lo ha creído necesario, Barenboim también ha dado batallas en lo que podría considerarse el lado opuesto del campo ideológico. Por ejemplo: en la campaña para que la obra musical de Wagner pudiera tocarse en Israel, donde hasta entonces estaba prohibida por los escritos antisemitas del compositor alemán. La campaña tuvo éxito y él mismo dirigió el 7 de junio de 2001, en Jerusalén, a la Staatskapelle de Berlín en la puesta en escena de la ópera Tristán e Isolda. Hubo algunos gritos de “nazi” y “fascista” entre los oyentes, pero la gran mayoría del público que asistió a la función aplaudió a los músicos y a la ópera, aceptando la tesis defendida por Barenboim de que, por fortuna, el talento creador de Wagner no se vio contaminado por sus prejuicios racistas. ¿No fue éste, también, el caso de otros grandes creadores como Balzac, Thomas Mann y T. S. Eliot?

El compromiso político es mucho menos frecuente entre los músicos que entre los escritores y otros artistas, tal vez porque la música, sobre todo la llamada “culta”, tiene la apariencia de la absoluta neutralidad ideológica, no suele dar la impresión de contaminarse de, ni pronunciarse sobre, la problemática social y política del tiempo en que fue compuesta. Sin embargo, su utilización tiende a menudo a colorearla ideológicamente así como la filiación y militancia cívica de sus compositores e intérpretes, y el uso que hace de ella una determinada cultura o un régimen autoritario. Hitler y el nazismo convirtieron abusivamente a la música de Wagner en una anticipación artística del Tercer Reich (intentaron algo parecido con la filosofía de Nietzsche) y durante un buen tiempo esa identificación forzada perduró, desnaturalizando ante amplios sectores el valor y la originalidad artística de las composiciones de Wagner. Hay que agradecerle a Daniel Barenboim su empeño en rescatar de esa visión pequeñita y mezquina a uno de los genios indiscutibles de la música y, al mismo tiempo, ayudarnos a entender que la genialidad de un músico, de un pintor, de un poeta y hasta de un filósofo (véase Heidegger) no está necesariamente libre de traspiés ni errores de mucho bulto.

Los ataques que acaba de recibir son, en verdad, un homenaje a su valentía y su decencia

Daniel Barenboim cumplirá pronto 73 años y nadie lo diría cuando examina el frenético calendario de actividades que cumple, viajando por todo el mundo con sus cuatro pasaportes —argentino, israelí, español y palestino—, practicando sin tregua los seis idiomas que domina, dando conciertos como director o como pianista en los más prestigiosos escenarios del planeta, y, como si este incesante quehacer no fuera capaz de agotar su indómita energía, dándose tiempo todavía para polemizar con tirios y troyanos en nombre siempre de las buenas causas: la racionalidad contra los fanatismos y extremismos, la defensa de la democracia contra todos los autoritarismos y totalitarismos, y la divulgación del arte y de la cultura como un patrimonio de la humanidad que no debe admitir censuras, exclusiones ni fronteras.

En una época tan difícil y confusa como la nuestra en lo que se refiere a la vida cultural y al compromiso político, muchos artistas e intelectuales han optado por el pesimismo: mirar a otro lado, concentrarse en una actividad que sirve también de coraza impermeable a los ruidos del mundo, cerrar los ojos y taparse los oídos para no degradarse confundidos con el “vulgo municipal y espeso”. Daniel Barenboim está en el polo opuesto de semejante abdicación. Él nos demuestra, con la valía de su quehacer artístico y su compromiso cívico ejemplar, que siempre hay esperanza y que hay que seguir dando contra viento y marea la batalla por un mundo mejor. Los ataques que acaba de recibir al mismo tiempo de los ayatolás iraníes y de la ministra de Cultura de Israel son, en verdad, un homenaje a su valentía y su decencia.

Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, SL, 2015.

© Mario Vargas Llosa, 2015.

