Dar a conocer el Islam por Dolors Ramos

Publicado en Opinión

La sexualidad se asimila a una plegaria, una limosna, un acto de piedad y una prefiguración de las delicias celestiales

1. • La autora Yaratullah Monturiol demuestra que es falaz atribuir al Corán la discriminación de la mujer

Hace años que imparto Islamología en la Universitat de Barcelona y, año tras año, animo a los alumnos musulmanes y musulmanas a que se dediquen a explicar sus creencias a quien desee saber qué es el islam. Hasta el momento, no lo he logrado, pero acaba de aparecer Dones a l'islam. Autodeterminació de la conversa, de  Yaratullah Monturiol, que no ha sido alumna mía pero que ha llenado felizmente ese vacío. Se trata de una mujer valiente, autora de una obra valiente, que no estará exenta de críticas de todo tipo.

La califico de valiente, en primer lugar, porque de una forma decidida, muestra que practica uno de los ejercicios que el islam más recomienda: el ijtihad o esfuerzo por conocer el mensaje que los musulmanes creen que Dios les mandó bajar a través de su profeta.

En consecuencia, Monturiol da preeminencia al Corán por encima de cualquier otra fuente y no deja de manifestar las contradicciones existentes entre algunos hadisos que figuran en la sunna o tradición y el texto revelado. Es el caso, por ejemplo, de los que dicen que la mujer es defectuosa por haber sido creada a partir de una costilla de Adán. Para quien desee saberlo, este mito, que también figura en la segunda narración del Génesis (2,21-26), no aparece en el Corán. En las aproximadamente 30 aleyas que hablan de la creación, los términos que designan indistintamente a los humanos creados son nâs, insân y bajar, que significan "género humano", "humanidad" o "gente", pero que fueron sistemáticamente interpretados como "hombre" o "macho". Así, pues, habla de la creación de los seres humanos y no de los hombres machos.

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