El largo y complejo problema del Sáhara por Meter Van Walsum

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Si el Polisario sigue exigiendo un referéndum para la independencia, Marruecos lo rechazará de nuevo y el Consejo de Seguridad insistirá en alcanzar una solución consensuada. Y nada cambiará

El Pais

Escribo esta tribuna como antiguo enviado personal del secretario general de Naciones Unidas para el Sáhara Occidental. Fui nombrado inicialmente por Kofi Annan en agosto de 2005, y la quinta prórroga semianual de mi nombramiento expiró el pasado 21 de agosto. La razón por la que escribo hoy es que me gustaría aprovechar el breve interludio entre el periodo en el que he tenido que contenerme a la hora de expresar mis opiniones personales porque era el enviado personal del secretario general y el momento, muy próximo, en el que mis opiniones personales ya no interesarán a nadie porque ya no soy el enviado personal del secretario general.

En vista de los 33 años que ha durado el contencioso sobre el Sáhara Occidental, en ocasiones caigo en la tentación de pensar que no he logrado encontrarle una solución porque es un problema insoluble. Si me resisto a esa tentación es porque continúo creyendo que con voluntad política sí podría resolverse.

Mi análisis no ha cambiado desde que presenté mi primer informe oral ante el Consejo de Seguridad en enero de 2006. Pensaba que los dos componentes principales que propiciaban el punto muerto al que se había llegado eran la decisión tomada por Marruecos en abril de 2004 de no aceptar ningún referéndum que planteara una posible independencia, y la inquebrantable convicción del Consejo de Seguridad, en el sentido de que el problema del Sáhara Occidental debía resolverse gracias a una solución consensuada. Yo me centré en este último componente, porque, como apunté entonces, si el Consejo hubiera estado dispuesto a imponer una solución, mi análisis habría sido muy diferente. En realidad, la necesidad de llegar a una solución consensuada tenía que ser el punto de partida de todo análisis.


Esto me llevó a la conclusión de que sólo había dos opciones: que se prolongara indefinidamente el punto muerto actual o que se iniciaran negociaciones directas entre las partes. En dichas negociaciones habría que embarcarse sin condiciones previas, y yo reconocía que lo más realista era pronosticar que, mientras Marruecos ocupara gran parte del territorio y el Consejo de Seguridad no estuviera dispuesto a presionarle, el resultado no llegaría a ser un Sáhara Occidental independiente.

La conclusión fue criticada por quienes pensaban que no era ético esperar que el Polisario aceptara la realidad política simplemente porque Marruecos y el Consejo de Seguridad no respetaban la legalidad internacional expresada en la resolución 1514 (sobre descolonización y autodeterminación), tomada por la Asamblea General en 1960, y en la opinión consultiva de 1975 de la Corte Internacional de Justicia (sobre la ausencia de vínculos precoloniales entre Marruecos y el Sáhara Occidental que pudieran afectar a la aplicación de dicha resolución). No eran éstas críticas que un mediador pudiera limitarse a pasar por alto, pero yo tenía la sensación de que había que ponerlas en la balanza con el riesgo de dar falsas esperanzas al Polisario, animándole a no tener en cuenta algo indiscutible, que desde el inicio del contencioso en 1975, el Consejo de Seguridad siempre había dejado claro que sólo podría tolerar una solución consensuada.

Por desgracia, lo que los partidarios del Polisario le prodigaron generosamente fue precisamente esa clase de ánimo. Insistían en que tarde o temprano el Consejo reconocería que había que respetar la legalidad internacional y obligaría a Marruecos a aceptar un referéndum que diera como opción la independencia.

La razón por la que no creo que esto vaya a ocurrir es que la legalidad internacional no es lo mismo que el derecho internacional. Evidentemente, el Consejo de Seguridad tiene que acatar el derecho internacional, pero también tiene que tener en cuenta la realidad política. Tanto la Asamblea General como el Consejo de Seguridad y la Corte Internacional de Justicia son órganos principales de las Naciones Unidas. No se rigen por un orden jerárquico, sino que cada uno tiene sus propios poderes, descritos en la Carta de las Naciones Unidas y en el Estatuto de la Corte Internacional de Justicia. En el Artículo 24 de dicha Carta, los Estados miembros confieren al Consejo de Seguridad la responsabilidad primordial de mantener la paz y la seguridad internacionales. Para cumplir con ella, el Consejo no tiene más remedio que tener en cuenta la realidad política. Si lo hace así, actúa dentro de los límites que para sus poderes determina la Carta de las Naciones Unidas y se atiene, por tanto, al derecho internacional.


El Consejo no suele debatir los factores políticos que tiene en consideración cada uno de los Estados miembros, de manera que su peso relativo en la génesis de una resolución nunca se sabe, ni siquiera lo conocen los propios miembros del Consejo. Los potenciales factores políticos pueden ser, por ejemplo, el miedo al efecto desestabilizador de una acción coactiva, la seguridad de que reparar una injusticia 33 años después pueda reportar nuevas injusticias, o la renuencia a contribuir a la posible creación de otro Estado fallido.

Cuando se enfrenta a un contencioso, el Consejo decide por sí solo si se va a atener al Capítulo VI (arreglo pacífico de controversias) o al Capítulo VII (posible uso de la fuerza en caso de amenazas a la paz o actos de agresión), y sus decisiones no pueden ser invalidadas por ningún otro órgano. No hay nada en el derecho internacional que obligue al Consejo de Seguridad a utilizar todos los poderes que tiene a su disposición para poner en práctica las resoluciones de la Asamblea General o las opiniones consultivas de la Corte Internacional de Justicia.

