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III Forum Internacional refuerza idea de diálogo y unión de culturas por la paz

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ADITAL

Cerca de siete mil personas de más de 100 países estuvieron reunidas en el III Forum Mundial de la Alianza de Civilizaciones, que terminó este fin de semana, en Río de Janeiro, región Sudeste de Brasil. El evento fue promovido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y reunió a jefes de gobierno de América Latina y el Caribe, Europa y África, además de cancilleres, empresarios y activistas, para fortalecer la idea de una cultura de paz.

Con el tema "Uniendo las culturas, construyendo la paz", los participantes del evento pidieron más diálogo entre las naciones y convivencia pacífica entre las diferentes culturas y civilizaciones.

"Nuestra nación está construida sobre el propio concepto de integración", dijo el Presidente Luiz Inácio Lula da Silva, en el mensaje de bienvenida a las delegaciones, a través de un video en el sitio web del evento. Durante el Forum, el Presidente Lula fue uno de los principales defensores del diálogo entre los países para que haya paz mundial.

En el cierre de la ceremonia, el sábado (29), Vera Machado, subsecretaria política del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, dijo que el Forum de Río de Janeiro buscó consolidar la necesidad de la elaboración de planes nacionales y estrategias regionales en todo el mundo para lidiar con la diversidad cultural. Afirmó también que la ocasión fue importante porque "todos pudieron compartir ideas, desarrollar nuevos pensamientos y colaborar en la construcción de una confianza mutua".

El Canciller de España, Miguel Moratinos, dijo que espera que los 7 mil participantes lleven de vuelta hacia sus países la defensa de los ideales de la Alianza de las Civilizaciones, grupo creado en 2005 por España y Turquía y que hoy incluye a 120 países y organizaciones internacionales. "El gobierno español va a continuar apoyando la iniciativa de la Alianza de Civilizaciones, pero su éxito dependerá de que los participantes de este evento exijan, reclamen y pidan la concreción de las acciones discutidas aquí", declaró.


El Canciller turco, Ahmed Davutoglu, dijo que espera que la interacción entre las diferentes civilizaciones aporte más comprensión mutua al mundo y que "por medio del diálogo entre las civilizaciones, podremos resolver problemas políticos, como el de Palestina". Dijo además que la propuesta "puede traer una nueva atmósfera en el orden político, evitando crisis".

El Forum se realizó por primera vez en 2008, en la capital de España, Madrid. La propuesta de la alianza surgió en 2004, después de los atentados terroristas en esa ciudad española, como un intento para superar preconceptos y percepciones erróneas, que muchas veces llevan a conflictos entre naciones y comunidades heterogéneas.

La idea es contribuir al estrechamiento de relaciones entre sociedades de extracción cultural y religiosa diversa, combatiendo el extremismo. La Alianza está constituida por 100 países y 20 organizaciones no gubernamentales (ONGs) que actúan en cuatro áreas consideradas prioritarias: educación, juventud, medios de comunicación y migraciones. La cuarta edición del Forum, en 2011, se realizará en Qatar, en Oriente Medio.

Según el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, la misión de la Alianza de Civilizaciones tiene como ítems más importantes la promoción de una sociedad más inclusiva, el acceso al empleo de los jóvenes de todo el Medio Oriente, la cuestión de la migración en Europa y la difusión de una educación más equitativa para los jóvenes de África.

Cristianofobia. La nueva persecución por René Guitton

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René Guitton, un incansable viajero entre Oriente y Occidente, que lucha desde siempre por el diálogo entre las culturas y las civilizaciones, contra el racismo y el antisemitismo, basándose en fuentes totalmente autorizadas, en una investigación meticulosa sobre el terreno y en los testimonios directos de los protagonistas – líderes políticos y religiosos, misioneros, agentes humanitarios, pero también gente corriente conocida en sus innumerables viajes –, ha escrito el libro Cristianofobia. La nueva persecución, publicado en Italia por Lindau.

En el volumen, Renè Guitton escribe: “También los judíos y los musulmanes son perseguidos, pero el reconocimiento de sus sufrimientos no puede suceder al precio de la negación de los de los cristianos. ¿Hay acaso víctimas buenas y víctimas malas, víctimas de las que se debe hablar y otras respecto a las que se debe callar?”.

