Provocación y respuesta por Timothy Garton Ash

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EL PAÍS

En el momento de escribir estas líneas, la difusión en Internet de la película Fitna, un filme deliberadamente provocador y antiislam realizado por el parlamentario populista holandés Geert Wilders, no ha provocado unas protestas violentas como las del caso Rushdie o las de las caricaturas danesas. Si las cosas siguen así, eso ya es un avance.

Mientras tanto, hay que preguntarse tres cosas sobre la película, que cualquiera puede ver en la Red si busca en Google "wilders + fitna". La primera es: ¿hay que asesinar a Wilders por haberla hecho? Es lo que exigieron los manifestantes ante la Embajada de Holanda en Indonesia, con pancartas que decían "Matad a Geert Wilders". Su actitud es la que el escritor británico Douglas Murray ha definido, con gran agudeza, como "di que mi religión es pacífica o te mato". Más en serio, ya antes de que se estrenara la película, Al Qaeda emitió una fatwa en la que exigía a los musulmanes de todo el mundo que asesinaran a Wilders, una amenaza más para un hombre que ya vive con protección las 24 horas.

Que no se debe asesinar a Wilders por rodar una película puede parecer algo tan evidente que no hace falta decirlo. Pero sí hace falta, una y otra vez; para ser sinceros, es lo primero que hace falta decir. Porque una de las realidades más corrosivas de nuestra época es que en nuestro mundo hay no una, sino muchas personas que viven amenazadas de muerte, escondidas o con seguridad permanente, simplemente porque han dicho, dibujado o hecho algo que se supone que "insulta al islam".

Muchos líderes holandeses e internacionales, demasiados, se han apresurado a lamentar el filme de Wilders sin antes criticar como es debido a quienes le amenazan de muerte. Resulta especialmente atroz la declaración del secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, que, al condenar de forma explícita la película (pero no las amenazas de muerte), llega a decir que "aquí no está en juego el derecho a la libertad de expresión". Es una frase verdaderamente estúpida, que hasta un niño de 10 años puede ver que no es cierta, y Ban Ki-moon no tiene derecho a pronunciarla en nuestro nombre.


La segunda pregunta es si habría que prohibir Fitna por ley, como han exigido los embajadores de 26 países islámicos al Gobierno holandés. A diferencia de la cuestión del asesinato, estoy dispuesto a aceptar que éste es un aspecto que puede debatirse legítimamente en una democracia, pero mi respuesta sigue siendo un rotundo no. La película es incendiaria, pero no me parece que traspase la línea de la incitación, y, hasta ahora, da la impresión de que el Ministerio de Justicia holandés está de acuerdo. La verdad es que la postura de Wilders resulta ridículamente contradictoria. El año pasado pidió que se prohibiera el Corán "como si fuera el Mein kampf". Es decir, quiere que se prohíba el libro sagrado de 1.400 millones de personas, pero que su filme lo vea todo el mundo. Ésa es su idea de la libertad de expresión. ¿Quién se cree que es? ¿El verdadero profeta?

Partiendo del principio fundamental de que no debe amenazarse de muerte ni lesiones a nadie por rodar ni difundir una película como ésta, y de que debe estar a disposición de todos los adultos en posesión de sus facultades -y si uno no quiere verla, que no la vea-, entonces la pregunta crucial es: ¿cómo debemos interpretarla y cómo debemos reaccionar?

Por si no la han visto, les haré un resumen telegráfico: consiste en retazos de citas sanguinarias escogidas del Corán mezcladas con fragmentos espantosos de atentados terroristas y ataques de los extremistas yihadistas, de carácter antisemita, anticristiano y antioccidental (la terrible decapitación de un rehén, una sobrecogedora conversación telefónica con alguien que está a punto de morir en las Torres Gemelas, una pancarta que dice: "La libertad, al infierno"), hasta llegar a una presentación alarmista sobre la inmigración musulmana en Holanda y Europa. Concluye con afirmaciones como que "el islam pretende destruir nuestra civilización occidental" y "alto a la islamización", antes de disolverse en negro sobre el sonido de una bomba de relojería y truenos. Es decir, muestra de forma implícita una ecuación de tres términos: islam = terrorismo = inmigración.


