Nunca habrá una solución militar por Daniel Barenboim

Publicado en Opinión

Como mi familia no tenía dinero, al principionos mantuvo un tío de Brasil. En la actualidad, su hija es la embajadorabrasileña en Eslovenia (por lo menos un Barenboim llegó a algo...). En cuantoal apellido, en consonancia con el nuevo espíritu de confianza en sí mismos quemostraban los judíos israelíes, a mi familia la instaron a traducirlo alhebreo. Ben Gurion, por ejemplo, al que yo admiraba enormemente como hombre deEstado y como visionario, procedía de la ciudad polaca de Plonsk y se llamabaen realidad David Grün. Fue él quien trató de convencer a mis padres de que yonunca me haría famoso con el apellido Barenboim (la versión yiddish deBirnbaum, peral). Tenía la sensación de que Agassi (pera en hebreo) sería muchomejor. Siempre se podría pensar que yo era italiano. Sin embargo, a ninguno denosotros le hacía ninguna gracia la idea.

Si hemos de atenernos a los hechos, no hepasado periodos muy prolongados en Israel. Estuve allí sólo entre 1952 y 1954,y desde 1956, hasta comienzos de los sesenta. Cuando no acudía al colegio,estaba de gira dando conciertos en Zúrich, Ámsterdam o Bournemouth. Durante elinvierno de 1954 fui a París a estudiar durante año y medio contrapunto ycomposición con la afamada Nadia Boulanger, conocida por su carácter estricto.Ella me enseñó que el músico ideal debe pensar con el corazón y sentir con lacabeza. Mis padres me acompañaban en todos mis viajes, ya que pensaban que yonecesitaba tener una vida familiar lo más normal posible.

Te puede interesar...

Sin etiquetas que coincidan