“Nuestro silencio – subraya Guitton – recuerda otros silencios de siniestra memoria, y dentro de dos o tres décadas provocará quizás nuevos llamamientos avergonzados al arrepentimiento y declaraciones de lamento por no haber querido hacer aflorar una verdad que debía ser conocida por todos”.

El autor francés ha escrito y publicado diversos volúmenes, entre los cuales El príncipe de Dios. Tras las huellas de Abraham (editado en Italia en 2009), Abraham, le messager d’Haran, Si nous nous taisons… y Le martyre des moines de Tibhirine. Ganador de numerosos premios, es miembro del Comité de expertos en la Alianza de Civilizaciones de las Naciones Unidas.

ZENIT le ha entrevistado.

-Aunque este tercer milenio se presenta como el inicio de la era de los derechos humanos, es evidente que los cristianos del mundo son aún fuertemente perseguidos. ¿Puede decirnos en qué países sucede y por qué?

Guitton: Hay que distinguir entre los países en los que hay persecución sin violencia física, y los países donde se producen homicidios y masacres.

En Turquía, por ejemplo, la mención de la religión en el carnet de identidad es obligatoria (como también en Indonesia o en Egipto. Pero la profesión de fe cristiana en estos países de mayoría musulmana, crea muchísimos problemas de discriminación, incluyendo en el empleo, de modo que los cristianos de hecho son considerados como ciudadanos de segunda clase.

La situación de los cristianos es pésima también en los Territorios Palestinos, donde los cristianos autóctonos, naturales de la tierra donde nació Jesús, corren el riesgo de desaparecer.


En esta parte del mundo los cristianos son objeto de presiones, de intimidaciones y de amenazas, hasta el punto de que algunos fundamentalistas creen que Oriente debe ser musulmán y Occidente cristiano. Los cristianos de Palestina son obligados a abandonar la tierra de Cristo, a refugiarse en Occidente.

En Egipto, la persecución es aún más violenta. El país acoge a los Hermanos Musulmanes, que son la organización fundamentalista que precede a Al Qaeda. Los Hermanos Musulmanes son los extremistas islámicos de Egipto, sus posturas y sus actos de violencia se han demostrado ampliamente desde Gamal Abdel Nasser en los años cincuenta.

Son ellos los que están detrás del asesinato del presidente Anwar El Sadat, y en estos últims años han alcanzado un peso significativo en política a través de las elecciones. Por este motivo, el gobierno egipcio tiene dificultad en afrontar a las franjas extremistas. Esta actitud complaciente del gobierno corre el riesgo de envalentonar a las personas a realizar actos violentos contra los cristianos egipcios.

Es un hecho que los actos de violencia contra los cristianos egipcios son frecuentes. La policía, que está compuesta por musulmanes, no interviene adecuadamente y el gobierno no toma medidas reales para interrumpir el proceso de discriminación de los cristianos.

Sucede así que los cristianos son perseguidos y matados, las mujeres cristianas tienen que llevar el velo islámico para estar tranquilas, cuando no son obligadas a casarse con musulmanes, etc.

En Iraq, los cristianos iraquíes, que gozaban de una cierta protección, son ahora masacrados cada día, mientras que las fuerzas de seguridad no intervienen.

Este país está en plena emergencia, pero la defensa de los cristianos del Norte es considerada un problema secundario. Los cristianos son perseguidos, raptados, asesinados. El proyecto es claro, quieren echarles de Oriente, por cuanto que representan a los ojos de los extremistas los aliados de la América cristiana que ha hecho la “cruzada” en Iraq.

El escenario de los extremistas es siempre el mismo, un Oriente musulmán y un Occidente cristiano.

Análogamente, en Paquistán, donde una reciente ley contra la "blasfemia", autoriza cualquier violación de los derechos humanos.


En Argelia los motivos de los fundamentalistas son iguales que los de Egipto. El gobierno se dirige a los extremistas islámicos en el contexto de la política de reconciliación nacional tras la guerra civil que afectó al país entre 1993 y 2000.

