La lluvia cae y el mar se vuelve rojo: el impactante episodio vivido en la isla de Ormuz
Las precipitaciones del 16 de diciembre arrastraron óxidos de hierro hasta el mar, tiñendo de rojo la Playa Roja de la isla de Ormuz.
Javier Castaño
La lluvia descargó con fuerza sobre la isla de Ormuz, en Irán, durante la jornada del martes 16 de diciembre. Horas después, la imagen era difícil de ignorar: el agua descendía desde el interior de la isla hacia la costa teñida de un rojo intenso, cubriendo la orilla y fundiéndose con el mar.
El fenómeno quedó registrado en un vídeo grabado en la conocida Playa Roja, difundido en redes sociales por el usuario de Instagram @mohsen_fitsaz. Las imágenes, que rápidamente se hicieron virales, muestran cómo las precipitaciones transformaron por completo el aspecto del litoral.
No se trató de un vertido ni de un suceso repentino. Tampoco de un fenómeno extraño. La explicación está en el propio suelo de la isla, uno de los más singulares del Golfo Pérsico
Cuando la lluvia no limpia el paisaje, lo tiñe
Ormuz posee una altísima concentración de óxidos de hierro en superficie. Durante episodios de lluvias intensas, el agua arrastra estos sedimentos hacia las zonas más bajas, formando corrientes rojizas que desembocan directamente en el mar.
El material responsable de ese color es conocido localmente como gelack, una tierra rica en hierro cuya composición incluye hematita, un óxido de hierro de tonalidad roja muy marcada. Su presencia es tan abundante que, al mezclarse con el agua, tiñe tanto la arena como el mar en cuestión de minutos.
Este proceso se repite cada vez que la meteorología lo permite. La lluvia actúa como desencadenante, pero el color lleva ahí mucho más tiempo, acumulado en forma de polvo y sedimentos en el interior de la isla.
Investigadores de la Universidad de Shiraz han explicado en numerosas ocasiones que se trata de un fenómeno geológico perfectamente conocido, observable en otras regiones del mundo con suelos ricos en minerales férricos, aunque rara vez con un impacto visual tan llamativo.
Situada cerca del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del planeta, la isla destaca por su diversidad mineral y cromática. Más allá de la Playa Roja, el territorio combina tonos ocres, negros y plateados, resultado de millones de años de procesos geológicos.
El episodio de lluvias de esta semana no ha hecho más que reactivar un paisaje latente. En Ormuz, cuando llueve, el terreno no se esconde. Se muestra tal y como es.