Hay que desentrañar cada uno de los tres elementos, el signo igual implícito entre ellos y las intenciones de todo el filme. El primer ministro holandés dice que, en su opinión, "no tiene otro propósito que ofender". Esta frase puede bastar como fórmula de condena de un político, pero la verdad es que se vislumbran, al menos, otros tres objetivos: encender el debate a propósito de unas cuestiones sobre las que Wilders tiene una postura apasionada, incluso fanática, y que preocupan a muchos holandeses; obtener más votos para su partido político, que tiene ya nueve de los 150 escaños de la Cámara baja holandesa, y adquirir publicidad mundial para un populista de lo más moderno.

Una respuesta posible al primer término de la ecuación -las citas del Corán- es la que ha sugerido el productor judío holandés de televisión Harry de Winter, que dice que en la Torá judía se pueden encontrar frases muy ofensivas para los homosexuales, las mujeres y los predicadores no judíos, y que, si fuera una película sobre los judíos, se habría dicho que era antisemita. Es decir, podríamos responder, por polemizar, con una selección como la de Wilders sacada de la Torá, o de todo el Antiguo Testamento de los cristianos. Más en serio, habría que sopesar hasta qué punto están equilibrados los fragmentos pacifistas y los belicosos en el Corán según las interpretaciones normales que hacen actualmente los musulmanes, en comparación, por ejemplo, con las interpretaciones normales que hacen los cristianos de la Biblia; porque, en todos estos libros misteriosos y polifónicos, el secreto está en la interpretación.

El segundo elemento de Fitna es el menos original, pero el que presenta el argumento más válido. No está nunca de más que nos recuerden que existen yihadistas takfiri violentos empeñados en matarnos -y, de paso, a sus hermanos musulmanes- y en destruir nuestras libertades en nombre del islam. Decir que "esto no tiene nada que ver con el islam" es casi tan estúpido como decir, como Wilders, que "el islam es esto". Creo que los hombres y la mujeres musulmanes de paz deben abordar esta cuestión, incluso cuando la plantea alguien como Wilders. "Los musulmanes deben pensar en el miedo que engendra su religión", ha dicho el viceministro holandés Ahmed Aboutaleb, que es musulmán.


La tercera parte de la película, contra la inmigración musulmana, es al mismo tiempo la más venenosa y tal vez la más eficaz. Wilders está logrando labrarse una carrera política a base de decir lo que muchos europeos piensan. El verano pasado, además de exigir que se prohibiera el Corán, escribió que "no debemos dejar que entre ni un solo hombre musulmán más" y que "no debe haber ni una sola mezquita más". Aquí son sobre todo los europeos no musulmanes quienes deben destacar el hecho evidente de que la inmensa mayoría de los musulmanes quiere vivir en paz, criar a sus hijos, ahorrar algo de dinero, obedecer las leyes, ver los partidos de fútbol..., y pensar que no hay nada en su religión que se lo impida.

Así reacciona una sociedad libre y madura ante una película como ésta. No apaciguando a los asesinos, no con la censura y no limitándonos a condenarla por las buenas. Que la mayoría la ignore -como parece haber hecho hasta ahora, y está claro que hay muchas mejores formas de pasar el tiempo- y que la minoría de los que están interesados se ocupe de ella (para mi castigo, la he visto tres veces), la examine, la discuta, revele sus engaños, refute lo refutable y acepte lo irrefutable, separando las briznas de verdad de los gordos zurullos de falsedad.

España y la inmigración

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FAYEZ NSEIR – EL PAÍS

¿Justifica el fenómeno de la inmigración un aumento en la sociedad española de actitudes reprobables? Para algunos parece que sí. En cambio, los que miran el lado positivo de las cosas ven este fenómeno como algo enriquecedor, aunque sólo sea por el aspecto económico. Incluso olvidando el drama humano que existe en los países de origen de los inmigrantes, el balance es siempre positivo para el país receptor: cuando un territorio, por las razones que sean, no es capaz de crecer demográficamente de modo autóctono, tiene que importar la mano de obra necesaria para poder mantener su desarrollo económico y poder pagar las pensiones de sus mayores.

El hecho de que algunos partidos políticos intenten utilizar la inmigración como un fantasma para cosechar votos en las elecciones de turno no está justificado. Hasta en una sociedad desarrollada alguien tiene que realizar las tareas duras. Hoy en España, en Europa, en los países desarrollados, hay muchos sectores económicos que se paralizarían si no fuera por la mano de obra inmigrante; pensemos en la construcción, la hostelería o la agricultura. Además, en una sociedad tan exigente como la que vivimos, donde tienen que trabajar los dos cónyuges, es necesario que alguien cuide de los niños, atienda a los mayores y realice las tareas del hogar.

