Tres astronautas regresan a la Tierra desde la Estación Espacial Internacional

el . Publicado en Kazajstán

Tres astronautas regresan a la Tierra desde la Estación Espacial Internacional

Actualizada 12/09/2015 a las 14:06  
Efe. Astana Kazajistán)

El trayecto de la nave Soyuz TMA-16M que les llevó de vuelta a casa duró tres horas y media.

Tres astronautas regresan a la Tierra desde la Estación Espacial Internacional

Reuters

El presidente de Kazajistán, Nursultan Nazarbayev, ha felicitado personalmente a los tres astronautas que regresaron este sábado a laTierra tras una misión en la Estación Espacial Internacional (EEI)durante una ceremonia de bienvenida realizada en la capital, Astana.

Los tres astronautas, el ruso Gennady Padalka, el kazajo AidynAimbetov, y el danés Andreas Mogensen, regresaron este sábado en un viaje que partió de la EEI y les llevó hasta el centro de Kazajistán,donde aterrizaron a las 00.51 GMT de este sábado.

"Este es un gran evento. Hemos estado con ustedes. Los kazajos apoyan a Aidyn. Esto es muy importante. La construcción del cosmódromo de Baikonur empezó en 1960. Desde entonces, saludamos a cada uno que despegue de ahí como si fuera ciudadano de nuestro país", dijoNazarbayev.

El presidente destacó que no todos los países tienen la posibilidad de enviar astronautas al espacio.
 

Mogensen, el primer astronauta danés, ha elogiado la hospitalidad kazaja durante su encuentro con el presidente.

"Me gustaría agradecerles su hospitalidad. Es un gran placer retornar a Kazajistán. Volamos al espacio hace 10 días y la misión ha sido fantástica. Fue un ejemplo maravilloso de lo que podemos alcanzar cuando trabajamos juntos sin fronteras", dijo Mogensen.

El astronauta kazajo Aimbetov agradeció al pueblo de Kazajistán por la confianza que le han tenido como representante del país en la tripulación internacional.

"Señor presidente, estoy muy contento por tener su confianza y la del pueblo Kazajo para representar a Kazajistán en la tripulación internacional. El programa científico de experimentos de Kazajistán ha sido implementado," ha afirmado Aimbetov.

El veterano cosmonauta ruso Padalka es el ser humano que más tiempo ha pasado en el espacio, con un total de 879 días repartidos en cinco misiones, dos meses más que Sergei Krikalev, quien ostentaba el récord antes que Padalka.

En su último viaje, Padalka permaneció en la EEI durante seis meses.
"Aterrizar en la Tierra es una gran fiesta para nosotros," ha destacado Padalka.

"Hoy, los representantes de tres países han finalizado el programa de vuelo y han vuelto a la hospitalaria tierra de Kazajistán. Esto supone una gran fiesta para ustedes y para nosotros", ha matizado Padalka.
El excosmonauta y actual jefe del programa espacial kazajo conocido como Kazkosmos, Talgat Musabayev, ha afirmado estar orgulloso de ver como Aimbetov ha llevado adelante la tradición de kazajos en el espacio.

Musabayev era el comandante de la tripulación de la EEI en 2001 y fue el encargado de llevar el primer turista espacial, Dennis Tito, a la órbita.
En la ceremonia de bienvenida también estaba presente el exastronautaToktar Aubakirov, que en octubre de 1991 se convirtió en la primera persona de etnia kazaka en ir al espacio, por lo que hoy es considerado un héroe nacional en Kazajistán.

"Me gustaría destacar que Kazajstán es un país espacial, hay cohetes que despegan desde el cosmódromo de Baikonur, en nuestro país. Por lo tanto, creo que los astronautas kazajos deberían integrar las tripulaciones de vuelo de manera permanente", ha dicho Aubakirov.

Mogensen y Aimbetov llevaban sólo una semana en la EEI, a la que llegaron el viernes pasado en el marco de una misión relámpago.

