"El objetivo de la Alianza es lograr pequeños avances que vayan sumando"

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El ex presidente portugués piensa que habrá que esperar el paso de generaciones para que se puedan ver cumplidas las principales metas, pero que sería peor no afrontar desde ya el problema de la diversidad

Granadahoy.com

Jorge Sampaio (Lisboa 1939) es uno de los grandes referentes de la política europea de las últimas décadas. Hombre de amplia formación humanista, fue elegido en 1979 diputado por el Partido Socialista portugués. Alcalde de Lisboa entre 1989 y 1995, en ese año ganó la elección a la presidencia de la República, que mantuvo hasta 2006. En abril del año siguiente fue nombrado por la ONU su Alto Representante para la Alianza de Civilizaciones. Ha pasado por Sevilla para participar en un foro sobre la lucha contra la discriminación.

-Un ex ministro de Aznar calificó la Alianza de Civilizaciones como una ocurrencia de Zapatero. Hace unos días ha celebrado su segundo foro, en Estambul. ¿Qué balance puede hacer de la reunión?

-Entre el foro de Madrid, en 2008, y el de Estambul, la Alianza ha crecido. Hemos pasado de 40 a más de 100 miembros entre países y organizaciones internacionales. Crece el número de políticos, de representantes oficiales y de organizaciones supranacionales que están interesados en el tema. Y también hay un gran deseo de participación de fundaciones y de ONG involucradas en los problemas de la diversidad cultural. Se está produciendo un cambio significativo en el sentido de una mayor sensibilización de la importancia que el problema tiene para las generaciones futuras. Todos nos damos cuenta de que ya no podemos seguir viviendo sin prestar atención a cómo viven los otros, a cómo entendemos las diferencias y cómo manejamos esas mismas diferencias, cómo existimos y cómo afrontamos la diversidad.


-Pero la Alianza cuenta con el importante hándicap político de la ausencia de EEUU. ¿Cree usted que la Administración Obama podría terminar integrando a su país?

-La Alianza es ya una iniciativa de la ONU que cuenta con el pleno apoyo de su secretario general. Estoy seguro que la Alianza va al encuentro de las nuevas propuestas de la Administración norteamericana. Todos sabemos que si no hacemos nada para mejorar el buen gobierno de la diversidad cultural la situación puede ser mucho peor. Queremos evitar el avance de los extremismos, somos una fuerza de paz. Claro que no podemos resolver los problemas políticos, no es nuestra misión pero sí podemos ayudar a prevenir y solucionar situaciones conflictivas. Yo no soy un mendigo, soy un europeo habituado a hablar con todo el mundo y por ello me gustaría que EEUU estuviera integrado en la Alianza porque hay una convergencia de ideas muy evidente.

-¿Pero cuándo calcula usted que se podrán apreciar los avances propiciados por la Alianza de Civilizaciones?

-Es un proceso largo, de pequeños resultados constantes que se van sumando unos a otros. Pero abordamos problemas que necesitarán generaciones para llegar a una solución. No es fabricar un automóvil o un detergente. Los actores tienen que ser muchos y muy diversos. No sólo los Estados, los organismos internacionales, las fundaciones, las ONG... también por ejemplo los ayuntamientos o las comunidades autónomas deben participar en el proceso. Es una política de pequeños pasos pero que debe movilizar a todos los actores de la sociedad en cuatro temas fundamentales: inmigración, juventud, medios de comunicación y educación. Nuestra propuesta es que hay que combinar lo local con lo global. Partir de los problemas que se pueden dar en una calle, en un pueblo, o en una ciudad para que cada Estado elabore propuestas concretas y soluciones. Por eso he pedido a todas las naciones que elaboren planes nacionales para el diálogo intercultural. España y Turquía, como copatrocinadores de la Alianza, ya lo han hecho pero también otros 22 países más. Cada nación tiene sus propios problemas y cada una tiene que nombrar a una persona que se encargue de la coordinación, como es el caso de España en la figura del diplomático Máximo Cajal.


-Una de las propuestas del Grupo de Alto Nivel de expertos en 2006 era lograr un mayor pluralismo político en los países musulmanes. ¿Cree que se ha logrado algo en estos meses?