Fe y razón

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TRIBUNA »

Fe y razón

El infantilismo de las leyendas bíblicas desafía a nuestra base racional

y a la experiencia

JUAN GOYTISOLO9 AGO 2015 - 00:00

 

 

 

 1. La puesta al día de la Iglesia católica —la tentativa de deshacerse de los elementos de su doctrina más rancios y anacrónicos de cara a la sociedad de hoy en materias tan diversas como el divorcio, la contracepción, el celibato del clero y un largo etcétera— abocan al actual Pontífice y a la Curia a una situación con bastantes similitudes a las que vivió la dirección del PC soviético tras el célebre informe Jruschov y el deshielo del estalinismo. Sin desdecirse de la presunta verdad de los dogmas, religiosos en un caso, ideológicos en otra, la operación de lavado de los establos de Augías abría y abre ahora las puertas a una discusión en la que lo supuestamente intangible pierde su estatus y sufre insidiosamente la erosión de lo real.

 

Si se desprograma la existencia del limbo como se hizo antes de la accesión de Francisco a la silla de Pedro, y el infierno es un estado síquico, ¿adónde van a parar los recién nacidos que no han recibido el bautismo y los precitos que arden en la hoguera minuciosamente descrita por Dante? Si la verdad de la dictadura del proletariado ha perdido su poder aglutinador, ¿qué se ha hecho de los héroes y heroínas estajanovistas gloriosamente representados en los cuadros y murales del difunto realismo socialista?

2. Llegado a este punto preciso, el establecer una neta distinción entre la fe religiosa con sus dogmas no sujetos a la razón y la creencia ciega en unas verdades científicas puestas a la prueba de los hechos y de la evolución de la sociedad. Lo ocurrido en la Unión Soviética a la caída del comunismo muestra que las utopías racionales tienen una existencia más precaria que las fundadas en un orden sobrenatural. Las poblaciones desamparadas por el derrumbe de la cúpula protectora de la ideología han buscado un salvavidas al que aferrarse y el nacionalismo religioso de sus antepasados se lo ofrecía en bandeja. La vieja alianza del trono y el altar, entre el zar Putin y el patriarca de Moscovia colman dicho vacío. La fe en los poderes divinos forman parte del genotipo de la especie a la que pertenecemos.

3. Según he leído recientemente en la prensa, el proceso de santificación de los pontífices que precedieron a Benedicto XVI y a Francisco requiere la prueba de dos milagros atribuidos a su intercesión, pero el recurso a portentos que son excepciones al orden de la creación establecido por Dios enfrenta a la Iglesia a una serie de problemas de difícil resolución. Si el aristotelismo de santo Tomás apuntaló la fábrica del catolicismo en las épocas anteriores a los grandes descubrimientos científicos, a partir de éstos Roma se bate en retirada deshaciéndose de verdades previamente proclamadas en sus concilios y encíclicas.

Afirmar el origen divino del cosmos, como lo hace el catecismo recientemente introducido en nuestras aulas de bachillerato con la asignatura de religión en un esfuerzo desesperado para oponerse a la teoría científica de la evolución va incluso a contracorriente de la lectura “demasiado rápida” del Génesis a la que se refería Francisco en su discurso ante la Academia pontificia de Ciencias el pasado mes de octubre. El grado de racionalidad de la fe es así objeto de debate en el campo atrincherado del creacionismo que se repliega frente a los asaltos de la razón.

4. El infantilismo de las leyendas bíblicas en las que creen los fieles de las religiones reveladas desafía a la vez nuestra experiencia y razón. ¿Quién puede dar por cierto el relato de Adán, Eva y la manzana o el de la cólera divina que condujo al diluvio y al mito multimilenario del Arca? No obstante, el entramado teológico forjado al hilo de los siglos sobrevive a la inverosimilitud de la fábula. El credo quia absurdum de Tertuliano adaptado bellamente por Teresa de Ávila mantiene su vigencia en el mundo desconcertado de hoy.

