Cristianos, moros y un grupo de judíos con greñas por Vicente Molina Fox

Publicado en Opinión

Confiemos en que Gran Bretaña nunca prohíba las hogueras y ritos infantiles (con juguetona quema de efigies) que cada 5 de noviembre recuerdan al conspirador católico Guy Fawkes, ejecutado a principios del siglo XVII en momentos de gran histeria anti-papista, ni el Misteri de Elche tenga que eliminar de la acción dramática a sus judíos desafectos. Pero van a venir más tiempos de resistencia difícil y peligrosa al terrorismo de la queja. A veces, ya lo estamos viendo, el posible blanco del ataque se anticipa medrosamente a amenazas no-formuladas. En otras ocasiones, la suspensión de lo hiriente, lo vejatorio y lo estereotipado es un mínimo precio voluntario para equilibrar las cuentas sociales. Unas cuentas que a menudo se remontan a un pasado culpable del que los herederos no tenemos porqué hacernos cómplices. Ese pasado que los nuestros construyeron con sus miradas sesgadas, sus siervos, colonos y mujeres interesadamente caricaturizados, su propia y violenta cruzada religiosa, su general prepotencia primermundista.

Y ahora llega el presente a sorprendernos en casa con la visita, no prevista en el guión, de unas antiguas víctimas que -fanática y vengativamente unos, con pacífica necesidad los otros- piden ser coprotagonistas de la obra sin llevar los postizos del fantoche.

 

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