Ésta es la razón por la que las críticas a la falta de respeto del Consejo a la legalidad internacional han tenido siempre tan pocas consecuencias. Entre los Estados miembros del Consejo que con más decisión insisten en que sólo puede haber una solución consensuada para el problema del Sáhara Occidental, nunca me he topado con ninguno que pensara que esta insistencia pudiera, por tanto, vulnerar el derecho internacional. Todo esto no significa que en el Consejo no haya a quien le preocupe que se continúe en punto muerto. Sin embargo, sí está aumentando la sensación de que la insistencia del Polisario en la independencia total del Sáhara Occidental tiene la consecuencia no deseada de agravar el bloqueo y de perpetuar el statu quo.


Hay una salida, pero es muy laboriosa, y conllevaría el mantenimiento de difíciles y auténticas negociaciones. Si el Polisario pudiera contemplar una hipotética solución negociada que no fuera la independencia total, contaría inmediatamente con un abrumador apoyo internacional para su lógica insistencia en la plasmación de garantías sólidas, avaladas internacionalmente, de que en el futuro no se revoque el acuerdo constitucional pactado o de que, aduciendo razones de seguridad nacional, no se vayan socavando gradualmente derechos civiles como la libertad de expresión. Si en algún momento futuro el Polisario está dispuesto a examinar esta posibilidad, espero que no se limite a introducir enmiendas en la propuesta marroquí, sino que presente su propia propuesta global de autonomía.

No espero que el Polisario dé ese paso en un futuro previsible. Nada cambiará por el momento: el Polisario seguirá exigiendo un referéndum que plantee la opción independentista, Marruecos continuará rechazándolo y el Consejo de Seguridad seguirá insistiendo en alcanzar una solución consensuada. Entretanto, la comunidad internacional continuará acostumbrándose al statu quo.

La chica que no quiso ser una suicida

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Una adolescente iraquí se entrega a la policía con un chaleco de explosivos

REUTERS - Bagdad - 26/08/2008

ImageArmada con un chaleco cargado de explosivos, una adolescente de pelo rojizo se acercó el pasado domingo a una patrulla de la policía iraquí. Se detuvo frente a los cuatro agentes e hizo algo que echó por tierra el plan que los terroristas habían diseñado: en lugar de explotarse, habló a los policías y les explicó que llevaba una bomba adosada al cuerpo. Y les dijo que no quería llevar a cabo ningún atentado, que no quería morir ni ser una terrorista suicida.

La ciudad de Baquba, capital de la provincia suní de Diyala, una de las más conflictivas en un Irak que poco a poco ve cómo se reducen los niveles de violencia, fue el escenario de esta insólita escena. Los policías, desconcertados, ordenaron a la chica ponerse de espaldas contra una pared mientras se mantenían a una prudente distancia. Unos instantes más tarde, según puede verse en una grabación, uno de los agentes se acercó a la joven y la esposó a una reja.

Poco después, otros dos agentes le quitaron el chaleco y la cachearon en busca de más explosivos. La grabación termina cuando uno de los policías, antes de llevarse detenida a la arrepentida suicida, se quita la chaqueta de su uniforme y cubre con ella los hombros desnudos de la menor.

La adolescente tiene entre 13 y 17 años, según las distintas versiones ofrecidas por la policía iraquí y el Ejército de EE UU. En comisaría declaró que una mujer mayor le había atado a la fuerza el chaleco y le había ordenado que se dirigiera hacia la puerta de entrada de una escuela cercana, donde debía aguardar instrucciones de alguien que la iría a buscar.


El comandante David Rusell, portavoz del Ejército estadounidense, explicó ayer que las investigaciones se centran ahora en "averiguar si la menor fue obligada a ponerse el chaleco de explosivos o se lo colocó voluntariamente". Otro portavoz del Ejército, Jon Pendell, hizo una valoración más positiva del suceso: "La entrega de esta terrorista suicida muestra que los iraquíes siguen rechazando la violencia de Al Qaeda", afirmó.

Los ataques de mujeres suicidas han aumentado notablemente en Irak este año, admiten fuentes militares de EE UU. Los militantes de Al Qaeda tratan así de evitar los cada vez más estrechos controles policiales sobre los hombres jóvenes, ya que muchos militares y policías se niegan a cachear a mujeres. Mujeres suicidas fueron las que hace dos semanas causaron al menos 25 muertos en tres atentados dirigidos contra peregrinaciones de musulmanes chiíes.

La violencia en Irak ha descendido en la primera mitad de 2008 tras el cese de hostilidades de los simpatizantes del clérigo radical chií Múqtada al Sáder, la colaboración suní con el Gobierno chií de Maliki, y la mejor preparación de los cuerpos de seguridad.