El papel de Francisco es menos el de un portavoz de verdades eternas que el de un comunicador en un plató de televisión

Hace ya tiempo, cuando el Vaticano reformó su liturgia y el latín desapareció de la Santa Misa, recuerdo que me dije para mis adentros que, puestos a innovar el ceremonial, lo más adecuado para resistir a los embates del siglo hubiera sido su sustitución por el sánscrito. Los fieles que memorizan un credo sin entender lo que dicen disfrutan de la gracia inherente al misterio, y cuanto más ininteligible sea éste mayor será su fe en él. Francisco —cuyos ímprobos esfuerzos sociales y justas iniciativas políticas me inspiran el mayor respeto y simpatía— sigue la dirección opuesta y se ve forzado a dar continuamente explicaciones a lo inexplicable. Su papel al frente de la Iglesia es menos el de un portavoz de verdades eternas que el de un experto comunicador en un grandioso plató de televisión.

Juan Goytisolo es escritor.

Karen Armstrong: “Nuestro laicismo está pasado de moda”

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La pensadora británica escribe en defensa de las religiones alejada de los dogmas. El secularismo, advierte, nunca podrá imponerse al mundo musulmán desde el exterior

 A los 18 años se metió a monja católica, pero admite que era “una monja muy mala”. En vez de seguir esa vocación, Karen Armstrong (Wildmoor, Worcestershire, 1944), inglesa de ascendencia irlandesa, dedicó su vida a conocer a fondo todas las creencias —cristianismo, islam, judaísmo, budismo o hinduismo— desde fuera de los dogmas. Se alejó de la fe, pero tampoco se define como agnóstica: su religión ahora es el estudio de las religiones.

Frente al activismo ateo, un laicismo que considera agresivo y los crecientes recelos contra el islam, Armstrong defiende una visión comprensiva del hecho religioso y, sobre todo, de la tendencia humana a la búsqueda de la espiritualidad. Miembro del grupo de expertos para la Alianza de Civilizaciones en la ONU, Armstrong es autora de 25 libros sobre este tema, articulista en prensa, conferenciante en foros como el TED, que le dio su premio anual en 2008, y promotora de la ‘Carta por la Compasión’, un documento que aboga por el entendimiento entre culturas y credos. Su iniciativa recabó la firma de premios Nobel de la paz como el Dalai Lama o Desmond Tutu, de la reina Rania de Jordania, el empresario Richard Branson o los músicos Peter Gabriel y Paul Simon.

Tiene dos obras traducidas al español en las estanterías de novedades. Una es la reedición deHistoria de la Biblia (Debate), escrita en 2007, en la que explica el origen de los libros y la evolución de cómo se ha interpretado desde que se pusieron por escrito tradiciones orales diversas de Israel y Judea hasta hoy. La otra es Campos de sangre. La religión y la historia de la violencia (Paidós Orígenes), de este 2015, en la que combate la idea de que la intolerancia o el terrorismo vengan implícitos en la tradición religiosa. Más bien al contrario, explica cómo el nacimiento de esas creencias favoreció la solidaridad en las muy crueles sociedades agrícolas del primer milenio antes de nuestra era. No es tan reciente, pero sí imprescindible, su Islam, de 2001(reeditado por Debate en 2013), en el que intenta combatir la ignorancia sobre esa cultura.

Recibe en una coqueta casa adosada, situada en una tranquila calle rodeada de tiendas de antigüedades del barrio londinense de Islington. El hogar parece un museo romántico por su mobiliario tradicional. Y alberga enormes bibliotecas hasta en el hueco de la escalera.

PREGUNTA. Sostiene que las religiones hacen bien a la gente. Pero ¿están en lo cierto? ¿Existe un dios, un cielo?

RESPUESTA. En el mundo moderno, tenemos una idea muy primitiva de Dios: que hay algo allá arriba que creó el mundo y escribió un libro, que sabe las cosas y piensa como nosotros... Esa idea de los primeros libros de la Biblia es un paquete para principiantes, algo con lo que empezar. Mucha gente en Occidente oye hablar de Dios por primera vez igual que de Papá Noel. Dios refleja una capacidad de los seres humanos, de su mente, de tener experiencias trascendentes.