Y con tal de acontentar a los partidos islámicos, el gobierno no reacciona ante las persecuciones anticristianas, e incluso va más allá.

En 2006 se aprobó una ley contra el proselitismo, que permite a los tribunales practicar todo tipo de injusticia. Aunque en este país las masacres de cristianos han cesado por el momento.

En el África sub-sahariana, Nigeria está constantemente en primera página por las masacres contra los cristianos. Ha habido iglesias quemadas mientras los fieles estaban reunidos para la misa.

También en el Sudán meridional tienen lugar crímenes contra los cristianos.

El objetivo de mi libro no es el de permitir el surgimiento de la islamofobia, sino el de defender los derechos humanos contra el terrorismo de cualquier procedencia.

En India, los cristianos son perseguidos por los hinduístas fundamentalistas.

Centenares de cristianos fueron asesinados en el Estado indio de Orissa, y la intervención de las autoridades fue débil e inadecuada. En Sri Lanka, los budistas están masacrando a los cristianos.

Es un dato de hecho que desde el 11 de septiembre de 2001, ha habido un aumento de actos anticristianos en el mundo. Los extremistas, fundamentalistas de todas las procedencias, han sido animados por lo que han vivido como una victoria contra Occidente, y por ello se sienten libres de presionar a sus gobiernos para que no intervengan y dejen que la masacre y la persecución de las minorías cristianas continúe.

-Los países de mayoría musulmana, los regímenes ex comunistas, el fundamentalismo de otras religiones, los nuevos regímenes totalitarios... todos persiguen a los cristianos. ¿Por qué?

Guitton: Naturalmente los asesinatos y las masacres contra los cristianos son acontecimientos inaceptables. Las motivaciones de los anticristianos son un terreno fértil donde se difunden ideas falsas y peligrosas, sobre todo la de crear un Oriente musulmán y un Occidente cristiano. Se olvida de hecho que el cristianismo nació en Oriente y que los cristianos de Oriente son nativos de esos países en los que el cristianismo precedió al Islam más de siete siglos.

La cristianofobia nace de prejuicios basados en la ignorancia y lleva a persecuciones y masacres. Para contrarrestar estas tendencias extremas es necesario alimentar la educación y el diálogo, y utilizar la presión económica para poner fin a la violencia y a la discriminación.


-Es paradójico, pero hay también una forma de cristianofobia también en los países donde se ha desarrollado la civilización cristiana. ¿Podría ponernos algunos ejemplos y explicarnos por qué sucede esto?

Guitton: La que viene conocida como "cristianofobia" en los países de civilización cristiana está condicionada por el concepto de laicismo occidental.

La laicidad rectamente entendida no es la negación de la religión, al contrario, es la legitimación de la práctica de todas las religiones en el total alejamiento de cualquier implicación en el funcionamiento del Estado.

La perversión y el malentendimiento de este concepto de laicidad ha producido el “laicismo fundamentalista” que genera fenómenos de cristianofobia o formas similares de falta de respeto de las prácticas religiosas.

Al laicismo se añade el sentimiento de culpa de algunos países occidentales ex colonizadores como Italia, Francia, España, Portugal, Gran Bretaña y los Países Bajos.

En este contexto está también la presión por parte de algunos Estados africanos que piden el arrepentimiento y el resarcimiento de los países colonizadores. Argelia, por ejemplo, pretende denunciar al tribunal penal internacional de La Haya a los ex colonizadores por “crímenes contra la humanidad”. Estas acusaciones junto con los sentimientos de culpa son las razones que hacen silencioso al Occidente cristiano.

-¿Qué podemos hacer para defender el derecho a la libertad religiosa y cómo debe movilizarse la comunidad internacional para proteger a las víctimas y prevenir la difusión de formas de fundamentalismo y de otras formas de intolerancia religiosa?

Guitton: La solución justa es difícil de encontrar. La Unión Europea puede ejercer presiones políticas y económicas. Por ejemplo, Turquía quiere entrar en Europa, por tanto la UE en el ámbito de la armonización de las leyes, puede pedir que se elimine la obligación jurídica de Turquía de mencionar la pertenencia religiosa en los documentos de identidad.