El trayecto de la nave Soyuz TMA-16M de fabricación rusa que les llevó de vuelta a casa desde la EEI duró tres horas y media.

Los seis cosmonautas que permanecen ahora en la EEI son los rusosSergey Volkov, Oleg Kononenko y Mikhail Kornienko, los estadounidenses Scott Kelly y Kjell Lindgren y el japonés Kimiya Yui.
 

¿Vuelven las guerras de religiones?

el . Publicado en Opinión

¿Vuelven las guerras de religiones?

    Juan José Tamayo

  En el imaginario sociocultural judeo-cristiano tenemos grabada la imagen del asesinato de Abel con una quijada de burro por Caín, quien, ante la pregunta de Dios "¿dónde está tu hermano?”, elude toda responsabilidad en la eliminación física su hermano. De entonces para acá la violencia es una constante en la historia de la humanidad, que se impone sobre la paz que todo ser humano anhela. Sucede, además, que, lejos de retroceder, va in crescendo. En la medida en que las sociedades más avanzan científica y técnicamente recuren a formas de violencia más sofisticadas y destructivas. El siglo XX, considerado el de mayor progreso de todos los tiempos, ha sido el más violento de la historia.

Ante esta situación nos preguntamos: ¿Son las religiones fuente de violencia o caminos de paz? ¿La violencia está en los genes de las religiones monoteístas o se trata de una patología a erradicar? El tema no puede ser más actual. Cuando creíamos que las guerras de religiones eran fenómenos del pasado y habían desaparecido las razones para provocarlas, han vuelto a resurgir con especial crudeza y radicalidad, están tiñendo de sangre no pocos de los escenarios geopolíticos del planeta, que llevan crespones negros por banderas, y destruyendo todo lo que encuentran a su paso, desde vidas humanas a manifestaciones culturales que son patrimonio de la humanidad.

Las guerras, a mi juicio falsamente religiosas, están provocando éxodos masivos de la población civil que desembocan en tragedias humanitarias como las del Mediterráneo, que sólo este año se ha cobrado más de 2.500 vidas humanas, la última la del niño sirio de tres año Aylan Kunrdi, ahogado en las costas turcas. Y todo ello ante la insensibilidad de Europa, que permite el libre acceso de los capitales para negocios bursátiles y cierra sus puertas a los inmigrantes y refugiados, que huyen del hambre y de la violencia terrorista.

Publicidad
Cerrar vídeo

Ante la falta de argumentos racionales para justificar dichas guerras, se apela a Dios –siempre con atributos masculinos y bélicos- y se mata en su nombre, convirtiéndolo en asesino. Lo expresaba con todo realismo el filósofo Martin Buber en un texto que hoy sigue conservando actualidad: “Dios es la palabra más vilipendiada de todas las palabras humanas. Ninguna ha sido tan mancillada, tan manipulada…. Las generaciones humanas, con sus partidismos religiosos, han desgarrado esta palabra. Han matado y se han dejado matar por ella. Esta palabra lleva sus huellas dactilares y su sangre. Los seres humanos dibujan un monigote y escriben debajo la palabra ‘Dios’. Se asesinan unos a otros y dicen: ‘lo hacemos en nombre de Dios’”.

Ante la falta de argumentos racionales, se apela a Dios y se mata en su nombre, convirtiéndolo en asesino

No es extraño, por ende, que Dios haya decidido darse de baja de todas las religiones, como expresaba un chiste, creo que de El Roto en EL PAÍS, con motivo de la guerra de Bush, Blair y Aznar contra Iraq. El retorno de las guerras por motivos religiosos lleva a pensar, equivocadamente en mi opinión, que estas son una constante en la humanidad, más aún, la ley de la historia de la que no podemos escapar. Si sí fuere, la humanidad se habría convertido ya en un coloso en llamas.

