Véronique Tadjo, coleccionista de recuerdos de viaje

Publicado en Opinión

Image ¿Desde el punto de vista de la escritura, es usted sensible al ambiente que la rodea?

Completamente. Cuando se vive con la gente uno termina por integrar sus esperanzas y sus problemas. Nace también el deseo de conocerlas y comprenderlas mejor. No me gusta encerrarme bajo llave cuando escribo. Me gusta participar en la vida cotidiana, intercambiar, comunicar, recibir algunas ideas y transmitir otras tantas.

A veces me digo que si no hubiera vivido en Kenya, el genocidio en Rwanda no me hubiera afectado de una manera tan intensa. Había muchos refugiados rwandeses en Nairobi, y los periódicos abordaban regularmente el tema en la época en la que viví allí. Escribir L’Ombre de Imana (Actes Sud, 2000), libro que me permitió exorcizar lo sucedido en Rwanda, fue la consecuencia lógica.

Ha vivido durante largos años lejos de Côte d’Ivoire. ¿Cuál es su reacción ante la crisis que afecta a ese país?

Durante mucho tiempo viajé con un corazón y un espíritu tranquilos, diciéndome que podría regresar a casa cuando lo deseara. Las cosas han cambiado con la crisis en Côte d’Ivoire. Tuve la impresión de que la puerta se cerraba bruscamente dejándome fuera. Me resultó difícil comprender lo que estaba sucediendo, cómo se había llegado a esa situación. Me sentí alienada, como si tuviera que retomar todo desde cero.

Creo que el exilio comienza cuando no se tiene la posibilidad de recuperar el país que hemos dejado, cuando el camino de regreso se vuelve doloroso. De alguna manera, creo que muchos ciudadanos de Côte d’Ivoire han debido sentir lo mismo. La idea de un cambio irremediable. La sensación de que nada volverá a ser como antes.

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