La inmigración no sólo es positiva para el país de acogida, también contribuye mucho al desarrollo de los países de origen. Un ejemplo espectacular fue el caso español de los años sesenta y setenta del pasado siglo. ¿Inmigración irregular? No, claro. Pero esto no se combate lanzando soflamas, agitando fantasmas y extendiendo el miedo al que es diferente. España es la frontera sur de Europa y debe seguir reclamando la ayuda de sus socios de la UE en este asunto. Una política común, hablar con una sola voz, es lo que le falta a Europa en éste y muchos otros asuntos.

10.000 nuevas emprendedoras

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Goldman Sachs lanza un plan para educar y dar trabajo a mujeres desfavorecidas

J. M. S. 23/03/2008 EL PAÍS

Activar el empleo local a través del comercio creado en la propia zona. Con este objetivo, Goldman Sachs, uno de los principales bancos de inversión del mundo, dará formación a 10.000 mujeres para que se conviertan en emprendedoras. Las seleccionadas saldrán principalmente de áreas depauperadas de naciones en vías de desarrollo. La iniciativa involucra a universidades y escuelas de negocio estadounidenses, europeas y radicadas en los países de los que saldrán las elegidas, entre ellos, Afganistán, Egipto, la India, Nigeria, Ruanda, Kenia, Suráfrica y Tanzania.

El objetivo de 10.000 Women, nombre del proyecto, es que las beneficiadas se conviertan en generadoras de puestos de trabajo en sus lugares de nacimiento y residencia, dinamizando áreas económicamente desfavorecidas. Inicialmente, se les proporcionarán programas de corta duración, muy centrados en la práctica, sobre gestión empresarial, de los que se derivarán certificados oficiales de estudios. Además, los promotores de la campaña otorgarán también titulaciones MBA (administración de empresas) a las alumnas más avezadas que amplíen sus conocimientos.

Durante la presentación de la iniciativa en la Universidad de Columbia (EE UU), Lloyd C. Blankfein, presidente y consejero delegado del Grupo Goldman Sachs, manifestó que "los que, como nosotros, abogamos por la apertura de los mercados tenemos que colaborar para crear más oportunidades de conseguir que el crecimiento económico se comparta más ampliamente". Agregó que la finalidad de este plan es "ayudar a sentar unas bases que permitan incrementar el número de mujeres de negocios, gestoras y emprendedoras en todo el mundo".

Los programas durarán entre cinco semanas y seis meses e incluirán cursos de marketing, contabilidad, estudios de mercado, creación de planes de negocio, planificación estratégica, acceso a capital y comercio electrónico. A través de 10.000 Women se canalizará también una red de contactos con organizaciones de ayuda al desarrollo. La intención es que asesoren acerca de las oportunidades económicas de las zonas de procedencia de las mujeres como sobre las potencialidades de éstas. Goldman Sachs dedicará 100 millones de dólares a esta iniciativa a lo largo de los próximos cinco años.

Agnes Pareyio: "A las mujeres en África no se les permite tomar decisiones sobre su sexualidad"

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Agnes es una activista masai que lucha contra la mutilación genital femenina y los matrimonios tempranos a los que se ven sometidas las niñas de su comunidad. Visita Madrid con motivo del Día Mundial por la erradicación de esta práctica.

Aida Sánchez/ Redacción (06/02/2009)

La Mutilación Genital Femenina (MGF) es una práctica que han sufrido en el mundo entre 100 y 140 millones de mujeres, la mayoría de ellas en el continente africano. Cada año, a pesar de las prohibiciones de la mayoría de los gobiernos, este número aumenta y, aunque la prevalencia de este ritual ha disminuido en muchos países, la edad en la que se practica es cada vez menor.

El 6 de febrero se celebra el día por la abolición de esta práctica y Agnes Pareyio visita Madrid, invitada por Mundo Cooperante, para relatarnos su trabajo contra la MGF y los matrimonios tempranos a los que se ven sometidas las niñas y jóvenes de su comunidad masai, al suroeste de Kenia.

Su trabajo ya le valió para que, en el año 2005, las Naciones Unidas la proclamaran mujer del año y hoy sigue luchando, a través de su proyecto de intervención, Tasaru Ntomonok (Rescate de la mujer).

