Tres mujeres y mucho misterio en Palmira

Publicado en Opinión

La mujer era de armas tomar: tras divorciarse de su marido, se casó con un beduino bizco y fingió hacerse musulmana para intentar entrar subrepticiamente en la Meca, a lo Burton, y triunfar como escritora de viajes; traficó con opio en el París ocupado por los nazis, llevaba pistola (aunque prefería el veneno) y se ligó, entre otros muchos, al coronel Sinclair del Servicio de inteligencia británico en Palestina ("Sinclair", ronroneaba, "llévame a Palmira") y algún arqueólogo de fama. A su lado moría la gente de la manera más sospechosa: Sinclair, su primer marido (acuchillado no se sabe por quién y enterrado en las ruinas), el beduino, su sobrino... La encerraron en un harén, luego en la peor cárcel de Arabia, y fue condenada a muerte (se salvó). De niña, a la luz de su carácter díscolo, su familia la había hecho exorcizar en la catedral de Bayona. Desapareció a los 55 años en el mar cerca de Tánger, arrojada por la borda de su velero cuando hacía contrabando.

Decisivo en la investigación de la autora, que por primera vez ha trabajado con fuentes originales, fue contactar con el hijo de la aventurera, Jacques d'Andurain, de 92 años y héroe de la Resistencia francesa. En su libro, Morató resigue los pasos de Marga con cierto afán de reivindicar a esa "mujer maldita" con fama de envenenadora, pero al final queda claro que uno hubiera hecho muy bien en no aceptar jamás de la postiza condesa una taza de té y no digamos una trufa de chocolate.

Morató no cree que fuera una mujer impúdica, sino que era "adicta al bronceado" y por eso paseaba desnuda. En el libro no aporta pruebas definitivas de que trabajara realmente de espía, pero está convencida de que lo fue, aunque no de manera profesional, sino circunstancialmente. "Lo maravilloso de ella es su misterio, que no puede disolverse del todo", dice. Define a la aventurera como entregada "al diablo de la curiosidad" y declina juzgarla.

¿Habrá peli? "Yo creo que sí", señala la escritora que, apunta, ha recibido ya la llamada de una productora e imagina a Maribel Vedú en el papel de la aventurera. "Marga encontró en Palmira su lugar en el mundo, el sol, la libertad, la amistad de los beduinos. Pero algo la impulsaba a seguir moviéndose, a meterse en otros líos; no era una mujer medida. Si no fuera por los escándalos estaría sin duda entre las mujeres célebres".

Es oscuro ya en Palmira. El templo de Baal Shamin y Aglibol vuelve a mostrar una calidad marfileña. Entre las ruinas, pasean los espectros de los visitantes: Marco Antonio, Adriano,Volne y, Lady Stanhope (otra mujer de aúpa), destacamentos de meharistas y la desolada viajera Annemarie Schwarzenbach - a la que dejó hasta tal punto impresionada Marga con su corpiño que la incorporó a sus relatos -... Entre todos ellos, la condesa y su misterio están en excelente compañía.

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