Salvar Doha

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Los países ricos deben hacer concesiones para liberalizar el comercio mundial

EL PAÍS

De cómo concluya esta semana la negociación multilateral que se mantiene contrarreloj en Ginebra dependerá que la Ronda de Doha para liberalizar el comercio mundial, lanzada hace ya siete años, no sea un fracaso más en las relaciones entre países ricos y pobres. La continuidad del desencuentro añadiría a la escena económica y financiera global una perturbación grave, que complicaría la salida de una de las situaciones más adversas en la economía mundial desde hace muchos años. La crisis crediticia, que raciona y encarece la financiación de la inversión, y los elevados precios de las materias primas, alimentos incluidos, que además de la erosión inflacionista penalizan severamente a las rentas más bajas, no son los mejores compañeros de esas persistentes amenazas proteccionistas que se han manifestado durante la vigencia de esta ronda en el seno de la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Las negociaciones de Doha comenzaron en noviembre de 2001 para impulsar la economía mundial y ayudar a los países subdesarrollados a salir de la pobreza. Sólo en los últimos días, cuando su fracaso parecía inminente en la reunión de ministros de Comercio en Ginebra, una iniciativa de Pascal Lamy, director general de la OMC, parece haberlas encarrilado de nuevo en sus áreas cruciales de productos agrícolas y mercancías industriales. Se trata básicamente de las modalidades de acceso a los mercados, de la reducción de tarifas en numerosos productos.


Tradicionalmente ha sido la defensa de los intereses de los agricultores en los dos grandes bloques occidentales, la Unión Europea y Estados Unidos, lo que ha impedido un acuerdo comercial global. Ahora, sin embargo, es en EE UU donde las manifestaciones proteccionistas son más explícitas. Los candidatos presidenciales, en particular Barack Obama, manejan esa retórica electoralista de protección de los intereses domésticos, rentable en momentos como los actuales de marcadas dificultades económicas.

Han de ser los grandes, los más ricos, quienes cedan en los próximos días en las distintas formas de subsidios a los agricultores de sus países y de reducción de los aranceles, en los productos del campo y en los industriales. Los elevados subsidios y aranceles penalizan en última instancia el libre comercio, pero sobre todo son una losa insoportable para algunas economías en desarrollo, sobre todo africanas y suramericanas, cuyos ingresos por exportaciones dependen casi exclusivamente de un puñado de cultivos.

El fracaso de Doha no sólo cargaría de incertidumbre el entorno global. También dificultaría la necesaria concertación internacional en múltiples aspectos: desde los que atañen a la todavía muy precaria estabilidad financiera hasta los relativos a la seguridad energética, los precios de los alimentos o el cambio climático, por poner algunos ejemplos en los que no existen soluciones nacionales.

"Todos somos nómadas digitales" entrevista con Fatema Mernissi

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Lola Huete Machado / El País

La socióloga marroquí se ha ocupado del amor, de los derechos de la mujer, de romper estereotipos entre culturas. Y ahora, de la influencia de Internet en el islam.

En su casa, un cuarto piso en el barrio de Agdal, en Rabat (Marruecos), todo es artesanía y recuerdos, sillones y alfombras apetecibles, té y pastas que se ofrecen al visitante en mesa baja. Las plantas refrescan, en esta calurosa tarde de junio, una terraza desde la que no se ve el mar, pero se intuye. Porque la playa como metáfora de la comunidad (ummah) que vive y convive en paz está siempre en la mente de la anfitriona, Fatema Mernissi. A sus 68 años, esta socióloga y escritora humanista, historiadora y profesora, premio Príncipe de Asturias 2003, sigue siendo mujer poderosa, rotunda, coqueta: aparece vestida con uno de los chalecos que ella misma confecciona, un gorro rojo sobre su media melena, joyas de plata en cuello y manos. Es, además, charlatana entregada que no gusta de programas ni de agendas apretadas porque su pensamiento y palabra son incontenibles, idas y venidas a los infinitos temas que sacuden su mente. No hay contenedor posible para guardar tanto. Valga aquí sólo un cabo, ese hilo conductor y recurrente en su discurso actual: la importancia última y creciente de las nuevas tecnologías (Internet, móviles, televisión vía satélite) en las relaciones personales y sociales en los países islámicos? ?Con ellas se rompe el hudud, las fronteras espaciales que dividen el universo en ese ámbito privado donde habitan y, se supone, se protege a mujeres y niños, y el público, donde los hombres adultos ejercitan su autoridad??. Ahora, gracias a Internet, todos somos nómadas digitales (ver www.mernissi.net). Y eso no tiene precio, asegura. En especial para las mujeres y la sociedad civil. ?La cuestión ya no es to be or not to be, sino to navigate or not to navigate?.

Y además, ese sentido profundo de la comunidad que poseen los musulmanes ha encontrado en lo cibernético un cauce inmejorable ??una ventana siempre abierta?? para expandirse, dice ella, apurada por la hora porque tiene una cena ?importante?. Relax, relax ante todo, aconseja, sin embargo. ?Internet es una herramienta perfecta para extender esa idea del amor altruista que ya existía en la literatura islámica y sufí desde tiempos del poeta andaluz Ibn Hazm [año 994], algo tan necesario para sobrevivir en los tiempos que corren?.


La inteligencia emocional, tan de moda, ya era asunto islámico hace diez siglos, asegura. De eso habla precisamente en su obra El amor en el islam, publicada en 1988, que, revisada, se reedita ahora en España (Aguilar). ?El choque actual?, asegura, ?no es entre civilizaciones, como afirmaba Samuel Huntington, ni siquiera entre religiones, sino entre el concepto islámico de ulfa (amor generoso, desprendido, altruista) y el consumismo occidental, individualista y feroz?. O quizá, apuntó en uno de sus artículos, sea ?un choque de sueños?: ?El hombre moderno ha olvidado la religión, pero lo sagrado sobrevive, enterrado en su inconsciente?. Ahí está el enigma y quizá la razón del desencuentro.

