Algunos factores que contribuyen al reforzamiento de los mecanismos de diálogo entre culturas con el fin de avanzar desde el diálogo a la interacción.

Publicado en Opinión

Existen varios factores que pueden servir para agilizar el diálogo y llevarlo al terreno práctico. Ya es hora de que pasemos del diálogo a la elaboración de planes y programas, de la teoría a la práctica, de las palabras a los hechos y del conocimiento a la implementación efectiva. Tales factores incluyen:

1- Definir la terminología:

Un rey en la antigua China le dijo un día al filósofo Confucio: “Quiero reformar el estado; y tengo que saber que es lo primero que debo hacer.” Confucio le dijo que empezara cambiando el lenguaje y definiendo la terminología.

Una terminología bien definida da lugar a  un lenguaje común, a un mismo punto de vista que ayude a facilitar el proceso de entendimiento y diálogo y también a disipar conceptos erróneos y ambigüedades.

Por ejemplo, el terrorismo, que cuesta miles de vidas, es rechazado en todas sus formas en todo el mundo y ninguna persona en su sano juicio lo justifica. De ahí que todos los ataques terroristas que sacudieron América, Gran Bretaña y España fueron condenados en todo el mundo.

Resistir a los invasores y defender nuestra tierra y país no entran dentro del ámbito del terrorismo. Es un derecho reconocido por las reglas divina y la ley internacional. Pero una distinción muy clara ha de hacerse entre estos dos conceptos. Gente con buenas intenciones en el mundo tiene que defender el derecho de la gente a la autodeterminación y la recuperación de territorios colonizados. Ni la paz, ni la estabilidad ni el desarrollo se conseguirán bajo la ocupación y la usurpación de territorios.

2. Centrarse en la manera de dialogar y conversar con el otro.

Únicamente a través del diálogo pueden las crisis y los conflictos del mundo encontrar una solución. Allá dice “Invita  a la forma de tu Señor con sabiduría y preciosas oraciones.” El diálogo debe ser equilibrado y se debe basar en la igualdad entre los interlocutores. Los caprichos hacer un flaco favor a nuestra propia opinión. Hay una máxima en nuestro patrimonio árabe islámico que dice: “Mi opinión es la adecuada pero puede que me equivoque; y la opinión de mi interlocutor es la equivocada pero puede que sea la correcta.”

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