¿Cuál es el mensaje que ha venido a lanzar en Madrid?

El mensaje que me gustaría transmitir durante mi estancia en Madrid es que las mujeres en África han recorrido un largo camino en la lucha por sus derechos. En este sentido, me gustaría mencionar que la cultura africana todavía sitúa a la mujer en último lugar, y la hacen sentir como algo inferior en la sociedad.

A las mujeres en África no se les permite tomar decisiones sobre su propia sexualidad; sobre derechos de propiedad, o sobre decisiones directamente relacionadas con las oportunidades económicas. Tengo la esperanza de que todos los que nos apoyan y las personas de buena fe se den cuenta de la necesidad de unir esfuerzos para dar el suficiente poder a las mujeres africanas en la lucha por sus derechos.


¿Cuál fue el detonante que le hizo dedicarse a luchar por los derechos de la mujer?

Comencé mi lucha por los derechos de las mujeres después de que yo personalmente sufriera una situación muy dolorosa que me intimidó como persona, me redujo a nada, y posteriormente me hizo estar sometida al sufrimiento de prácticas culturales retrógradas en contra de mis deseos. Deseaba que llegara el día en que pudiera levantarme y gritar NO a esas prácticas culturales que podían someter a jóvenes y niñas al mismo dolor por el que yo había pasado.

¿Qué podemos y debemos hacer para poner fin a la práctica concreta de la mutilación genital femenina?

Entre las comunidades que la practican, la Mutilación Genital Femenina permanece como una actividad cultural tan profundamente arraigada que la gente piensa que mantiene la dignidad de esa comunidad.

Teniendo esto en cuenta, las estrategias puestas en marcha tienen que ir encaminadas a luchar contra este error. Si lo vemos desde una perspectiva cultural, para luchar contra la Mutilación Genital Femenina es necesaria una estrategia común que evite confrontaciones.

Ello incluye, entre otros aspectos, dar a conocer a la comunidad los peligros y efectos de la Mutilación Genital Femenina; trabajar codo con codo con los líderes de todos los sectores dentro de cada comunidad, después de formarles acerca de los efectos y peligros de esta práctica; contratar a personas de confianza que se encarguen de avisar cuando las niñas estén en peligro de sufrir la Mutilación Genital Femenina; apoyar a las niñas que huyen de la MGF y los matrimonies tempranos con una educación que podrá fortalecerlas a través del conocimiento, herramientas y actitudes, y las ayudará a luchar por sus derechos.


¿En qué grado son la tradición, la educación o la religión las culpables de que se siga dando está práctica?

La tradición mantiene la Mutilación Genital Femenina como una práctica cultural habitual, pero cuando la educación se combina con la religión puede ser utilizada como un instrumento poderoso que puede ayudar en la lucha contra esta práctica.

¿Cuáles son las consecuencias de la mutilación genital para las mujeres?

Son innumerables. Entre las consecuencias inmediatas destacan el trauma, dolor, sangrado excesivo que puede llevar a la muerte, heridas infectadas, retención de orina, daños en la uretra y el ano que pueden derivar en fístula obstétrica e infecciones.

Entre las consecuencias a largo plazo están las infecciones constantes en el tracto urinario, formación de una cicatriz permanente, formación de Keloide, obstrucción del flujo menstrual, dolor menstrual, relaciones sexuales dolorosas, infertilidad y los partos prolongados que pueden derivar en la muerte tanto de la madre como del bebé.

También hay complicaciones psicológicas como la depresión y la ansiedad, y complicaciones sexuales como frigidez y dolor durante el acto sexual. Además, cuando el clítoris y otras partes de los genitales no existen, la capacidad de la mujer para la estimulación sexual y el placer se ven gravemente afectados.

¿Y de los matrimonios tempranos?

Algunas de las consecuencias son las muertes y los abortos espontáneos debido a la inmadurez del cuerpo de las niñas para quedarse embarazadas; al ser forzadas, se producen muchas violaciones; y a las niñas se les niega la oportunidad de ir al colegio por lo que se convierte en una herramienta de opresión a la mujer.


¿Qué países son los más comprometidos en esta batalla?

Globalmente, la mayoría de los países que ratificaron la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño (UNCRC), y la han incluido en su legislación, deberían hacer algo para luchar contra la Mutilación Genital Femenina.

Kenya es un país que ha aceptado la Convención adoptando el acta número 8 de 2001, que entró en vigor en enero de 2002.