La violencia tiene muchos rostros y un sinnúmero de manifestaciones a cuál más dramáticas y destructivas del tejido de la vida y de la convivencia cívica. Una de las más extremas es la violencia de género, instrumento de poder y de dominación del patriarcado en la sociedad y en las religiones que, dada su extensión y sus motivaciones, desemboca en terrorismo patriarcal, al que responde el feminismo, una de las pocas revoluciones pacíficas de la historia, a través de la no-violencia activa desde un discurso y unas prácticas fundadas en la igual dignidad de los seres humanos. Violencia patriarcal hoy muy extendida entre los adolescentes y en los jóvenes, en el trabajo, en los conflictos armados, donde las mujeres se convierten en campo de batalla, y contra la infancia, una de las más persistentes y ocultas que colocan a los niños y niñas en una situación de total indefensión.

Pero la violencia y los conflictos bélicos son solo una cara de la realidad mundial y de las religiones. Hay otra más esperanzada y esperanzadora, más optimista y constructiva: las tradiciones y experiencias religiosas que trabajan por la paz fundada en la justicia, transitan por caminos de reconciliación como respuesta a los conflictos armados, fomentan espacios de diálogo y racionalidad frente a la irracionalidad de los fundamentalismos y participan en los procesos de paz entre contendientes en guerra.

Las dialéctica violencia-caminos de paz en las religiones es el tema del 35 Congreso de Teología que se celebrará en Madrid del 10 al 13 de septiembre, en el que reflexionarán en clave inter-disciplinar teólogos, teólogas y filósofas de distintas religiones, culturas y continentes, científicos sociales, activistas de movimientos pacifistas, víctimas de los diferentes terrorismos, etcétera. El Congreso de Teología hará un homenaje a dos de las figuras más relevantes del cristianismo liberador latinoamericano: Monseñor Romero, arzobispo de San Salvador, asesinado hace 35 años, y Pedro Casaldàliga, obispo-poeta-profeta del Mato Grosso (Brasil), que, en un clima de violencia política, religiosa, racial, sexista, estructural y ecológica, trabajaron por la reconciliación, la justicia, la fraternidad-sororidad y el cuidado de la tierra siempre del lado de los “crucificados de la Tierra”.

Las dialéctica violencia-caminos de paz en las religiones se tratará en el 35 Congreso de Teología que se celebrará en Madrid

Juan José Tamayo es profesor de la Universidad Carlos III de Madrid y secretario general de la Asociación Teológica Juan XXIII.

.

 

Los extremismos y Daniel Barenboim

el . Publicado en Opinión

Los extremismos y Daniel Barenboim

En una época tan difícil como la nuestra, el músico nos demuestra que siempre hay esperanza y que hay que seguir dando la batalla por un mundo mejor

 
 

EDUARDO ESTRADA


 

Al mismo tiempo que los ayatolás fanáticos iraníes prohibían a Daniel Barenboim ir a Teherán a dirigir la Staatskapelle Berlin Orchestra por tener la nacionalidad israelí (que Irán no reconoce), la ministra de Cultura y Deportes de Israel, Miri Regev, exigía a la canciller alemana, Angela Merkel, que impidiera la presencia del músico en Irán porque ese ciudadano judío, con sus críticas a los asentamientos y, en general, a la política palestina del Gobierno de Israel, podría causar un grave daño a la causa de la paz.

Dos actitudes de extremismos paralelos que se manifiestan al mismo tiempo y, se diría, confirman aquello de la identidad de los contrarios. Ambas iniciativas muestran, por una parte, la absoluta falta de racionalidad y la ceguera religiosa que prevalece en el tema del conflicto palestino-israelí y, de otro, la titánica lucha que deben librar quienes, como Daniel Barenboim, tratan de tender puentes y acercar mediante el sentido común y la buena voluntad a esas dos comunidades separadas hoy por mares de odio y fanatismo recíproco.


Tengo una gran admiración por Daniel Barenboim, como pianista y director de orquesta. Lo he oído como solista y como conductor de las mejores orquestas de nuestro tiempo y siempre me ha parecido uno de los más egregios músicos contemporáneos y, desde luego, espero con impaciencia la inminente aparición de su nueva versión de los dos Conciertos para piano, de Brahms, uno de sus platos fuertes desde que los grabó por primera vez, en 1958, dirigido por Zubin Mehta.