Y más: ve Mernissi en este nuevo tiempo digital otra gran ventaja. ?El poder y el saber ya no son sólo patrimonio de las mezquitas o las madrasas?. Y nadie mejor que ella para saberlo. ?¿Qué ha sido del libro El harén político, que fue prohibido en su país? ¿Sigue estándolo??. ?Qué más da eso ya. Ahí está colgado en Internet. Ahora, si te prohíben una obra, es estupendo; la promoción es automática en la Red, y tremenda?.

Se reedita su libro ?El amor en el islam?, en el que habla de la creciente popularidad en la Red del poeta cordobés Ibn Hazm, de la mística del amor y de los sufíes. Sí, pero?, ah, no he visto la edición española. ¿La tienes? ¿Han incluido las 50 palabras para decir amor en árabe a modo de diccionario? Ah, lástima. En la versión francesa aparecen en la lista de Ibn Hajala, un imán del siglo XVI: hawâ, sabâb, alâqa, chaghaf, wajd, kalaf, chawq?

Sí, aquí están todas en la página 35; a saber, ?mahabba?, ?alaqa?, ?miqa?, ?sajw?? Sí, sí. ¿Y han incluido las fotos de las portadas de las revistas panárabes que les indiqué? Ah, sí. Aquí están. Son algunas publicaciones femeninas y familiares que se pueden encontrar en los quioscos de Bagdad a Casablanca.


¿Cómo se llaman? ¿De qué hablan? Las hay como Rose el Youssef, egipcia, que se pregunta por qué las más hermosas de las mujeres ya no quieren casarse; Teens Today, editada en Abu Dabi y preocupada por la moda de los desnudos en los videoclips; Zahrat al Khaleej [La Flor del Golfo Arábigo], de Dubai, que se plantea: ?¿Está Internet destruyendo las relaciones matrimoniales??. Otra es Laha [Para Ella], de Beirut, que informa de que una de las últimas modas en Líbano es que las mujeres celebren su divorcio con fiestas por todo lo alto, en las que, además, anuncian su disponibilidad. Al Sada, de Dubai, se autoproclama ?semanario de la familia árabe?, y en su número 453, de diciembre de 2007, titula: ?Los hombres necesitan Viagra? Las mujeres lo están pidiendo?.

Todas las portadas están allí, bien impresas. Así que Mernissi se preocupa antes de nada por la comida, la miel, los crêpes o esos dulces de almendra como los que se preparaban en Al Andalus? ?Y estos crêpes, ¿sabes?, los venden las mujeres hoy por todo el distrito. La mujer ha salido de las cocinas, y ése era el sueño de mi abuela, ganarse la vida vendiendo cuscús??. Un sueño hecho realidad. La escritora, activista y crítica, se ocupa desde siempre en mostrar esos cambios sociales y en intentar desenredar las uniones nefastas y habituales entre aspectos negativos (como antidemocracia, represión de la mujer, terrorismo) y el islam.

¿Sigue siendo tan inmenso como antaño el desconocimiento entre el mundo islámico y el occidental, o ha mejorado? Te doy un ejemplo último: la asociación automática juventud-violencia. Es tan delirante como la de islam y terrorismo, olvidando que este último surgió también en ciertas democracias occidentales laicas (ahí están las Brigadas Rojas en Italia, el IRA en Irlanda, la Baader-Meinhof en Alemania). El terrorismo moderno está lejos de ser un fenómeno religioso, local, racial o demográfico, como pretenden las tesis reduccionistas. Más bien es fruto de una economía fuertemente consumista que ignora la ética humanista; eso es lo que llevó a la revuelta a los jóvenes europeos de los años setenta. Y los que los entrenan no son jóvenes precisamente.


Lo afirma y lo enseña en uno de esos esquemas repletos de datos y fuentes que prepara antes de sus conferencias. Para analizar este tipo de relaciones peligrosas, y tras los atentados suicidas en Casablanca (abril, 2007), Mernissi organizó un seminario titulado ¿Con qué sueñan los jó-venes?, en el que reunió a diversas generaciones, gente con estudios y sin ellos, artesanos y escritores. La conclusión: ?Debe evitarse de una vez por todas y en nombre de los derechos humanos ese reflejo discriminatorio de insultar a los jóvenes en general y a los pobres en particular cada vez que hay un atentado?.

¿Cómo luchar contra esa falta de entendimiento, los estereotipos?? [Ella hojea un libro de fotografías sobre Marruecos de Alfredo Cáliz y se detiene en una en la que un montón de cabras aparecen subidas a un árbol, y de ahí surge un tema, un discurso, una historia?]. Es el acebuche, que produce el fruto del que se extrae el aceite de argán. ¿Lo conoces? Las tribus bereberes del suroeste lo usan en su dieta y como medicina. Un cosmético buenísimo, para todo? Pero debes usarlo por la noche? Por el día, no, es dañino con el sol?