P. La religión ¿es una creación humana?

R. Sí.

P. ¿Y está perdiendo terreno según avanza la ciencia y el racionalismo?

R. Está perdiendo terreno en Europa, pero Europa se está quedando muy pasada de moda en su secularismo. En otros lugares la gente se está haciendo más religiosa, para bien o para mal. En la religión hay de todo, como en el arte, el sexo o la gastronomía. Hay excelente arte, o sexo, y muy malo. La idea de que la religión es dañina no es muy inteligente.

En el mundo moderno tenemos una idea muy primitiva de Dios. La gente oye hablar de él la primera vez como de Papá Noel

P. Richard Dawkins nos dijo que no debemos educar a los niños en el pensamiento mágico, ni en dioses ni en hadas.

R. Dawkins tiene una idea muy equivocada de la religión. Creo que los chicos deben ser educados no de una forma sectaria, pero sí para entender la religión porque es un hecho en la vida humana. Igual que la cultura o la economía.

P. ¿El laicismo puede ser intolerante?

R. Sí puede serlo, como la religión, porque somos gente agresiva. Hay quien dice que la religión está detrás de todas las guerras, pero aquí en Occidente tuvimos dos guerras mundiales, el Holocausto, elgulag, Hiroshima. La Revolución Francesa fue un gran momento en la historia europea pero causó miles de muertes.

P. Pero no es intolerante separar religión y política.

R. Creo que esa es una buena idea, y es una buena idea para la religión. Porque una vez que la religión tiende lazos con los aparatos del Estado pierde muchos de sus ideales. El problema es que en muchas partes del mundo la secularización se hizo de forma agresiva. El sha de Irán Reza Phalevi utilizaba a hombres armados para quitar el velo a las mujeres. Y ordenó al Ejército usar las armas contra cientos de manifestantes pacíficos. Hubo cientos de muertos. Tenemos el caso de Egipto, que tuvo campos de concentración para los Hermanos Musulmanes, o de Atatürk, relacionado con prácticas de limpieza étnica. En muchas partes del mundo el secularismo no ha sido liberador. Debemos avanzar en la secularización pero de forma gradual. A nosotros nos llevó tres siglos y se quiere hacer en unas pocas décadas, sin que se desarrolle naturalmente. No es algo que se pueda imponer desde el exterior.

P. Dice que en ausencia de religión, la gente busca experiencias místicas en la música, el sexo o las drogas.

R. Buscamos experiencias trascendentes, salir momentáneamente de nosotros mismos, en el arte, en la belleza, en el sexo. Es algo que forma parte de la humanidad. Antes de que existieran los museos o el disco compacto, la forma de buscar el arte era la religión. Como el mejor arte, la religión da la posibilidad de escapar del horror que nos rodea y buscar sentido para nuestras vidas.

P. Señala que el fundamentalismo es un fenómeno muy moderno, una reacción a la colonización, el laicismo, Darwin o la Ilustración. ¿De verdad nadie interpretaba literalmente los libros sagrados en el pasado?

R. No.

Palabra de Armstrong

La Alianza de Civilizaciones. “Pienso que aún es una buena idea tratar de analizar las causas del extremismo, pero ha perdido parte de su espíritu. Se hacen largos discursos, pero ¿qué vamos a hacer prácticamente? Nos queda mucho trabajo concreto por hacer.

El debate del velo. Prohibir el uso del pañuelo islámico, como en Francia, “es contraproducente. Cuando se prohíbe, muchas mujeres se lo ponen otra vez. No quiero ni que les pongan el pañuelo a las mujeres ni que les pongan ropa occidental. Tampoco nuestra forma de vestir es sagrada”.

El sexismo. “Todas las religiones son patriarcales, porque son controladas por hombres. Además, el fundamentalismo se rebela contra la modernidad, y la mayor participación de la mujer es una seña de modernidad. Pero, en su origen, el cristianismo y el islam tenían un buen mensaje para las mujeres”. Eso sí, en represión de la sexualidad "el cristianismo ha ido más lejos que ninguna otra religión que haya estudiado”.

EE UU tras el 11-S. “Allí hay una ignorancia masiva sobre el resto del mundo en general, y sobre el islámico en concreto, y eso crea tensiones. He pasado momentos terribles: decir cualquier palabra positiva sobre el islam se veía antisemita”.