-Es difícil decirlo. La democracia no se puede exportar como si fuera un producto empaquetado. Por supuesto creo en la universalidad de los derechos humanos y el pluralismo pero soy portugués y en Portugal llevamos sólo 35 años de democracia y cada día vemos que va evolucionando. Yo no distribuyo patentes de democracia. El hecho de que en esos países se plantee mejorar la educación de los jóvenes, enseñar la historia de las religiones sin recurrir a la confrontación es ya un éxito.

-La crisis económica global llega en muy mal momento.

-Es un problema muy serio porque cuando crecen la pobreza y la exclusión social se crea un terreno abonado para el radicalismo y el extremismo. La crisis llega en un mal momento para todo.

-¿Qué le parece la oposición de Turquía, uno de los copatrocinadores de la Alianza, a que Anders Rasmussen sea el nuevo secretario general de la OTAN y el último discurso del presidente iraní en la Conferencia sobre el Racismo?

-Lo primero no me preocupa. No es un tema de la Alianza. Yo me puse muy contento cuando el señor Rasmussen decidió acudir a la reunión de Estambul. En cuanto al discurso de Ahmadineyad es negativo, no ayuda en nada. Pero lo que vale es que finalmente se aprobó el documento que se discutía en Ginebra y que era muy importante. La vida tiene dificultades grandes pero hay que seguir adelante. Irán está presente en la Alianza y allí dialogamos con el ex presidente Jatamí.

-¿Cómo puede la Alianza contribuir a buscar una solución para Oriente Próximo?

-Es un problema político y territorial muy antiguo. No es responsabilidad de la Alianza buscar una solución política pero sí hacer una labor persona a persona, ayudar a que ambos pueblos puedan convivir pacíficamente.

Rasmussen aboga por reforzar el diálogo con los musulmanes

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ESTAMBUL.

Anders Fogh Rasmussen, que acaba de ser elegido secretario general de la OTAN en la Cumbre de Estrasburgo y Kehl, abogó ayer en Estambul por aumentar la cooperación y el diálogo de la Alianza Atlántica con el mundo islámico. El todavía primer ministro de Dinamarca expuso esa idea durante su intervención en el II Foro de la Alianza de Civilizaciones, en presencia del primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, quien sólo unas fechas antes había estado oponiéndose a su nombramiento por considerar que tuvo una actitud tibia en la crisis de las caricaturas de Mahoma publicadas en 2005 por el periódico danés «Jyllands Posten».

Rasmussen, que apareció ayer con un brazo en cabestrillo como consecuencia de una caída en su hotel, se esforzó en transmitir desde Turquía su rechazo a cualquier actitud que pueda ofender al mundo islámico. «Yo jamás dibujaría al profeta Mahoma en alguna manera que pudiese molestar a los musulmanes. Condeno cualquier acción que demonice a la gente por su religión o procedencia étnica», dijo.

Administrar la libertad

Tras insistir en su respeto al Islam y a sus símbolos, defendió también el derecho a la libertad de expresión, si bien matizó que ésta debe ser «administrada» para evitar caer en «la ofensa de los sentimientos y en la fragmentación de las comunidades». «La libertad de expresión es esencial, pero también lo es el respeto profundo por la sensibilidad religiosa y cultural. Éste es el equilibrio que debemos garantizar», agregó.

Rasmussen se entrevistó ayer también con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, con quien coincidió, según fuentes gubernamentales españolas, «en el deseo de dar a la OTAN un carácter político y no sólo militar, haciendo de ella una alianza de valores compartidos, tanto con el mundo musulmán como con la Unión Europea».

Durante una rueda de prensa, el secretario general electo de la OTAN defendió la relación entre la Alianza Atlántica y la Alianza de Civilizaciones porque considera que es precisa una mayor unidad internacional en la lucha contra el terrorismo y porque éste «no puede ser vencido únicamente con medios militares».

Zapatero explica a Obama el valor de la Alianza de Civilizaciones

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El presidente español destacó la importancia del ente en un momento en el que se apuesta por el diálogo, la tolerancia y el entendimiento

LA VANGUARDIA

Estambul. (EFE).- El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, explicó hoy al presidente estadounidense, Barack Obama, el significado de la Alianza de Civilizaciones y su importancia en un momento en el que se apuesta por el diálogo, el entendimiento, la tolerancia y la diplomacia preventiva.