En un foro organizado por el Centro Niemeyer, en Avilés, hablará usted [lo habrá hecho ya] de cómo enfrentarse a la soledad y la depresión como viajeros globales que somos. ¿Le preocupa la depresión hoy? Sí, todo el mundo parece estar deprimido? Aquí también, no sólo en Occidente. Lo planteo así: Estrés y depresión como problemas planetarios causados por la nueva religión del mercado. Son temas que nos preocupan y ocupan también; mira, por ejemplo, Al Arabi, revista de Kuwait, edición de abril pasado. Titula La ansiedad es nuestra epidemia del siglo. Entre la lista de causas están primero los problemas familiares, pero hay otros nuevos que revelan que la sociedad árabe actual está invadida por el consumismo. ?Una sociedad regida por valores materiales y beneficios, y las batallas consiguientes para conseguirlos?. La nueva fe mundial es la religión del mercado. Y tiene un aparato eclesiástico completo. Lo dice Richard C. Foltz: hay sacerdotes (economistas), misioneros (la industria publicitaria) y una iglesia (el centro comercial). Posee hasta un sistema ético cuya máxima virtud es ir de compras. Y los fieles se llaman consumidores.


¿Y esa imagen del señor con gesto preocupado que aparece en ?Al Arabi? es Julio Iglesias? No, no. Pero Julio Iglesias es el modelo de hombre ideal aquí, con el que sueñan las jovencitas. Todos los héroes libaneses son como él. Y mira, en esta otra revista digital, la religiosa Ommati [Mi Comunidad Musulmana], te dicen cómo combatir la depresión: ?No dejes que el pesimismo te invada, mira a la parte del cielo por donde sale el sol cada mañana. No hay puesta de sol sin salida. Mira siempre el lado soleado de tu vida?.

Sí, hay imanes famosos, como Al Qaradawi en la cadena Al Yazira, que se dedican a aconsejar sobre cómo salir adelante en este camino tortuoso. ¿Son muchos? No te puedes imaginar cuántos. Todas las revistas impresas o digitales tienen páginas de consejos y de contactos amorosos. Mira en Islamonline o en Muslima.com.

Que todo el mundo necesita amor está claro, ¿pero cómo se consigue? El poeta Adonis dice: ?Pesimismo es una rutina, optimismo es creatividad?. ¿Cómo conseguirlo? Ah, hay que desarrollar escenarios. Pero esto no se consigue con dinero. No con el modelo de los países del Golfo. Fui a Dubai y todo lo que vi fue consumismo. ¿Están invirtiendo en calidad? No. Había ochenta paquistaníes esperando el autobús, y me dije: si no pueden resolver el problema del transporte, no pueden resolver nada. Por eso no acepté hacer este debate [el del Centro Niemeyer] allí, sino en España.

¿Qué fue de su idea de fotografiar a un millón de musulmanes en la playa como testimonio de la heterogeneidad de la sociedad marroquí? Nunca fue una foto para realizar, sino una imagen concepto, algo que se ve cada día de verano. La playa está repleta de gente, de todas clases, y no están luchando, no hay violencia. Es la visión de una comunidad viva. Un ejemplo: si deseo dejar mis ropas al cuidado de alguien, si se las doy a un alemán me dirá: ?Ah, no, no es mi responsabilidad?; pero un marroquí me preguntará: ?¿A qué hora vuelves? ¿En media hora? Vale?. Él forma parte del grupo. La playa es un nuevo espacio público, pacífico, familiar, donde, cuando uno come, ofrece al otro, al paseante. Esto no es Nueva York.


¿En qué otros proyectos anda? Buscar, por ejemplo, cómo se dice ?te quiero? en marroquí o en bereber, en ciudades o en los pueblos, en una música u otra? Ése es el concepto. Yo sé como se dice aquí, en árabe, pero no en las montañas. Hay nuevas creaciones del lenguaje?

¿Y cuántas palabras hay sobre depresión? Muchas: confuso, triste, quemado, avergonzado? Voy a escribir un libro sobre cincuenta palabras que he descubierto?

¿Qué pasa con todas estas ?webs? para encontrar pareja?? ¿No son un peligro para el matrimonio tradicional? ¿Es posible casarse a través de Internet? ¿Esos matrimonios son ?halal?, están aceptados por el islam? No. Para que un matrimonio sea válido tiene que haber testigos físicos. Pero se están dando todo tipo de casos. Incluso divertidos. Un chaval se casó con una mujer de Finlandia, obtuvo el visado, se fue a verla y regresó pronto porque allí había sólo tres horas de luz? ¡Ja, ja! Sucede. Y creo que fue en la Embajada canadiense donde me contaron que había un montón de demandas para matrimonios? Bueno, una cosa es segura al hablar de jóvenes: que no te puedes ganar la vida si te quedas sentado en casa. Seas de donde seas, americano o africano. Es más, tradicionalmente, el islam empuja a la movilidad como forma de aprendizaje y crecimiento. Tenemos la luna, los ciclos?; si no hay agua aquí, vas allá. La Tierra no tiene límites. Por eso no me sorprende que los musulmanes sean los más beneficiados con Internet. Ya tenían su comunidad creada. Una mundial que hace que en ningún sitio seas extraño: sucede en los viajes, en los mercados. Por ejemplo, a mí me enloquece la joyería, y cuando voy a Dakar (Senegal) a comprar plata me dicen: ?¿De dónde eres??. ?Ah, Marruecos?. Y el precio baja. No bromeo. Es el sentido de comunidad? Algo fabuloso que Internet ha revitalizado. Aquí hay cibercafés por todas partes.

La familia tradicional debe de andar preocupada con tanto intercambio? No tanto, es que eso forma parte del teatro oficial. Aquí sucede como con las familias católicas en Europa: se violan las reglas todo el tiempo; pero de puertas afuera, nada se ve. Catolicismo pragmático. La diferencia entre lo que es público y lo que es privado. Aquí es igual.