P. Y dice que a los autores de la Biblia no le importaban las incoherencias. ¿De verdad no importan?

R. No. No podemos pensar que esos libros descendieron del cielo. La Biblia es una biblioteca elaborada durante siglos. No sabemos cuál fue el uso original de esos libros. Se convirtieron en algo sagrado después de la caída del templo de Jerusalén en el siglo VI antes de Cristo. Los judíos hicieron de la Biblia su templo. Cada vez que uno se enfrentaba a los textos sagrados tenía que usar su imaginación para encontrar un sentido diferente para su comunidad. Los católicos no leen mucho la Biblia. Es una colección de libros muy difícil. Calvino vio que muchos científicos estaban preocupados porque los descubrimientos contradecían los textos; y él respondió que si Júpiter es más grande que la Luna, no había problema porque la Biblia no está hablando de astronomía. Si quieres saber de astronomía ve a otro lugar. Mucha de la gente que lee la Biblia literalmente es calvinista, pero Calvino no lo habría aprobado. La doctrina de que cada palabra de la Biblia es cierta, como el controvertido dogma católico de la infalibilidad del Papa, surgió a finales del XIX. Fue un deseo de encontrar certezas en un mundo moderno en que todo se cuestionaba, como un niño buscando seguridad.

P. Pero mucho antes de esos fundamentalismos existió, por ejemplo, la Inquisición.

R. Sí, pero eso no iba sobre la Biblia. La Inquisición iba sobre todo sobre política interna en un tiempo en que España se enfrentaba a la amenaza del imperio otomano, estaba en la línea del frente, había caído Granada y el país tenía unas comunidades musulmana y judía. Se intentó unir al país luchando contra un enemigo común. Lo que llamamos herejía es casi siempre política.

P. Tampoco fue un fénomeno limitado a España.

R. No, lo tuvimos también aquí. La Inquisición mató a menos gente que lo que los católicos y protestantes mataron en Europa tras la reforma. Pero se convirtió en un símbolo del catolicismo ante los protestantes, símbolo del horror absoluto.

P. La España de los Reyes católicos ¿perdió una oportunidad histórica de convertirse en un ejemplo de país multicultural para Europa occidental cuando expulsó a musulmanes y judíos?

R. Absolutamente. En España había convivencia. Cuando se introdujeron esas medidas muchos españoles se horrorizaron. El antisemitismo es algo característico de Europa occidental que no tenían los musulmanes.

P. Algunos autores creen que se ha idealizado la convivencia en Al Andalus.

R. Cuando la gente convive siempre hay tensiones. Era mucho mejor de lo que ocurría en el resto de Europa.

P. La cristiandad y el islam llevaban siglos guerreando. Pero ¿cuál es el origen del antisemitismo?

R. El islam era lo que hoy son los Estados Unidos. Estaba en todas partes. En un momento en que, tras la caída del imperio romano, Europa cayó en un nivel muy bajo de civilización y desarrollo, aunque no España gracias al islam. En el siglo XIV, empezó la modernización que nos transformó de una economía agraria en una comercial. Eso ocurrió en las ciudades. A los judíos se les asociaba con esa nueva economía, que fue una ruptura social.

Armstrong, ante una de las muchas bibliotecas que alberga su casa. / CARMEN VALIÑO

P. Usted defiende que el Corán es un mensaje de paz.

R. Sí.

P. Y que Mahoma fue más un pacificador que un guerrero.

R. A diferencia de Jesús, Mahoma se convirtió en jefe de Estado cuando todo Estado tenía que hacer la guerra. Cuando fue atacado por La Meca, tuvo que combatir. La historia dice que Mahoma levantó un imperio sobre todo mediante la diplomacia. Nosotros en Occidente tenemos la idea de que el Corán es sobre la yihad. Layihad y sus derivadas aparecen más de 40 veces en el Corán, solo en diez referidas a la guerra. La yihad también es la mejora personal, compartir con los pobres. Mahoma llevó la paz a Arabia y gestionó la unificación mediante la diplomacia.