A través de la UNESCO, se podría intervenir en los campos de la instrucción y de la asistencia, sbre todo en países pobres como Palestina, por ejemplo.

Se deberá intervenir también con ayudas económicas, como está sucediendo con el nuevo gobierno iraquí, o con el líder de Hamas en Gaza, que tienen una necesidad urgente de fondos para la reconstrucción.


Las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) pueden actuar discretamente y, naturalmente, la Santa Sede. Uno de los primeros objetivos es el de dar visados a los cristianos iraquíes que se refugian en Europa. Diversos países de la Unión Europea lo han hecho, pero los líderes cristianos que viven aún en Iraq sostienen que la concesión de los visados está en las manos de aquellos que quieren ver a los cristianos nativos dejar Oriente Medio.

“Ayudadnos a quedarnos, no a irnos”, gritan desesperados los cristianos iraquíes. Es importante tomar en consideración este llamamiento urgente, de lo contrario sucede como con los cristianos libaneses, a quienes no escuchamos lo suficiente durante las dos guerras del Líbano. Es necesario actuar, y actuar rápidamente.

-¿Cuáles son los motivos por los que ha escrito este libro y qué objetivos espera conseguir?

Guitton: Escribí este libro porque estoy conmovido por los testimonios que he recogido. Por mi trabajo de encuentros interreligiosos, seminarios, etc. viajo regularmente a África, Oriente Medio y Extremo Oriente, y he encontrado en el curso de los años una situación de creciente preocupación para los cristianos perseguidos.

La situación de discriminación se hace aún más odiosa por el silencio de Occidente.

Demasiado a menudo se hace callar a los medios de comunicación que denuncian estas injusticias, porque no está de moda hablar mal de aquellos que representan a la mayoría. Preferimos recordar los actos contra las minorías en nuestro país.

Es verdad que ningún acto de islamofobia o judeofobia es aceptable, pero es inaceptable discriminar a las víctimas. No puede haber víctimas de las que hablar mal y víctimas que deben callar.

Yo me rebelo por tanto contra todo acto de discriminación, y en particular contra los actos anticristianos.

El silencio puede ser culpable como otras veces se ha observado en Europa, sobre todo tras la conferencia de Münich de 1938.

Ana Gabriela Rojas 08/08/2009 El Pais (Babelia)

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ImageENTREVISTA: LIBROS - Entrevista Anuradha Roy

"Escribir es al mismo tiempo un regalo y una opresión"

La India más íntima y personal, a través de tres generaciones de una familia bangladesí, es lo que describe Atlas de una añoranza imposible. Su autora habla en esta entrevista del proceso de creación de sus personajes, de la evolución de la historia, de la desigualdad de las mujeres y el abismo de las clases sociales

Acampando en lugares remotos de India, en las montañas, algunas veces entre animales salvajes y ríos caudalosos. Así pasó los primeros años de su vida Anuradha Roy, la nueva promesa de la literatura en el subcontinente. Su padre, un geólogo destinado a explorar en busca de uranio, le enseñaba a distinguir entre los diferentes tipos de rocas, a apreciar los fósiles, a entender los movimientos tectónicos o la fuerza de los volcanes. Por las noches reunía a su familia bajo las estrellas y les hablaba de astronomía. En la primera novela, Atlas de una añoranza imposible (Salamandra), salen a la luz estas reminiscencias así como su espíritu de búsqueda y peculiar sentido del tiempo./…

Anuradha Roy, en el Lodhi Garden de Nueva Delhi.- ANA GABRIELA ROJAS

 

Marruecos: impaciencias y larga duración por Bernabé López García

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El país magrebí celebra en Granada su primera cumbre con la UE. En los últimos años, sus reformas democráticas se han estancado o hasta retrocedido. La descentralización le ofrece una nueva oportunidad

EL PAÍS

Marruecos se reunirá en su primera cumbre con la Unión Europea el próximo domingo, 7 de marzo. A un país como España, acostumbrado a mirar por encima del hombro a su vecino del sur (y con complejo y rabia de que Francia sea su referencia), le conviene no banalizar el hecho. La reunión consagra la voluntad de Marruecos de converger con el proyecto europeo. Todos sabemos la enorme distancia que todavía separa al país magrebí de Europa, es tan próximo en kilómetros y sueños como lejano en bienestar, mentalidades, estilos de vida y sobre todo, acceso a derechos. Pero lo que la cumbre celebra es el deseo de ciertas elites de Marruecos -y, probablemente, de millones de marroquíes- de sellar su destino con el de este mastodonte en construcción que es la Unión Europea. Quizás no sea un mal objetivo.