Internet es entonces para usted una herramienta de libertad? Desde luego. Siempre desde el punto de vista individual. Y hay que darse cuenta de algo, como dice la BBC en árabe: el problema no es cómo nos casamos en los países islámicos, la noticia verdadera es que la gente no lo hace; hay nueve millones de solteros en edad casadera en Egipto, por ejemplo.

¿Es más habitual el divorcio? No lo sé, el divorcio siempre existió; no es un tema.

En su libro apunta una tendencia, similar en Occidente: que los hombres abandonan a su mujer y se casan con otras más jóvenes. Sí, pero hasta eso está ya demodé. Yo diría que la noticia es que la tendencia hoy es que son las mujeres las que dejan a sus maridos porque tienen sus trabajos, y se casan sólo si lo desean y no porque la familia necesite dinero.

¿Y qué hay de la poligamia? Desde que en Marruecos se aprobó el nuevo código de familia, en 2004, debe autorizarla un juez. No es tema ya hoy. Sí lo es que las mujeres tengan su trabajo y su dinero.

¿Y que hay de esos consultorios de sexo en televisión, como el de la egipcia Heba Koth titulado ?Hablando en serio?, o esos otros en las ?webs?? Ah, sí, hay muchos. Pero no es novedoso para nosotros.

¿No es novedad? No. Porque en el islam siempre se habló de sexo. Es parte de la vida. Para los cristianos tiene que ver con la reproducción; para nosotros, no. De hecho, hay montones de libros clásicos sobre posturas, afrodisiacos, comidas, plantas? Te recomiendo un libro, The perfumed garden, de Nefwazi, y hay otro sobre cómo los hombres mayores pueden mantenerse jóvenes que? Bueno, muchos? El islam es una religión bastante antimasculina de hecho, porque no está en contra del cuerpo, no lo reprime como el cristianismo. Y Mahoma es un hombre casado que disfruta de serlo.


¿Hay muchas diferencias con la sexualidad occidental? Sí, pero antes quiero apuntar la mayor: la pornografía. Y por cierto, si quieres poder aquí, debes invertir en medios de comunicación. ¿Sabes cuántos canales panárabes hay? En 1981 había uno. En la primera guerra del Golfo vimos las bombas por la CNN; seis meses después abrió la MBC. Ahora son 465 vía satélite. Y los occidentales, claro.

Decía que la sexualidad es distinta? Ah, sí, en estos canales no hay pornografía. Y el sexo?, bueno, ahora debatimos sobre lo erótico en los videoclips? Hay bailes, canciones, pero nunca sexo explícito. Me gustan por su estética. Lo que no me gusta tanto es que, cuando me alojo en un hotel europeo, haya canales porno? Verlos o no es algo que quiero controlar yo, no que me bombardeen sin quererlo. Por cierto, la costa española está a unos 13 kilómetros de Tánger, ¡13! Y me puedo dar por contenta si consigo ver Al Yazira desde Madrid. ¡Un ejemplo de interés mutuo!

¿Parece que las cosas están cambiando muy deprisa en Marruecos? El Marruecos que yo conocí ya no existe. Hablo como socióloga. Siempre pensé que los cambios aquí, en el Tercer Mundo, van más rápidos que en Europa. ¿Por qué? Porque en Europa tienes el poder de pararlos: los intereses de la gente, los de las multinacionales para asegurarse el poder. Aquí, ese poder está centralizado. E influye, claro, también el desarrollo de las tecnologías. La industrialización en Europa necesitó tres siglos? Así que el mejor regalo que nos han dado son las tecnologías de la comunicación? Y las estadísticas oficiales de su uso se quedan cortas. Porque en pueblos perdidos del Atlas no hay quizá ordenadores personales, pero sí un cibercafé. Tecnología?, son los pobres quienes mejor la usan. Lo cuento en mi libro El hilo de Penélope. Encontré a un artista en Zagora, le pregunté cuánto valía su obra y me dijo: ?En mi página web está el precio?. ?¿Pero tienes una web tú, y yo, que soy profesora de universidad, no??. Y él respondió: ?Sólo puedo sobrevivir si estoy comunicado. Internet es mi respiración?. Ha hecho realidad su sueño gracias a la tecnología. Ésa es la solución para muchos, para no emigrar.


¿Es un buen medio la Red para acercar posiciones? Mira, tengo 68 años. Y no pienso ya en términos Este-Oeste, sino como mujer de edad. Sólo sé y veo que en París, por ejemplo, nadie mueve un dedo por ayudar a sus mayores, y eso es criminal. Para mí, se trata de asegurar la implicación social de los jóvenes. Ellos deben garantizar ese cuidado de unos a otros? Europa vive en un sueño?, porque la realidad es que necesita mano de obra joven? Es estúpida esa selección de la emigración? No puede vivir sin los africanos. ¿Cuál es el problema? Cómo integrarlos. Bueno, si hay un accidente aquí, rápido aparecen 30 personas para ayudarte? Pero si estás en Nueva York, te puedes morir en la calle y a nadie le importa. Lo que me pregunto es cuánto va a durar esto en Marruecos?