P. Tanto en el Corán y la vida de Mahoma como en la Biblia uno puede encontrar justificaciones para la violencia.

R. El Corán tiene una actitud mucho más positiva hacia las demás religiones que ninguna escritura hasta ese momento. Dios le dice a Mahoma que la diversidad religiosa es parte de su deseo.

P. ¿Qué piensa cuando grupos violentos como el Estado Islámico proclaman que son los auténticos musulmanes?

R. Mucha de la militancia en el Estado islámico no era particularmente religiosa sino que procede del régimen de Sadam Husein, socialista y laicista.

P. Pero ¿por qué es tan magnético el Estado Islámico para tantos jóvenes occidentales? ¿Hay una motivación religiosa en los que marchan a combatir?

Los jóvenes que van a combatir no lo hacen movidos por el Corán, sino por el sufrimiento de los musulmanes

R. Es complicado. A muchos jóvenes que fueron a la yihad contra la Unión Soviética en Afganistán, y luego a Al Qaeda, no les movía la lectura del Corán sino por las imágenes de sufrimiento en el mundo islámico, en Palestina, en Líbano. Más recientemente en Abu Ghraib. Oficiales de la CIA que han entrevistado a personas en Guantánamo, después del 11-S, descubrieron que la mayoría eran conversos que no sabían mucho del islam. Dos jóvenes que abandonaron el Reino Unido hacia Siria hace un año habían encargado en Amazon un libro: Islam for dummies (El islam para torpes), lo que dice mucho del nivel de su compromiso religioso. No es muy distinto a lo ocurrido durante la Guerra Civil española, cuando mucha gente viajó allí a combatir el fascismo. La gente joven ama el combate particularmente. Para muchos es excitante, como un videojuego, se sienten vivos. Una de las cosas que más motiva para la guerra es el aburrimiento. Lo entiendo porque cuando entré en el convento miré a mi alrededor y dije: esto parece algo grande. Quería vivir intensamente. Y muchos miembros de las comunidades musulmanas en las sociedad occidentales no se siente en casa.

P. ¿Es la democracia compatible con el islam? Algunos lo dudan porque esa religión, en teoría, aspira a dominar la vida pública.

R. Sí lo es. Todas las religiones son así, la idea de una religión como algo privado y personal es algo moderno. Hasta el siglo XVIII, era conceptualmente imposible para los cristianos separar la religión de la política. Sería como sacar la ginebra del cóctel. Pero el islam está lleno de tradiciones que encajan con la democracia muy bien. Durante las manifestaciones en París [tras los atentados contra Charlie Hebdo y contra la comunidad judía], se pedía libertad y se defendían valores de la Ilustración, y se decía que los musulmanes no se adaptan al mundo moderno porque no han tenido una Ilustración. La Liberté era un valor de la Ilustración. Pero no había libertad para los esclavos africanos trabajando en las plantaciones americanas, ni para los nativos americanos cuando los fundadores de EE UU se inspiraban en la Ilustración. Para la Ilustración, los derechos humanos eran solo para los europeos. John Locke no solo defendía la esclavitud en las colonias, sino el derecho del amo a matar al esclavo. Otro ejemplo: la democracia en Egipto a partir de la independencia fue un chiste malo.

Karen Armstrong / CARMEN VALIÑO

P. Y parece seguir siéndolo: el expresidente Morsi ha sido condenado a muerte.

R. Por un gobierno secular. Esta gente es peor que Mubarak. Es una dictadura militar. Mucha gente en esa región no tiene tradición democrática, porque han vivido o en el mundo colonial o en dictaduras sostenidas por nosotros. Ellos no tienen autodeterminación.

P. ¿Necesita el Islam una reforma, como ha escrito la escritora holandesa de origen somalí Ayaan Hirsi Ali?

R. Sí, y hay movimientos en ese sentido. Pero cuidado, porque nuestra reforma en el siglo XVI fue catastrófica por las muertes que provocó. A veces la reforma puede ser dura, cruel e intolerante. Lutero no era un hombre tolerante: él odiaba a católicos, judíos, mujeres, turcos y a cualquiera que le llevara la contraria. En cuanto al islam, es muy difícil para la gente ser creativa cuando está siempre a la defensiva. Es difícil encontrar el espacio.

