Así construyeron en China una estación de tren completa en tan solo nueve horas

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SE CONVERTIRÁ EN EL PRINCIPAL MEDIO DE TRANSPORTE ENTRE EL SUDESTE Y CENTRO DE CHINA

Un ejército de trabajadores y una jornada laboral completa más una hora extra ha sido el tiempo necesario para construir una estación de tren nueva en la provincia de Fujian, al sur de China. 1500 chinos lo han logradoUn equipo de obreros trabajan en la construcción de la estación de Nanlong | PearVideo

Nueve horas han sido necesarias para construir una estación de tren nueva en la provincia de Fujian, al Sur de China. Alrededor de 1.500 trabajadores, siete trenes y 23 excavadoras se encargaron de pavimentar el terreno, poner las vías, instalar señales de tráfico y algunos equipos de monitoreo de tráfico.

La construcción comenzó el pasado 19 de enero y terminó nueve horas después en la estación de Nanlong, en la ciudad de Longyan. La estación completamente nueva conectó el ferrocarril de Ganlong, el de Ganruilong y el ferrocarril de Zhanglong, con las vías del de Nanlong.

Los ingenieros esperan que la obra completa termine a finales del 2018. Asimismo, estiman que el ferrocarril de Nanlong, con sus 246 kilómetros, se convierta en el principal medio de transporte entre el sudeste de China y el centro de China.

La organización ha sido la clave para la construcción de una estación de tren en tan poco tiempo: "Los trabajadores habían sido organizados en siete unidades para abordar diferentes tareas al mismo tiempo", explicó el subdirector del China Tiesiju Civil Engineering Group, compañía encargada de la obra.

 

 

La Nueva Ruta de La Seda Los trenes de carga de China a Europa superan en 2017 la suma de últimos 6 años

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Un total de 3.673 trenes de mercancías viajaron de China a Europa en 2017, una cifra superior a la suma de convoyes durante los últimos seis años, informó hoy la Comisión Nacional de Reforma y Desarrollo del país asiático.

Esta cifra supone un incremento del 116 % respecto al volumen de trenes de mercancías que viajaron a Europa en 2016.

Según afirmó hoy en rueda de prensa un portavoz de esta comisión, Yan Pengcheng, desde 2016 el transporte de carga de China a Europa se ha desarrollado muy rápido, aumentando tanto el número de trenes como el valor de las mercancías transportadas, y también ha subido la cantidad de trenes que vuelven desde Europa.

"Estas rutas no solo promueven el comercio entre los países por los que pasan, sino que también fomentan la apertura económica del país", dijo Yan, en declaraciones recogidas por medios nacionales.

China cuenta con un total de 61 rutas, que tiene origen en 38 ciudades distintas del país y destino en 36 urbes de 13 países de Europa.

En 2017, el gigante asiático ha incorporado 23 nuevas ciudades y 5 nuevos países a los destinos de sus mercancías.

Yan apuntó que el año pasado se consiguió también una mejora de la eficiencia, ya que algunas vías ahora permiten una velocidad de 120 kilómetros por hora.

"Al principio se necesitaban más de 20 días para llegar (a Europa), pero ahora con entre 12 y 14 es suficiente", apuntó.

Según explicó el portavoz, el coste de operar estas rutas ha disminuido en un 40 % desde que entraron en funcionamiento.

En cuanto a los bienes, al principio el transporte ferroviario se reservaba para la tecnología (sobre todo teléfonos móviles y ordenadores), pero ahora también se lleva ropa, calzado, automóviles y partes de automóviles, cereales o vino, entre otras mercancías.

Según previsiones de la Corporación Ferroviaria del país, China espera que el número de trenes de mercancías hacia Europa supere este año los 4.000.

La ruta ferroviaria Yiwu-Madrid es la más larga del mundo, con 13.052 kilómetros. En lo que va de 2017 se han abierto ya dos nuevas rutas, una a Xiamen a Budapest y otra que va de Urumqi a un puerto de Kazajistán, donde los contenedores se trasladarán a buques que cruzan el Caspio con destino a Bakú, desde donde serán dirigidos a Europa o Asia.

