Cultivar las semillas de la democracia por Anwar Ibrahim

Publicado en Opinión

Sea como sea, hay quienes afirman que es la "estabilidad", y no la libertad, lo que EE UU debería estar fomentando en todo el mundo islámico. Su punto de vista es que defender la democracia electoral no sirve inmediatamente a los intereses estadounidenses en el extranjero, sobre todo en la guerra contra el terrorismo, y que el corazón y la mente de los terroristas y los suicidas no se ven transformados por las virtudes de la democracia. Afirman que la guerra contra el terrorismo debe librarse con mano de hierro, y no con guantes de seda tejidos con la materia de las libertades constitucionales. Esas visiones de la democracia y la estabilidad en el mundo musulmán no sólo son erróneas, sino que acarrean graves consecuencias.

En cierto modo, la estrategia de Washington puede verse como una expiación de los pecados del pasado, cuando EE UU era un escollo para la democracia en Oriente Próximo. Irán era una democracia en 1953, cuando la CIA urdió el golpe de Estado que lo transformó en una monarquía absoluta. EE UU también ha apoyado a otros tiranos de la región, incluido, por supuesto, Sadam Husein, todo ello en nombre de la estabilidad y la seguridad en el enfrentamiento con el bloque comunista, que duró varias décadas. ¿Está Washington realmente atrapado entre la Escila de apoyar a dictadores y el Caribdis de fomentar unas democracias que podrían llevar al poder a radicales islamistas? Las mejores respuestas a la pregunta de si Estados Unidos debería revaluar su estrategia se encuentran en Indonesia y Turquía, unos ejemplos alentadores de autoafirmación democrática musulmana.

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