P. ¿Es usted Charlie?

R. Sí.

P. Algunos escritores se han opuesto al premio del PEN a Charlie Hebdo por sus ofensas a los sentimientos religiosos.

R. Es triste que tengamos que expresar nuestra libertad insultando a la gente. Tenemos que recordar que caricaturas de este tipo han sido utilizadas en el pasado contra los judíos antes de que empezara el holocausto, preparando a los alemanes para el genocidio. Es verdad que Charlie Hebdo satirizaba todo, y que gente del periódico dijo que lo último que querían era ser antimusulmanes.

P. Meterse con una religión no es exactamente lo mismo que insultar a personas.

R. De acuerdo. Pero ¿por qué hacerlo? Creo que insultar a cosas o a personas es contraproducente. No me preocupa ese tipo de crítica, pero sí que se fomenten estereotipos que hacen que la gente piense de determinada manera. En un momento en que tratamos, pero no muy en serio, de crear una sociedad global, mostrarnos arrogantes y poco respetuosos es peligroso. En Occidente Debemos aprender que compartimos el planeta con iguales y no con inferiores.

Un Dios temible, un Jesús misterioso

En Historia de la Biblia, Armstrong explica como el judaísmo primitivo integró tradiciones orales de Israel y Judea, entonces dos territorios separados. Unas sobre un dios compasivo y otras sobre un dios colérico. Elohim y Yahvé.

P. Antonio Muñoz Molina ha escrito que Yahvé es “el personaje más inquietante que ha inventado nunca la literatura ”.

R. Tiene que leer sobre Indra en India, o Thor en Escandinavia. Son los dioses de la guerra. Ninguno de esos dioses era omnipotente, sino fuerzas de la naturaleza. Reflejaban el aspecto terrible de la vida, el horror, la crueldad, los desastres naturales. Gradualmente, a lo largo de los siglos, esos dioses de la guerra se convirtieron en símbolos de la trascendencia.

P. Sabemos muy poco del Jesús histórico fuera de los Evangelios, que se escribieron un siglo después de su nacimiento. ¿Fue Pablo de Tarso el fundador del cristianismo como lo conocemos?

R. Uno de ellos. El que conocemos mejor. Es el primer escritor cristiano cuyos textos han sobrevivido. Es importante saber que antes del siglo XVIII los escritores que escribían historia o biografías no pretendían ser factuales. Hoy lo esperamos, porque tenemos la habilidad de serlo. Estudiamos restos arqueológicos, textos antiguos.

P. Y usted explica cómo la idea cristiana primitiva se impregnó de filosofía de la Grecia clásica después.

R. Todas las tradiciones tienen que evolucionar constantemente para decir algo y tener sentido para la gente muchos siglos después. Las religiones tienen que evolucionar o están muertas.

P. Defiende el entendimiento interreligioso. Y sugiere a los cristianos que reconozcan a Mahoma, los judíos a Jesús, ambos a Buda…

R. No todo el mundo está preparado para eso. Pero es arrogante decir que una sola fe tiene la verdad.

P. Todas las religiones pretenden ser la única verdadera.

R. Eso es ego humano. Como cuando decimos que nuestro país es el mejor.

 

“Hay que priorizar las partes pacíficas del Corán”

Publicado en Opinión

  •  TAWFIK HAMID | PENSADOR REFORMISTA MUSULMÁN

    “Hay que priorizar las partes pacíficas del Corán”

    Este reformista egipcio formó parte hace 35 del islam más radical. Ahora impulsa la necesidad de una reforma basada en una interpretación moderna del texto islámico

     

    Tawfik Hamid.


     

    Tawfik Hamid (Egipto, 1961) aboga por la modernización del islam. Forma parte del grupo de pensadores que piden reformas profundas para adaptar la religión musulmana a los nuevos tiempos y frenar el radicalismo. Hace 35 años, en su país de origen, perteneció a una organización radical junto a Aiman Al Zawahiri, actual número uno de Al Qaeda. Esa experiencia, cuenta en una entrevista telefónica desde Estados Unidos, donde vive ahora (entre otras cosas, es senior fellow en The Potomac Institute for Policy Studies), le hizo comprender la amenaza que supone el extremismo para el mundo musulmán.

