11° Foro Global de la Alianza de Civilizaciones de las Naciones Unidas

El 11° Foro Global de la Alianza de Civilizaciones de las Naciones Unidas se inauguró el domingo en Riad con un mensaje contundente para un mundo dividido por la desconfianza: el diálogo no es un lujo, es una estrategia de supervivencia.
El 11° Foro Global de la UNAOC se inauguró en Riad con un mensaje contundente para un mundo dividido por la desconfianza: el diálogo no es un lujo, es una estrategia de supervivencia.
Durante dos días, los participantes reunidos en la capital saudí insistan en que la cooperación entre culturas, religiones y comunidades sigue siendo la única forma viable de navegar en una era marcada por la creciente polarización y el conflicto.
En la sesión inaugural, el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, rechazó la idea de que la misión de la Alianza no es realista o, como sugieren los críticos, “demasiado blanda para nuestro duro mundo”.
Quienes tachan de ingenuo el diálogo, advirtió, se equivocan. La diplomacia y la cooperación, afirmó, no son opcionales, sino esenciales.
Han transcurrido dos décadas desde que el entonces Secretario General Kofi Annan lanzó la iniciativa en 2005 con el apoyo de España y Turquía. El panorama geopolítico ha cambiado drásticamente desde entonces, pero el propósito fundamental de la Alianza se mantiene inalterado: combatir el extremismo y la intolerancia y ayudar a sociedades de diferentes culturas y religiones a convivir con dignidad.
El jefe de la ONU describió la paradoja de una era en la que la humanidad está “más conectada, pero nunca más fragmentada”, y esbozó dos futuros divergentes: uno definido por el miedo, los muros y la escalada de guerras; y otro construido sobre puentes entre culturas.
Solo el segundo camino, enfatizó, conduce a una paz sostenible: «No más 7 de octubre. No más Gazas destruidas. No más habitantes de El-Fash pasando hambre. No más comunidades masacradas, expulsadas o convertidas en chivos expiatorios».
El Secretario General señaló tres fuerzas capaces de impulsar un cambio global positivo: los jóvenes, las mujeres y las niñas, y las personas de fe. Instó a los delegados a impulsar la misión de la Alianza «con valentía, claridad y esperanza».
Comunicado de Riad: un llamado a la coexistencia
Los países participantes en el Foro respaldaron el Comunicado de Riad, que llama a combatir todas las formas de intolerancia religiosa como prioridad mundial.
El documento subraya el papel central de la educación en el fomento del diálogo, los derechos humanos y las sociedades pacíficas, y reafirma el objetivo fundador de la Alianza: fortalecer la cooperación entre culturas y religiones, promoviendo al mismo tiempo el respeto, la comprensión mutua y la inclusión.
Voces iguales, responsabilidad compartida
El Alto Representante de la UNAOC, Miguel Moratinos, quien también se desempeña como Enviado Especial de las Naciones Unidas para combatir la islamofobia, inauguró la sesión subrayando que todas las culturas deben tener la misma voz a la hora de dar forma al futuro del mundo.
Ninguna perspectiva única debe predominar, dijo, sino que una comunidad global verdaderamente pacífica e inclusiva debe aprovechar la sabiduría y los valores de todas las civilizaciones.
El Sr. Moratinos advirtió sobre el regreso del odio e instó a la vigilancia contra la creciente discriminación. Citando un versículo de la Sura Al-Hujurat del Corán, enfatizó que la diversidad humana es fuente de fortaleza, no de división.
Subrayó que el islam es una religión de paz y reiteró que la islamofobia no debe tener cabida en ningún lugar. Al mismo tiempo, insistió en la necesidad de erradicar el antisemitismo, añadiendo: «Las críticas legítimas a los gobiernos no deben percibirse como antisemitas ni como motivo para demonizar a comunidades enteras».
El mensaje de Arabia Saudita: Hay que dialogar, no retroceder
El ministro de Asuntos Exteriores de Arabia Saudita, el príncipe Faisal bin Farhan Al Saud, reafirmó el compromiso histórico del Reino con el diálogo intercultural. Afirmó que el apoyo saudí a la Alianza refleja la firme convicción de que la colaboración entre culturas y civilizaciones es esencial para la paz, la cooperación y la prevención de conflictos.
Destacó varias iniciativas saudíes destinadas a promover el diálogo y contrarrestar el extremismo y advirtió sobre la creciente propagación de movimientos extremistas con motivaciones religiosas y nacionales, así como un preocupante aumento de los discursos de odio y la islamofobia en las últimas dos décadas.
En lugar de provocar el desapego, dijo, estos desafíos deben impulsar a las naciones a reforzar –no abandonar– los valores del diálogo, la comunicación y la coexistencia.
También hablaron representantes de España y Turquía, copatrocinadores originales de la Alianza, reafirmando la importancia duradera de la inclusión, el respeto mutuo y el diálogo sostenido.