Mi admiración por Barenboim no es solo por el gran instrumentista y director; también por el ciudadano comprometido con la justicia y la libertad que, a lo largo de toda su vida, ha tenido el coraje de ir contra la corriente en defensa de lo que cree justo y digno de ser defendido o criticado. Aunque nació en Argentina, es ciudadano Israelí y, desde siempre, ha militado junto con los israelíes que critican el tratamiento inhumano de muchos Gobiernos de Israel, como los presididos por Netanyahu, contra los palestinos en los territorios ocupados y en Gaza, y ha obrado incansablemente por tender puentes y mantener un diálogo abierto con aquellos. De este modo nació ese proyecto apadrinado por él y por el destacado intelectual palestino Edward Said, la fundación en 1999 de la West-Eastern Divan Orchestra, conformada por jóvenes músicos israelíes, árabes y españoles y que patrocina la Junta de Andalucía. Sus empeños a favor del diálogo entre israelíes y palestinos fueron reconocidos por estos últimos, concediéndole la nacionalidad palestina, que Barenboim aceptó, explicando que lo hacía con “la esperanza de que aquello sirviera como señal de paz entre ambos pueblos”.

Ha tenido el coraje de ir contra la corriente en defensa de lo que cree justo de ser defendido

Pero, cuando lo ha creído necesario, Barenboim también ha dado batallas en lo que podría considerarse el lado opuesto del campo ideológico. Por ejemplo: en la campaña para que la obra musical de Wagner pudiera tocarse en Israel, donde hasta entonces estaba prohibida por los escritos antisemitas del compositor alemán. La campaña tuvo éxito y él mismo dirigió el 7 de junio de 2001, en Jerusalén, a la Staatskapelle de Berlín en la puesta en escena de la ópera Tristán e Isolda. Hubo algunos gritos de “nazi” y “fascista” entre los oyentes, pero la gran mayoría del público que asistió a la función aplaudió a los músicos y a la ópera, aceptando la tesis defendida por Barenboim de que, por fortuna, el talento creador de Wagner no se vio contaminado por sus prejuicios racistas. ¿No fue éste, también, el caso de otros grandes creadores como Balzac, Thomas Mann y T. S. Eliot?

El compromiso político es mucho menos frecuente entre los músicos que entre los escritores y otros artistas, tal vez porque la música, sobre todo la llamada “culta”, tiene la apariencia de la absoluta neutralidad ideológica, no suele dar la impresión de contaminarse de, ni pronunciarse sobre, la problemática social y política del tiempo en que fue compuesta. Sin embargo, su utilización tiende a menudo a colorearla ideológicamente así como la filiación y militancia cívica de sus compositores e intérpretes, y el uso que hace de ella una determinada cultura o un régimen autoritario. Hitler y el nazismo convirtieron abusivamente a la música de Wagner en una anticipación artística del Tercer Reich (intentaron algo parecido con la filosofía de Nietzsche) y durante un buen tiempo esa identificación forzada perduró, desnaturalizando ante amplios sectores el valor y la originalidad artística de las composiciones de Wagner. Hay que agradecerle a Daniel Barenboim su empeño en rescatar de esa visión pequeñita y mezquina a uno de los genios indiscutibles de la música y, al mismo tiempo, ayudarnos a entender que la genialidad de un músico, de un pintor, de un poeta y hasta de un filósofo (véase Heidegger) no está necesariamente libre de traspiés ni errores de mucho bulto.

Los ataques que acaba de recibir son, en verdad, un homenaje a su valentía y su decencia

Daniel Barenboim cumplirá pronto 73 años y nadie lo diría cuando examina el frenético calendario de actividades que cumple, viajando por todo el mundo con sus cuatro pasaportes —argentino, israelí, español y palestino—, practicando sin tregua los seis idiomas que domina, dando conciertos como director o como pianista en los más prestigiosos escenarios del planeta, y, como si este incesante quehacer no fuera capaz de agotar su indómita energía, dándose tiempo todavía para polemizar con tirios y troyanos en nombre siempre de las buenas causas: la racionalidad contra los fanatismos y extremismos, la defensa de la democracia contra todos los autoritarismos y totalitarismos, y la divulgación del arte y de la cultura como un patrimonio de la humanidad que no debe admitir censuras, exclusiones ni fronteras.