El tema de fondo de las reuniones que se celebrarán en Granada es el Estatuto Avanzado que hace poco más de un año otorgó la Comisión Europea a Marruecos. Se ha difundido mucho la idea de que dicho Estatuto es un reconocimiento a los avances efectuados por Marruecos para su anclaje en la órbita de Europa, avances económicos, políticos y sociales. Pero contra el Estatuto se han levantado voces críticas que consideran que Marruecos no es merecedor de esa consideración dado su atraso en el Índice de Desarrollo Humano (puesto 130) y los comportamientos torpes y rudos de los que el último ejemplo fue el caso Aminatu Haidar. Recuerdo que concluí un artículo en estas mismas páginas, en pleno ecuador de aquella crisis, preguntándome por el sentido de ofrecer ese Estatuto Avanzado si Marruecos se resiste a la convergencia con Europa en temas como la libertad de prensa y los derechos humanos.

Dos meses más tarde, resuelta esta particular crisis tras múltiples presiones internacionales, con un giro de 180° dado por las autoridades marroquíes y con un notorio desgaste de la imagen pública del país vecino, conviene reflexionar sobre lo que está en juego en la relación euro-marroquí.


¿Es acaso el Estatuto Avanzado un premio que la Unión Europea otorga al buen alumno Marruecos por haber hecho sus deberes? Si hacemos caso a lo escrito por algunos analistas de una u otra orilla del Estrecho de Gibraltar, se trata más bien de "la expresión de una voluntad política sin efectos jurídicos", de poco más de lo que ofrece la política de vecindad (Martín & Jaïdi). Pero hay, es cierto, ese punto simbólico de reconocimiento como algo positivo de las reformas que Marruecos ha emprendido para su integración en el espacio europeo, no limitándose a lo económico, aunque los efectos tangibles se estén haciendo esperar.

¿Avanza Marruecos para merecer el Estatuto Avanzado? Hay quienes -bien posicionados para opinar, como Bruno de Thomas, hasta hace poco embajador de la Comisión Europea en Rabat- creen que Marruecos se ha comprometido en un proceso de evolución democrática y apertura económica que hace del anclaje en Europa el corazón de su estrategia. Porque no hay que perder de vista que esta opción obliga a quien la adopta a entrar en una lógica de reformas estructurales que producirán -cierto que no para mañana- sus efectos sobre ese zócalo arcaico de su estructura, esa "realidad que el tiempo tarda enormemente en desgastar y en transportar", en expresión de Fernand Braudel.

Es cierto que Marruecos va lento en los avances de su evolución democrática. Y son éstos -los escasos avances y los sonoros retrocesos- los más visibles desde el exterior, aquellos sobre los que al fin y al cabo se realiza la percepción cotidiana (interior y exterior) que construye las opiniones públicas.

Vuelvo a Braudel: "Nada hay más importante en el centro de la realidad social que esta viva e íntima oposición, infinitamente repetida, entre el instante y el tiempo lento en transcurrir". Jugando con esta oposición de tiempos, no puede comprenderse por qué los que deciden en Marruecos no saben explicar y transmitir con cuántas resistencias se está construyendo en el "tiempo largo" (tanto en el ámbito macroeconómico -control de la inflación, descenso de la deuda pública, mantenimiento de un cierto crecimiento sostenido- como en el de las relaciones humanas -promoción de una presencia más activa de la mujer en la sociedad y en la política, inversión en educación-), y no atajan prácticas -puntuales ciertamente, aunque insistentes- que afectan al "tiempo corto" y que son las que trascienden en los medios y acaban por construir, monopolizar y a veces tergiversar la imagen de marca -y la realidad- de Marruecos.