Ancestral Ruta de La Seda,A la sombra de los picos himalayos, una carretera destinada al trueque

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 AFP internacional

 

 

Mercaderes del norte de Pakistán trepan por un camino peligroso, en altitud, para abastecer a los habitantes aislados del corredor de Wakhan, en el noreste de Afganistán. Foto tomada el 11 de octubre de 2017

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El mercader Afzal Baig aguijonea en vano su caballo. El animal se niega a dar un paso más por el peligroso sendero de montaña que escala, cargado con mercancías destinadas al trueque en Afganistán.

A casi 5.000 metros de altura, el paso de Irshad, antaño un tramo de la Ruta de la Seda, es hoy la frontera física entre Afganistán y Pakistán.

Este inhóspito lugar es uno de los pocos puntos de acceso al corredor de Wakhan, una remota y estrecha franja de territorio situada en el noreste de Afganistán.

Generaciones de mercaderes como Afzal Baig recorrieron este corredor con sus animales de carga. Un simple tropiezo en el paso estrecho puede provocar una caída de cientos de metros.

Mientras Afzal Baig se enfada con su caballo, se levanta una ventisca.

"No te fíes de este camino", grita a un periodista de la AFP que sigue a su pequeño grupo. "Te puede traicionar en cualquier momento".

Los vendedores se dirigen al encuentro de la tribu wakhi, que vive en Wakhan, para canjear su cargamento por ganado.

Apenas un puñado de personas hacen cada año este vertiginoso trayecto en el corazón del "nudo de Pamir", el punto en el que convergen tres de las cordilleras más altas del mundo.

- Desaparecidos en avalanchas -

Baig rasca la nieve de los cascos del caballo y prosigue el viaje. El temporal impide ver a más de unos pocos metros, obligando a los hombres a guiarse con el ruido del caballo que los precede.

Cráneos y huesos humanos yacen en las cuevas que aparecen a lo largo del camino. Según Baig, son los restos de mercaderes que fallecieron al intentar cruzar el corredor.

Él mismo perdió a seis de sus compañeros de viaje, desaparecidos en avalanchas. Tres de ellos murieron en un accidente. Hubo que esperar casi un año para encontrar sus cuerpos.

Baig y sus clientes en Wakhan no tienen dinero. Todos los intercambios se basan en el trueque de ganado. Tres sombreros valen un carnero; media docena de relojes de plástico valen dos ovejas o una cabra; y 10 kilos de té o cinco de harina valen un yak.

La otra moneda de intercambio es la mantequilla de yak, conservada en odres hechos con vísceras de cabra o de carnero.

- Mantequilla de yak por calcetines -

La mantequilla de yak es un bien muy apreciado. Una bolsa puede cambiarse por 10 cajetillas de tabaco, tres pares de zapatos o seis a ocho pares de calcetines.

"Espero obtener tres yaks", dice Baig, sentado junto a una hoguera, mientras bebe té mezclado con copos de nieve.

El comercio con Wakhan es "su herencia ancestral", explica. Su padre y su hermano mayor recorrieron ese camino antes que él, pero ahora son demasiado mayores para hacerlo.

Los habitantes de Hunza, un antiguo principado situado al otro lado del paso y que ahora forma parte de Pakistán, cuentan que la tradición del trueque con Wakhan comenzó hace varios siglos y contribuyó a consolidar la paz entre los pueblos.

Para Aziz Ali Dad, un antropólogo que estudió las tribus de esta zona conocida como Alta Asia, esa vía comercial representa una arteria menor de la Ruta de la Seda.

"Antaño, las tribus de la frontera entre China, Tayikistán, Afganistán y Pakistán comerciaban entre ellas", explica a la AFP.

La invasión soviética en Afganistán acabó con esos intercambios. Pero la ruta que enlaza Wakhan con Hunza sobrevivió, probablemente porque el paso de Irshad es una de las pocas vías de acceso al corredor y porque la región permaneció al margen de la guerra.

"La gente de ambos lados de la frontera comparte la misma cultura, la misma lengua y parentesco y es una ventaja adicional", dice.

- Botones coloridos -

Cuando Baig llega a la primera aldea en Wakhan, los habitantes se precipitan hacia él. Los hombres lo abrazan y toman las riendas de su caballo, y las mujeres le besan las manos, una forma de saludo tradicional en la tribu wakhi.