La nueva normativa europea sobre inmigración cierra mucho las puertas a? Y nosotros tenemos también el problema de la migración interior. Por ejemplo, en el sur de Marruecos. Los bereberes. Muchos te dicen: no podemos irnos porque nuestra cultura desaparecerá. La población disminuye. Se traslada a la ciudad. El desierto se muere. ¿Cómo pararlo? ¡Uf! Sobre el exterior: no comprendo a los europeos. Si yo fuera una mujer mayor francesa tendría claro que no puedo vivir sin la ayuda de los jóvenes. ¿Solución? Crear planes para Madrid, para Galicia, para el Mediterráneo? Planes de alimentación, de población, de existencia común.

Quizá el miedo europeo no es ante los que llegan, sino ante lo que traen consigo: religión, tradiciones, el cambio? Pero ¿quiénes son los emigrantes? Los europeos mismos. Claro, que otra cosa es el comportamiento en uno u otro lado. Volviendo al escenario de la playa: voy allí, los chavales están jugando al fútbol, y al llegar les digo: ?Quiero pasar y tengo miedo?. Y se paran. No sé si eso lo hacen los hijos de emigrantes en Madrid. Eso es un problema real. Los chavales europeos no tienen esa vinculación común, tan fundamental. ¿Por qué no les permiten sentirse europeos? Porque Europa es una suma de individualidades, no una comunidad.


¿Y cómo hacerlo? Verlo y analizarlo. Cuando contemplo en la tele la violencia de los jóvenes en Inglaterra, por ejemplo, pienso: ¿por qué se matan unos a otros? La sociedad europea está enferma. Y está llegando hasta nosotros en forma de consumo exacerbado: que es la ausencia completa del amor altruista, comunitario. ¿Cómo pararlo? ¿Qué es lo que está mal en la sociedad occidental? No se habla aquí mucho de eso. Porque siempre se dice que los europeos son felices, tienen democracia, pero ¿qué democracia es ésa? No es algo que me guste decir?, pero, por ejemplo, Gibraltar. Es una frontera fantasma, nunca existió en realidad. ¿Y Ceuta? Bueno, españoles, portugueses?, todos estuvieron aquí. La idea de separación es un mito. Pues con la tecnología podemos comunicarnos globalmente como individuos, romper esos hilos de poder que mueven las cosas, aumentar lo que llamo ?la sinergia cívica?? Maravilloso.

Sí, permite lo positivo, pero también lo negativo: es una buena vía de conexión entre terroristas. ¡Pero si muchos de los terroristas provienen de Europa misma! Para mí, la cuestión es averiguar cuál es la semilla y la tierra, el caldo de cultivo que lo produce. Necesita nacer y crecer como las plantas. Lo resolveremos si sabemos por qué sucede, no con tópicos como que todos los terroristas son musulmanes. Insisto, no hay que olvidar que la Red permite conexiones múltiples, y en Europa viven grandes humanistas, tantos y tantos anticonsumistas?

Y otro de los problemas en los países islámicos es la creciente financiación por parte del fundamentalismo? ¡Ah!, pero construir hoy madrasas no significa lo mismo que en los años ochenta. La gente no va a buscar la información allí si hay Internet. Ahora la manipulación es muy difícil. Siempre puedes consultar, comparar, contrastar. Además, Internet está dejando claro algo que los europeos ignoraban: que el islam no tiene iglesia, que no hay iglesia que te pueda manipular? Otro tema interesante ahora es decidir, como hicieron ya los sufíes, si importa o no tu religión a la hora de formar parte de la ummah, o si basta sólo el amor hacia los otros. Mira este cartel de Al Andalus, del poeta Ibn Arabi, del siglo XIII. Dice: ?Yo creo en la religión del amor. Donde quiera que la caravana del amor vaya, allí estarán mi religión y mi fe?. Ahí da la solución a muchos de nuestros problemas.

La ideología del enemigo total por Gregorio Peces-Barba

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La cultura del enemigo total se refleja en sociedades autoritarias y belicistas y en personas dogmáticas y violentas. Recorrió el nazismo y el estalinismo y en ella se basan los fundamentalismos religiosos

EL PAÍS

La ideología del enemigo sustancial es el mayor peligro para una concepción humanista de la historia y de la cultura y para una concepción integral de la democracia, con sus componentes liberales, socialistas y republicanos. Las ideas de progreso, de dignidad humana, de libertad, de igualdad y de fraternidad, propias del humanismo, que se reafirma en la modernidad, desde el hombre centro del mundo y centrado en el mundo, sufren desde el tránsito a la modernidad hasta hoy el ataque disolvente y destructivo de las diversas formas que presenta la ideología del enemigo sustancial. Es una variante, quizás la más radical y peligrosa del pesimismo antropológico de la vieja idea de que el hombre es un lobo para el hombre. Es la tradición de Horacio, con precedentes en el mundo griego, y que reaparece en el siglo XVII con Hobbes, y con otros representantes de la cultura barroca. En el capítulo XIII de la Parte Primera del Leviatán describe la situación del hombre en el Estado de naturaleza como de guerra de todos contra todos y donde "todo hombre es enemigo de todo hombre". Esta cultura del enemigo total se refleja en las sociedades, en las ideologías políticas e incluso en la propia personalidad de quienes la asumen. Se refleja en sociedades, autoritarias, totalitarias, excluyentes y belicistas y en personas dogmáticas, violentas, agresivas, intolerantes y que cultivan el odio. Son modelos antidemocráticos, antiliberales, antisolidarios y antipluralistas que en las personas que lo forman fomentan rechazos a la dignidad humana, al respeto, a la amistad cívica, al juego limpio. Esta cultura es inexorablemente fundamentalista e impulsa la destrucción del adversario, como enemigo sustancial, como incompatible absolutamente para la convivencia. Así el "todo hombre es enemigo de los demás", se transforma para esas posiciones, en la defensa de un yo inocente, justo y poseedor de la verdad, frente a los otros, que son los enemigos.


