Derechos humanos, ¿la utopía del XXI? Por Miguel Ángel Moratinos

Publicado en Opinión

La identidad de nuestro tiempo se aglutina en torno a la cultura de los derechos humanos sobre la que se ciernen importantes claroscuros en el umbral de este siglo y en el marco del sesenta aniversario de la Declaración Universal. Activistas y líderes de la sociedad civil global e intelectuales, políticos, empresarios, científicos y creadores, consideran que el reconocimiento, respeto, tutela y promoción de los derechos humanos es la utopía del siglo XXI, lo que nos exige un esfuerzo de contextualización y poner también foco sobre los avances.

De las cenizas de los horrores y la barbarie de la Segunda Guerra Mundial nació esta Declaración Universal que inaugura una nueva era, donde el género humano es sujeto de derechos por la dignidad de su existencia y es el centro de toda acción política, social, económica, cultural y educativa. Como señaló la primera presidenta de la Comisión de Derechos Humanos, Eleanor Roosevelt , representa "la conciencia de la humanidad" y, a pesar de su carácter no vinculante, es una referencia universal en su fundamentación, contenido y desarrollo normativo e institucional.

Los derechos humanos constituyen la espina dorsal del Consejo de Europa, organismo que actualmente preside España, y de la Unión Europea. Desde el Derecho de Gentes de Francisco de Vitoria hasta la revolucionaria Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, y la Declaración Universal de los Derechos Humanos, se ha recorrido un importante trayecto en favor de la dignidad y la seguridad humanas. En este ámbito ha sido creciente el compromiso del Gobierno y de buena parte de las administraciones autonómicas y locales. Hemos hecho de la defensa de los derechos humanos un rasgo de nuestra identidad como sociedad y como país. Es una dimensión de Estado sobre la que existe consenso entre partidos, sociedad civil y ciudadanía, a pesar de las falsas polémicas generadas en las últimas semanas por las rivalidades partidarias y las crisis informativas que arrastran.

España colabora para que los derechos humanos sean el sustrato de múltiples enfoques sobre los desafíos del mundo y de sus posibles soluciones. La Alianza de Civilizaciones es en sí misma un instrumento orientado a la promoción de los derechos humanos y de la convivencia intercultural. La primacía de estos derechos nos ha movido a actuar siempre para que prevalezcan sobre otras áreas, incluida la financiera y la económica.

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