Obama asistió a la recepción que ofrecieron las autoridades turcas a los participantes en el II Foro de la Alianza de Civilizaciones y Zapatero, junto al primer ministro turco, Recep Tayip Erdogan, aprovechó el encuentro para ofrecerle detalles sobre la iniciativa que lanzó ante Naciones Unidas en 2004, patrocinada también por Turquía y asumida como propia después por la ONU.

Fuentes del Ejecutivo español destacaron a Efe la importancia de que Obama mostrara interés en conocer el significado de la Alianza tras el discurso que hoy pronunció en Ankara, donde abogó por establecer un nuevo diálogo con el mundo musulmán.

Zapatero le explicó la evolución de un proyecto que busca precisamente el diálogo entre diferentes culturas y religiones y le informó de cómo ha evolucionado la Alianza hasta contar con alrededor de cien organizaciones internacionales y países «amigos», de diferentes tendencias religiosas.

Obama, según apuntaron las fuentes del Ejecutivo español, tuvo ocasión durante la recepción de saludar a representantes de la Organización de la Conferencia Islámica y de la Liga Árabe, a líderes religiosos y a los primeros ministros presentes en el acto, celebrado en el Palacio Dolmabahce de Estambul.

Todos ellos, según estas fuentes, coincidieron en la relevancia de la presencia de Obama en la reunión y en el papel que puede desempeñar la Alianza de Civilizaciones en la nueva estrategia de Estados Unidos hacia el mundo islámico.

Tras esta recepción y una cena posterior, Zapatero emprendió regreso a Madrid, dando por concluida una gira europea que le llevó a la reunión del G-20 de Londres, a la Cumbre de la OTAN de Estrasburgo y a la cumbre informal UE-EEUU celebrada en Praga.

Blair bendice en Barcelona la Alianza de Civilizaciones

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JOAN FOGUET/ EL PAÍS

Expectación ayer para ver cómo el ex primer ministro laborista británico Tony Blair pronunciaba una conferencia en Barcelona en la que tocó varias teclas, desde el terrorismo al mundo universitario. Más de 2.000 personas, básicamente empresarios de toda España, se encontraron en el Palacio de Congresos de Cataluña sin saber a qué atenerse, pues la conferencia no llevaba título ninguno. Por su intervención de unos 90 minutos, Blair cobró una cifra de entre 200.000 y 300.000 euros.

El acto, organizado por las firmas Cuatrecasas, Seeliger y Conde, EDS, Newland y Abantia, tuvo dos actos: la conferencia y un turno de preguntas. Blair alabó a España, su papel en Europa y el dinamismo económico y social que ha conseguido en la última década. Entre los presentes destacó la presencia de la infanta Cristina, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y representantes políticos catalanes, sobre todo de CiU.

Mientras explicaba su teoría a favor de compartir los valores comunes de Occidente -democracia, libertad y justicia- el padre de la tercera vía se acordó de la Alianza de Civilizaciones que propone el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y la aplaudió porque es un complemento a sus tesis, dijo, aunque justificó la intervención armada en Irak. Blair expuso que hay tres elementos que precisan de la colaboración global: el cambio climático, el terrorismo y la energía. Para a afrontar estas cuestiones "hace falta una batalla de ideas".

Echando mano de su experiencia internacional y de su posición de observador privilegiado en Oriente Medio como mediador en Israel, el ex primer ministro británico mantuvo que "los países emergentes [como India, China, Brasil o Indonesia] ya han emergido y están entre nosotros". De la mima manera que hizo un llamamiento atlantista a los europeos para colaborar estrechamente con Estados Unidos, pidió que las nuevas potencias "se sienten en nuestra mesa y no monten la suya propia". Sobre la guerra de Irak, Blair dijo que en Oriente Medio hay varios conflictos liderados por el terrorismo islamista y apuntó que "hay una batalla y la culpa no es nuestra".

El valor para la paz

En el turno de preguntas, Blair fue interrogado acerca de su consejo, dada su experiencia en el Ulster, sobre el proceso de paz en el País Vasco, y replicó que "intentar la paz requiere valor". El domingo pasado, en una entrevista a este diario, el presidente del PSE, Jesús Eguiguren, manifestó que tras el atentado de la T-4, Blair y el líder del Sinn Féin, Gerry Adams, pidieron al Gobierno que escuchara a ETA y lo hicieron. "Felicito a quienes intentan el diálogo", dijo Blair, "pero sólo se puede hacer sin violencia".

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