Tres mujeres y mucho misterio en Palmira

Publicado en Opinión

La escritora Cristina Morató conjura en las ruinas de la ciudad Siria el recuerdo de la reina Zenobia y de la aventurera Marga d'Andurain.

El País  5-08-2009

Amanece en la legendaria Palmira. Las mil columnas sobre la arena, que a la luz de la luna semejaban anoche grandes costillares de camello roídos por los chacales, adquieren una tonalidad rosácea y parecen recubiertas de la más delicada piel femenina. Es el milagro diario de la "novia del desierto", la opulenta ciudad caravanera siria sepultada por la historia y envuelta en el halo de su melancólico misterio.
La escritora Cristina Morató ha recorrido de madrugada las viejas ruinas conjurando con su presencia la de otras dos mujeres, sensacionales, que vivieron aquí: la famosa y bella reina guerrera Zenobia, que se decía descendiente de Cleopatra y desafió a Roma con sus arqueros montados en dromedarios, y la viajera, espía, contrabandista y asesina vasca francesa Marga d'Andurain, que regentó el hotelito pegado a las historiadas piedras en el que nos alojamos. Morató (Barcelona, 1961), que ha consagrado varios de sus libros a rastrear la vida de las grandes aventureras y reivindicarlas, ha viajado a Palmira para presentar Cautiva de Arabia (Plaza & Janés), una apasionada biografía de Marga d'Andurain que descubre a un personaje fascinante, "una mujer aventurera como pocas a la que siempre persiguió el escándalo". Morató, que es mujer de carácter, como Zenobia y la vasca - que se identificaba con la reina de Palmira -, pasea por las ruinas como si estuviera en casa.

Palmira, la antigua Tadmor, fundada según el mito por el mismísimo Salomón, permanece todavía, inexplicablemente, a salvo del turismo de masas, y con sólo excavado el 60 % de su superficie - que incluye impresionantes templos, tumbas en torre, hipogeos y ¡momias! -. Así que uno puede deambular por el Arco Monumental, la Gran Columnata y el Tetrapylon, en conjunto uno de los escenarios más espectaculares y conmovedores del mundo, casi a solas.

La barcelonesa, autora de Reinas de África, oyó hablar por primera vez de la "emprendedora, feminista y rebelde" Marga d'Andurain (1893-1948), que "odiaba las convenciones y el aburrimiento y encontró en la aventura su razón de ser", en su primera visita a Palmira. En la recepción del hotel Zenobia le dieron una baqueteada fotocopia con unos apuntes biográficos de la que fuera su propietaria entre 1927 y 1936. En la hoja se decía que la condesa había sido espía al servicio de Lawrence de Arabia y que, esbelta y seductora, cabalgaba desnuda entre las ruinas, lo que sin duda habría aumentado el interés paisajístico del lugar. Morató quedó prendada del personaje y se volcó a investigar qué había en realidad tras la leyenda de la denominada en su época "la Mata Hari del desierto", "la amante de Lawrence de Arabia" - extremo incierto: la sexualidad del héroe de las dunas iba por otros derroteros - o "la condesa de los veinte crímenes". En lo de condesa, descubrió, Marga imitaba a otros aventureros de falso pedigrí, como el conde Almás y, por citar uno (¡la vasca también fue aviadora!).

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