En 1930, Thomas Mann elevó su voz contra el nazismo ascendente: "... Una política grotesca, con modales de ejército de salvación, basada en la convulsión de las masas, el estruendo, las aleluyas, y la repetición de consignas monótonas, como si de derviches se tratase, hasta acabar echando espuma por la boca. El fanatismo erigido en principio de salvación, el entusiasmo como éxtasis epiléptico, la política convertida en opio para las masas del Tercer Reich, o de una escatología proletaria, y la razón ocultando su semblante". Aquella predicción de lo que estaba por pasar la expresó el autor de La montaña mágica en la Beethoven Saal de Berlín, anticipándose lúcidamente a la más cruel expresión del enemigo sustancial, la que justifica Carl Schmidt y realizarían Hitler y sus secuaces nazis hasta su derrota en la Guerra Mundial. La justificación teórica, en abstracto, está en El Concepto de lo Político de 1932. Schmidt lo identifica con el otro, con el extranjero, donde "los conflictos que con él son posibles... no podrían ser resueltos ni por un conjunto de normas generales, establecidas de antemano, ni por la sentencia de un tercero reputado, no interesado e imparcial". Como se ve, descarta al derecho y la posibilidad de pacto social, y al justificar más tarde con esa base doctrinal las leyes de Nuremberg de 1935, está señalando la solución para exterminar al enemigo sustancial fuera del derecho: los campos de concentración y de exterminio. Es la salida normal de "todo sujeto sin valor, indigno de vivir". Por eso justificará las leyes raciales de Nuremberg de 15 de septiembre de 1935, donde se señala a los judíos como los enemigos sustanciales. Son sus trabajos La Constitución de la libertad y La Legislación Nacional socialista y la reserva del 'Ordre Públic' en el Derecho Privado Internacional. Lo completará más tarde, en octubre de 1936 en el Congreso del Grupo de Profesores Universitarios de la Unión Nacional Socialista de Juristas con un comentario final sobre la Ciencia del Derecho Alemán en su lucha contra el Espíritu judío. En ese contexto resulta sorprendente que en la publicación castellana de Tierra y Mar, en 2007, tanto el prologuista como el epiloguista ignoran esa etapa negra del pensamiento de Schmidt. Era efectivamente un encantador de serpientes, que a muchos en la derecha y en la izquierda les produjo y produce un bloqueo moral inexplicable.


En todo caso, la ideología del enemigo sustancial afectó con el leninismo y el stalinismo al marxismo y es también una enfermedad crónica en la cultura de las religiones, cuando se institucionalizan y se organizan jerárquicamente. No está ni en el Sermón de la Montaña ni en los Evangelios, pero sí aparece hasta hoy en la doctrina de los papas y de los obispos, siempre desconfiando de la Ilustración, de la laicidad y de la libertad religiosa. En otras religiones, incluso el reflejo de la ideología sigue siendo brutal y con ello se justifica el asesinato y la guerra contra el infiel hasta su exterminio.

Junto a las dimensiones radicales existen otras formas más débiles, pero donde las raíces de la intolerancia y del afán del exterminio del enemigo están presentes, aunque templadas por estructuras políticas, jurídicas y culturales que las atenúan y quizás por el desconocimiento de quienes incurren en ellas, aunque no lo sepan. Son fenómenos que se producen en las sociedades democráticas donde la cultura de la ideología del enemigo sustancial subyace a muchas posiciones, y afecta también a personas que no han asumido el pensamiento liberal, democrático, social y republicano que conforman el talante de respeto y de nobleza de espíritu y de amistad cívica de los que no creen que ningún hombre aporte una verdad total y redentora.


Aquí se fundan todas las fundamentaciones religiosas, políticas y culturales. Aquí encontramos a Bolton o a John Yoo defendiendo las políticas de Bush sobre la tortura, el estado permanente de excepción o la detención sin juicio. También a los obispos y cardenales que se consideran depositarios de verdades absolutas incompatibles con el pluralismo y por encima de la soberanía popular y del principio de las mayorías, a los políticos que desprecian a sus adversarios y que discriminan, como hace la presidenta de la Comunidad de Madrid, entre asociaciones de víctimas a quienes apoya, frente a otra, mayoritaria, que es marginada, car tel et mon bon plaisin, según la fórmula que justificaba las decisiones de los monarcas absolutos. Ése fue en muchos temas el comportamiento de muchos dirigentes del PP en la anterior legislatura. Creo que es a eso, a la utilización atenuada de la ideología del enemigo sustancial, a lo que se refiere Rajoy cuando habla de que hay cosas que cambiar. Ojalá eso nos lleve a un centro derecha abierto, centrista y liberal, que tanto necesita este país. Finalmente, esta epidemia intelectual y moral alcanza también al modelo de la cultura cuando un escritor de éxito desprecia y descalifica al resto de los escritores. Todas estas actitudes desvirtúan y se alejan de la idea de dignidad humana y del respeto a los demás. Frente a ellas, la vacuna, la terapia, es más democracia, aunque siga siendo el peor de los regímenes con excepción de los demás experimentados hasta ahora.

¡Sapere aude! para todos.

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