    Pregunta. Propone una revisión del Corán. ¿Qué habría que cambiar?

     

    Repuesta. Lo primero que hay que tener en cuenta es que no se puede borrar ni una sola letra del Corán. Eso colapsaría la religión por completo. Lo más importante es contextualizarlo. Por ejemplo, sostengo que cuando Mahoma dice que hay que matar a los infieles, no se refiere a todos los infieles, sino a determinados infieles de su tiempo que cometieron determinadas barbaridades. En segundo lugar, en caso de contradicción entre las partes pacíficas y violentas del Corán, hay que priorizar siempre las pacíficas. Por último, habría que tomar el Corán como fuente principal por encima de otras fuentes, como los hadices [narraciones del profeta transmitidas por intermediarios]. En el Corán no se habla de la lapidación de mujeres, ni de matar a los apóstatas, sino en los hadices. De nuevo, en caso de contradicción, hay que dar prioridad al Corán.

    P. En otras ocasiones, ha dicho que el Corán permite pegar (no lapidar) a la mujer.

    R. Tradicionalmente, se ha interpretado en esta dirección. Sin embargo, creo que hay otros versículos que darían lugar a otras interpretaciones. Mentiría si afirmara que no hay aspectos conflictivos en el Corán. Porque si no fuera así, no tendríamos todo este problema. La cuestión es qué queremos hacer con eso.

    P. Ante tantas interpretaciones, ¿qué debe hacer un musulmán corriente?

    R. Propongo que cada musulmán exija a su mezquita o a su escuela coránica que rechace públicamente estos cinco puntos que definen a los radicales: el asesinato de apóstatas, golpear o lapidar a las mujeres que han cometido adulterio, llamar a los judíos cerdos o monos, matar a judíos, declarar la guerra a los no musulmanes, esclavizar a seres humanos y matar a homosexuales. Si son verdaderamente moderados, lo rechazarán sin problemas.

    “Mentiría si afirmara que no hay aspectos conflictivos en el Corán. Si no, no tendríamos todo este problema”

    P. ¿Ese cambio que propone es realista?

    R. La reforma que propongo es realista en teoría, pero solo será posible en la práctica si la gente que está dispuesta a cambiar las cosas siente que está respaldada. Somos muchos los que estamos intentando lanzar el mensaje, pero no tenemos apoyos. Mi página de Facebook (Una interpretación moderna del Corán, en árabe), con comentarios que promueven una lectura pacifista del Corán, hay más de dos millones de "me gusta" desde que abrió en mayo de 2013. Con apoyo, serán 20 millones en un año. Creo que cada vez más musulmanes se están dando cuenta de que existen problemas. No digo que sea la tendencia dominante. Pero algo se mueve en esa dirección. Ahora nos encontramos en un punto en el que algunos quieren avanzar y otros retroceder. ¿Qué hacemos? No podemos tenerlo todo. Una cosa o la otra. Tenemos que decidir. 

    P. ¿Quién puede liderar esa reforma?

    R. No creo que se trate de un tema de líderes. Los chiíes son más jerárquicos, pero en el mundo de los suníes no hay un líder. Cada grupo piensa de forma independiente. Lo que necesitamos es un liderazgo múltiple.

    Cinco tipos de musulmanes

    C. G.

    Tawfik Hamid divide a los musulmanes en cinco grupos:

    1. Musulmanes culturales: "Se llaman Mohamed o Fátima, no saben nada de religión; simplemente se reconocen como musulmanes".
    2. Musulmanes rituales: "Se preocupan por rezar cinco veces al día y ayunar en el ramadán, entre otras celebraciones".
    3. Musulmanes fanáticos: "Quieren incrementar el uso de la sharía, pero no son partidarios de utilizar la violencia para conseguirlo".
    4. Musulmanes radicales: "Recurren a la violencia contra los otros para imponer sus valores".
    5. Terroristas: "Los más radicales de todos, lo que ponen bombas y cometen atentados".
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