Hay, sin duda, hechos intolerables: el cierre de un periódico como Le Journal hebdomadaire, el acoso al que éste y otros medios informativos se han visto sometidos en los últimos años. Otros impresentables, como la desproporcionalidad y la arbitrariedad con que la justicia marroquí ha dirimido ciertas acusaciones de difamación como en el caso del periódico citado o de Economie & Entreprises, con multas millonarias que acaban con los periódicos y con sus promotores. Otros vergonzosos, como la existencia de presos de opinión (es el caso de Chakib El Khiary condenado a tres años por denunciar hechos de corrupción).

Uno recuerda aquellos tiempos del "buen rey" que se dedicaba a deshacer los entuertos que la justicia cometía. Me refiero, por ejemplo, al asunto Ali Lmrabet que terminó siendo amnistiado por Mohamed VI. Eso sí, cuando la bola de nieve de la arbitrariedad del caso ya había contribuido pesadamente a enturbiar la imagen de un Marruecos que por entonces quería vender los progresos del modernista estatuto de familia, la Mudawana. No creo que las amnistías reales sean el mejor antídoto contra la venalidad manifiesta a la que nos tiene acostumbrados la justicia de nuestro vecino, pero casi las echamos de menos.

No lo digo yo, lo dice el citado Bruno de Thomas, para quien "la reforma de la justicia es la próxima frontera, y si no se hace, la confianza no llegará como tampoco las inversiones extranjeras sin las que no habrá crecimiento". Lo extraño es que, como considera este funcionario europeo, el propio monarca considere dicha reforma como "la prioridad de las prioridades" y a la vez se tope con tantas resistencias para llevarse a cabo.

Tirones de orejas los da Europa: el presupuesto que la Comisión pretendía destinar a la reforma de la justicia en 2010 ha sido puesto a disposición de la agricultura, porque, a juicio de su responsable, "de nada sirve apoyar una reforma que no existe".

Justo es querer que esas reformas se materialicen de inmediato, como pretenden los que -dentro y fuera- critican que se otorgue a Marruecos este Estatuto de socio privilegiado de la Unión Europea. Pero ése no es el tempo de los cambios sociales, sobre todo cuando lo que se pretende es transformar una sociedad tan profundamente conservadora como la marroquí.

Y queda la gran asignatura pendiente, el asunto del Sáhara, al que no se sabe dar solución. Una consecuencia positiva para Marruecos del caso Aminatu fue el lanzamiento de un debate nacional sobre la reorganización territorial e identitaria del Estado promovido desde la Comisión Consultiva para la Regionalización.

Marruecos no debería perder la oportunidad refundadora que le brinda este ejercicio de autoanálisis que conduce el que fuera hasta hace poco embajador en Madrid, Omar Azziman. Sólo así podrá ganar algo del tiempo perdido en estos 35 años transcurridos desde que una revista como Lamalif, anunciadora de un Marruecos avanzado, advirtiera que sólo la democratización de Marruecos podría reforzar su posición internacional y servirle de su mejor argumento para convencer en este espinoso asunto sahariano.

El gatillo sensible de Oriente Próximo por Shlomo Ben-Ami

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EL PAÍS

En todo Oriente Próximo está cobrando fuerza una creencia generalizada: la guerra es inevitable. Algunos ven la guerra como una manera de resolver una situación cada vez más empantanada y sacudir un orden regional nada funcional.

Una descarga de comentarios incendiarios entre Israel, de un lado, y Siria y Hezbolá, de otro, ha alimentado las angustias sobre la posibilidad de una guerra en la frontera norte de Israel. Tal es el nivel de sensibilidad, que los sirios malinterpretaron como una amenaza el llamamiento del ministro de Defensa israelí, Ehud Barak, a iniciar negociaciones precisamente para prevenir "una guerra regional generalizada".

El líder de Hezbolá, Hassan Nasrallah, advirtió a los israelíes que la nueva fase del conflicto no se limitaría a un enfrentamiento israelo-libanés, sino que involucraría a todo el "eje de confrontación" formado por Siria, Irán, Hezbolá y Hamás. Esto sucedería también si Israel diera rienda suelta a su Fuerza Aérea contra las instalaciones nucleares de Irán. Es más, Nasrallah dejó claro que la Doctrina Dahyia de Israel, la total devastación del Líbano en caso de guerra, recibiría una respuesta del mismo tenor.

