Ricos veranenates del Golfo en El Líbano por Tomas Alcoverro

Publicado en Opinión

La Vanguardia

Estacionados en las calles de Aley y de Bhamdun hay rutilantes automóviles con matrículas del principado de Qatar, del emirato de Kuwait, del reino de Arabia Saudí. Los ricos turistas del Golfo han vuelto a pasar sus vacaciones en estos tradicionales pueblos estivales de las montañas libanesas, a sólo 15 kilómetros de Beirut. La llegada de estos anhelados visitantes -mujeres tapadas con el nikab, cubiertas de la cabeza a los pies, hombres vistiendo sus impecables dichdachas, tocados de kefias, muchachas y jóvenes luciendo ajustadas ropas de estilo occidental- ha sido un maná para la maltrecha economía local después de años de magro turismo.

Si tras los acontecimientos del 11-S, que ahuyentaron a los árabes de las naciones de Occidente, habían reanudado sus estancias veraniegas en este país amable, permisivo, donde el placer del sexo y las bebidas alcohólicas están al alcance de la mano, la guerra del verano del 2006 y las incertidumbres políticas de Líbano los habían alejado otra vez.

A partir de medianoche las amplias terrazas de los restaurantes y de las cafeterías de Aley como Lutecia, Le Petit Café, Papaya, asomadas al valle con el Mediterraneo al fondo, atestadas de turistas, se alegran con las danzas orientales, con el tradicional dabke libanés, vibran con la música, las melodías del Golfo.

Lo primero que encuentran es un clima amable, fresco, que en alguna ocasión obliga, incluso, a echarse sobre los hombres una leve prenda, cuando en sus países sufren temperaturas de 40 o 45 grados. Estos parajes, en la orilla de la carretera de Beirut a Damasco, quedan a menudo envueltos por la niebla. Tiendas de moda, zapaterías, joyerías, salones de belleza están a merced de estos clientes, a los que los libaneses tratan de explotar -percatados de que son el rey Midas- pero que saben muy bien regatear y exigir. En la principal calle de Bhamdun, localidad de ambiente de tradicionales costumbres, menos excitada y ruidosa que Aley, hay anuncios de empresas inmobiliarias. La especulación de compra y venta de edificios ha vuelto a florecer en este verano en paz.

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