¿Es usted optimista con este tema?, ¿ve el final de la Mutilación Genital Femenina?

Confío en que un día tendremos un mundo libre de la Mutilación Genital Femenina, pero esto solo se podrá hacer realidad después de poner en práctica métodos, esfuerzos, estrategias, actitudes y políticas que se consoliden en contra de la MGF.

¿Nos puede explicar brevemente el trabajo de Tasaru Ntonomok? ¿Y los retos de futuro del centro?

Tasaru es una organización comunitaria que aporta conocimiento entre los miembros de la comunidad masai sobre los efectos y peligros de la MGF. También tiene un hogar que se convierte en un refugio temporal para las niñas que huyen de sus padres debido a la MGF y los matrimonios tempranos forzosos.

Así mismo, desde nuestra organización proponemos ritos alternativos para las niñas que dicen no a la Mutilación Genital Femenina: se trata de un programa donde las niñas pasan por un entrenamiento sobre sus derechos en la reproducción, y otros aspectos de la sexualidad que son positivos para prepararlas para la edad adulta.

La comunidad está poniendo en marcha métodos silenciosos y clandestinos para la práctica de la mutilación genital femenina. Los líderes políticos están conservando la cultura como una herramienta para su supervivencia política. Que cambien su actitud se convierte también en un desafío para nosotros.

Autoras lejos de su tierra natal

el . Publicado en La Mujer en la Alianza

Exiladas o no, nuestras autoras se hallan lejos de su tierra natal. Se desplazan por fuerza o voluntad propia de un lugar a otro. Viven en un país, piensan en otro. Tejen lazos entre mundos opuestos. El estar “entre dos” es su manera de ser. Su obra es plural, universal.

Con 89 años, la inglesa Doris Lessing continúa muy apegada al país de su juventud, el actual Zimbabwe, al que dedicó buena parte de la conferencia que dictó cuando recibió el Premio Nobel de Literatura, en diciembre de 2007. Aprovechó la oportunidad para denunciar “cultura en fragmentación” en la que nuestras certezas de hace sólo unas pocas décadas están en tela de juicio y donde es frecuente que hombres y mujeres jóvenes, que han disfrutado de años de estudio, no sepan nada del mundo”.

Véronique Tadjo, de madre francesa y padre marfileño, vive en Sudáfrica. Antes de la crisis de Côte d’Ívoire fue una gran viajera. Luego, se convirtió en exilada. “El exilio comienza cuando es imposible recuperar el país que hemos dejado”, afirma. Tadjo, la artista, prosigue su viaje entre literatura y pintura.

Desde su departamento parisino, la novelista Spojmai Zariab relata el desgarramiento afgano. En Kabul era una muchacha feliz rodeada de libros y apasionada por Don Quijote, el Conde de Montecristo y Papá Goriot. Pero llegaron los talibanes y huyó con sus dos niñas. Aquí, recuerda un conmovedor relato sobre el exilio de Rabindranath Tagore que tenía prácticamente olvidado, “El hombre de Kabul”.

En cuanto a Michal Govrin, siempre necesitó guardar cierta distancia para formularse las preguntas acertadas. De Tel Aviv, su ciudad natal en Israel, de la que partió para estudiar en Francia, se instaló luego en Jerusalén. Actualmente reside en Nueva Jersey (Estados Unidos). En sus novelas hace teatro y en éste escribe novelas y lo hace con jóvenes que expresan su dolor a través de la escritura o puesta en escena teatral.


En cuanto a Kiran Desai, no fue ella quien decidió irse de India. Fue su madre la célebre novelista Anita Desai quien, a sus 15 años, la llevó consigo, primero a Gran Bretaña y luego a Estados Unidos. Es en el Nuevo Mundo que esta joven se sintió más india que nunca y escribió “El legado de la pérdida”, obra por la que obtuvo el prestigioso premio Booker en 2006.

¿Y qué decir de la argentina María Medrano?¡Sin moverse de Buenos Aires y su periferia construye puentes de palabras, aún más largos que los del golfo de Hangzhou. Desde hace cinco años, cada semana franquea las rejas de la cárcel de mujeres de Ezeiza para animar un taller de poesía. Ese puente entre adentro y afuera se ha convertido para las prisioneras en un espacio vital.

Destinos muy diferentes y de alguna manera similares, pues son mujeres, en suma, entre dos orillas.

Jasmina _opova

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