En una época tan difícil y confusa como la nuestra en lo que se refiere a la vida cultural y al compromiso político, muchos artistas e intelectuales han optado por el pesimismo: mirar a otro lado, concentrarse en una actividad que sirve también de coraza impermeable a los ruidos del mundo, cerrar los ojos y taparse los oídos para no degradarse confundidos con el “vulgo municipal y espeso”. Daniel Barenboim está en el polo opuesto de semejante abdicación. Él nos demuestra, con la valía de su quehacer artístico y su compromiso cívico ejemplar, que siempre hay esperanza y que hay que seguir dando contra viento y marea la batalla por un mundo mejor. Los ataques que acaba de recibir al mismo tiempo de los ayatolás iraníes y de la ministra de Cultura de Israel son, en verdad, un homenaje a su valentía y su decencia.

Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, SL, 2015.

© Mario Vargas Llosa, 2015.

Yacimiento gigante de gas en Egipto

el . Publicado en Noticias

 

El gigante energético italiano Eni, ha encontrado un yacimiento de gas “supergigante” en las aguas profundas de la costa mediterránea de Egipto, alegando que “podría convertirse en uno de los yacimientos de gas natural más grandes del mundo”.

 
 

file.aspx

 

El yacimiento Zohr se encuentra a unos 80 millas (129 kilómetros) de la costa egipcia, 1.450 metros bajo la superficie y dispone de unas reservas estimadas en 850.000 millones de metros cúbicos de gas, lo que permitirá satisfacer la demanda interna de Egipto durante al menos 10 años.

Con este descubrimiento, Egipto no necesitará importar gas natural durante años, lo que podría perjudicar a Israel, que tenía previsto vender a Egipto el gas natural del yacimiento Leviatán.

egypt_natural_gas_zohr

 

La comunidad internacional crea un banco de uranio en Kazajistán

el . Publicado en Kazajstán

La comunidad internacional crea un banco de uranio en Kazajistán

3/09/2015 - 17:44
 o
 
  • Pretende evitar que los pequeños estados se lancen a enriquecer el mineral
 

 


  •  
  •  
  •  

 

El reciente acuerdo nuclear con Irán, por el que este país se compromete a no enriquecer uranio por encima del 3,67%, ha coincidido con la creación de un banco internacional de este mineral para usos pacíficos que pretende dejar sin excusas a aquellos estados que venían camuflando sus programas de armamento estratégico bajo el velo de la generación eléctrica.

 

El banco, que estará gestionado por la Agencia Internacional de la Energía Atómica, está situado en la república ex soviética de Kazajstán, y permitirá que cualquiera que asegure que necesita uranio de bajo enriquecimiento, pueda disponer de él.

Tal como informa The Economist el U-235 enriquecido en torno al 3% o 4%, que es el usado en los reactores nucleares de fusión, está ya disponible en el mercado, pero con la creación de este banco se espera además que la demanda y la oferta se puedan casar de forma más fluida, y evitar así shocks de precios.

La instalación, en la que Warren Buffet ya ha comprometido una inversión de 50 millones de dólares (de un total de 150 millones), contendrá 90 toneladas de este material. Eso es más que suficiente para alimentar durante tres años ininterrumpidos un reactor de 1.000 megavatios, que es aproximadamente la potencia de todas las centrales españolas actualmente operativas.

Con el banco en funcionamiento, los países que coqueteen con la idea de convertirse en una potencia nuclear regional tendrán que pensárselo dos veces antes de intentar esgrimir como excusa ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas la necesidad de enriquecer uranio.

  •  



 

Te puede interesar...