"¿Me has traído los botones que te encargué el año pasado?", pregunta una de ellas mientras le sirve té.

Las habitantes de Wakhan mantienen una relación especial con el tiempo. Muchas ignoran su edad, pero los relojes de plástico que traen los comerciantes son su adorno favorito.

Cosen todo tipo de objetos coloridos, botones o botellas de plástico, incluso cortaúñas, en su ropa para embellecerla.

Una mujer, que ya lleva cuatro relojes de plástico en un brazo, le pregunta a Baig si le ha traído más. "Necesito más para el otro brazo, quizá tres o cuatro", dice.

Su familia negocia un yak, un odre de mantequilla y cuatro carneros a cambio de botones, relojes, unos pares de calcetines y sombreros de lana.

Los mercaderes dejan dos yaks a crédito. Un hombre de la familia prevé viajar a Hunza en los próximos meses para conseguir harina y arroz.

"Este [sistema] se basa en la confianza", explica Baig. "Es tan viejo como el propio comercio".

 

Las solicitudes ahora están abiertas para el Fondo de Solidaridad Juvenil

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Dastis plantea al Centro para el Diálogo Interreligioso KAICIID la posibilidad de realizar actividades conjuntas

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El ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, Alfonso Dastis, ha planteado al Centro Internacional para el Diálogo Interreligioso e Intercultural KAICIID, una organización intergubernamental que promueve el diálogo para consolidar la paz en zonas de conflicto, la posibilidad de realizar actividades de forma conjunta, y el secretario general del KAICIID, Faisal Bin Muaammar, agradece el "apoyo de España". 

MADRID, 31 (EUROPA PRESS)

El ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, Alfonso Dastis, ha planteado al Centro Internacional para el Diálogo Interreligioso e Intercultural KAICIID, una organización intergubernamental que promueve el diálogo para consolidar la paz en zonas de conflicto, la posibilidad de realizar actividades de forma conjunta, y el secretario general del KAICIID, Faisal Bin Muaammar, agradece el "apoyo de España".

Así lo han expresado durante una reunión este martes 30 de enero en Madrid en la que Dastis ha valorado positivamente la actividad que realiza el Centro y ha agradecido el apoyo prestado por el KAICIID a distintas iniciativas españolas como el Seminario celebrado en Nueva York sobre Dialogo Interreligioso para Consolidación de la Paz; la Reunión de Alto Nivel sobre Diálogo Intercultural e Interreligioso en el área euro-mediterránea, celebrada en Barcelona, o la Primera Conferencia sobre Diplomacia Preventiva en el Mediterráneo que tuvo lugar en Alicante.

Asimismo, el jefe de la diplomacia española ha planteado "la posibilidad de realizar actividades de forma conjunta", según ha informado el Ministerio de Asuntos Exteriores.

Según precisa el ministerio, la promoción del diálogo intercultural e interreligioso como herramienta para la prevención y resolución de conflictos es una de las prioridades de la política exterior. Además, recuerda que España es copatrocinador de la Alianza de Civilizaciones y miembro fundador del Centro Internacional Rey Abdullah Bin Abdulaziz para el Diálogo Interreligioso e Intercultural (KAICIID).

Por su parte, Bin Muaammar, ha informado al ministro sobre los avances del Centro Internacional de Diálogo KAICIID en su estrategia para promover el diálogo interreligioso entre los distintos líderes políticos y religiosos, con el fin de fortalecer la cohesión social.

En este sentido, ha destacado que "el KAICIID es un puente único entre líderes religiosos y políticos", y ha expresado su agradecimiento porque "el KAICIID siempre haya podido contar con el apoyo de España" un país donde, según ha recordado, "han convivido las tres religiones abrahámicas".

El Centro Internacional de Diálogo KAICIID es una organización intergubernamental que promueve el diálogo para consolidar la paz a través de la mejora del entendimiento y la cooperación entre las diferentes culturas y entre los fieles de las distintas religiones. El Centro fue fundado por Austria, Arabia Saudita y España y la Santa Sede ejerce como Observador Fundador. El consejo directivo incluye a destacados representantes de cinco de las grandes religiones del mundo (budismo, cristianismo, hinduismo, islam y judaísmo).

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