La posibilidad de una conflagración en Oriente Próximo dio lugar a un puente aéreo de altos funcionarios norteamericanos a Israel para advertirles sobre las consecuencias devastadoras que podría tener un ataque a Irán. Ahora la principal tarea de la Administración Obama no son las negociaciones de paz, sino cómo evitar un conflicto regional. El director de la CIA, Leon Panetta, y el jefe del Estado Mayor Conjunto, almirante Mike Mullen, ya fueron y vinieron, mientras que el vicepresidente Joe Biden y una delegación del Departamento de Estado y el Consejo de Seguridad Nacional se preparaban para visitar Jerusalén estos días.

Sin embargo, evitar la guerra no será tarea fácil porque el carisma de Obama se ha desgastado en el mundo árabe. La expectativa de que Obama permitiría que los árabes, particularmente los sirios y los palestinos, recuperasen su tierra sin recurrir a las armas ha resultado, según sus propias palabras, poco realista. Obama tampoco pudo convencer a Irán de que abandonara su intento de conseguir armas nucleares.


Muy probablemente, Israel escuchará el consejo de Estados Unidos y se planteará un ataque preventivo a Irán sólo si se han agotado todos los medios diplomáticos y han fracasado todas las sanciones. Por más injustificado que parezca el tradicional comportamiento militar de Israel a los ojos de sus enemigos y críticos, este país siempre aspiró a basar sus acciones bélicas en argumentos que pueda justificar.

Esto parecería particularmente cierto cuando se trata de un ataque a las instalaciones nucleares de Irán. A Israel no le gustaría que lo vieran como el que echó a perder una solución diplomática a una disputa que, en cualquier caso, no se puede resolver sólo por medios militares.

Las guerras en Oriente Próximo se iniciaron cuando las partes realmente no las buscaban. La de 1967 es un ejemplo. La ansiedad de hoy también está alimentada por preocupaciones reales e imaginadas. El desafío iraní a la hegemonía estratégica de Israel es percibido como una amenaza existencial al estilo del Holocausto, y a los otros enemigos de Israel -Hezbolá, que cree que puede "poner fin a la entidad sionista", y Siria, que alardea de la capacidad de sus misiles balísticos para destruir los centros urbanos de Israel-, también son considerados como actores irracionales.

Desde hace un tiempo se viene librando una guerra encubierta entre Israel e Irán. Los asesinatos -supuestamente perpetrados por Israel- de Imad Mughniyah, jefe militar de Hezbolá y aliado de Irán, y, más recientemente, de Mahmoud al-Mahbouh, el enlace de Hamás con la Guardia Revolucionaria de Irán, sugieren que la cadena no planificada de acontecimientos podría desatar una guerra real.

El frente libanés podría estallar si Hezbolá quisiera vengar la muerte de Mughniyah o simplemente como resultado de un exabrupto ante una provocación, como en 2006. Si luego Irán y Siria decidieran respaldar a Hezbolá, podría desatarse un enfrentamiento directo entre Israel e Irán. Lo que Israel planeó como un ataque preventivo contra Irán podría presentarse como un acto de autodefensa.

El general James Jones, asesor de seguridad nacional de Obama, recientemente ofreció una predicción diferente pero que tampoco presagia nada bueno. La respuesta de Irán a la creciente presión internacional podría ser, dijo, lanzar un ataque contra Israel a través de sus representantes, Hezbolá y Hamás. Estos ataques podrían dar lugar a una conflagración regional más amplia.

Las amenazas de guerra en Oriente Próximo nunca deben subestimarse. Los esfuerzos de EE UU para frenar a Israel tal vez no sean suficientes para impedir una calamidad. Los días de la Pax Americana en la región terminaron, lo que significa que evitar una explosión regional requerirá movilizar a los principales actores internacionales que están a favor de soluciones diplomáticas para el conflicto árabe-israelí y por la búsqueda de una vía que permita a Irán convertirse en socio legítimo de un nuevo sistema regional.

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