Israel y Siria, ¿listos para la paz? Por Shlomo Ben-Ami

Publicado en Opinión

EL PAÍS

La reanudación de las conversaciones de paz entre Israel y Siria después de ocho años de ruido de sables no es una forma de desviar la atención de los problemas políticos de un primer ministro israelí en su etapa final. Tampoco es un plan de Siria para evitar responder ante un tribunal internacional por el asesinato del ex primer ministro libanés Rafik Hariri. Un acuerdo de paz entre Israel y Siria tiene una importancia estratégica fundamental para las dos partes, y ambos lo saben.

Las dos grandes experiencias formativas del régimen baazista de Siria fueron seguramente la pérdida de los Altos del Golán en 1967, bajo Hafez al Assad, y la pérdida de Líbano por parte de su hijo Bashar, que se vio obligado a retirar su ejército ante una irresistible presión internacional dirigida por Estados Unidos. Recuperar el Golán y proteger los grandes intereses de Siria en Líbano no sólo son las preocupaciones estratégicas fundamentales del presidente sirio, sino que son cruciales para el deseo de su régimen de asentar su legitimidad nacional y el de Bashar de reafirmar su posición.

La paz con Israel no es una prioridad para Assad. Es el requisito previo sin el cual es imposible alcanzar otros objetivos más importantes: el acercamiento a Estados Unidos, la legitimación del estatus especial de Siria en Líbano y la posibilidad de evitar una guerra con Israel -que sería devastadora- si no se recuperan los Altos del Golán por medios pacíficos. De hecho, el régimen ha dejado entrever que quizá esté dispuesto a llegar a un compromiso sobre la cuestión (el trazado de la frontera de 1967 a lo largo de una diminuta franja de tierra en la orilla oriental del mar de Galilea) que acabó con las negociaciones hace ocho años.

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