Alianza de ciudades por el Mediterráneo
Tánger alberga el Teatro Cervantes; Marsella ha acogido el primer foro Ibn ‘Arabi y la municipalidad es anfitriona de cuanta iniciativa mediterránea entienda fecunda; la Isla san Antíoco, la más al sur de Cerdeña, es tal vez el punto del Mediterráneo más puente entre la antigua Fenicia (actual Líbano) y Guardamar del Segura, la ciudad, ésta, al vez, más fenicia de España. Por eso también Guardamar del Segura, que nos remonta a los siglos X-IX A.c.; Libia ha contestado a la solicitud de la fundación y señala a Trípoli como la ciudad metropolitana Libia; Chipre, cuya embajada también ha contestado muy amablemente nos señala, entre otras, Limassol. Y Lisboa ¿Por qué Lisboa? El 2 de agosto de 1492, finalizado el plazo dado por los RR CC a judíos y musulmanes para salir de su Reino, Cristóbal Colón partió a toparse meses más tarde con la que habría de llamarse América. Se inseminó en aquellas tierras, descubiertas entonces y conquistadas después la lengua, el modo de hacer mediterráneo. Si en la Hispania o Iberia hay un puerto que reciba del Atlántico cultura y la reenvíe al Mediterráneo. Ese puerto es Lisboa. La alianza de ciudades por el Mediterráneo ha de firmarse también con aquellas ciudades que por el Mediterráneo pretendan la dignidad de su ciudadanía.
Siete ciudades, pues. Tal vez una más, esta vez y al comienzo referenciada por el historiador de la ciudad de La Habana, don Eusebio Leal Spengler, diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba VII Legislatura. Las configuraciones antropológicas, los paradigmas culturales son siempre mestizos, ese mestizaje les da la fuerza necesaria para expresar la nostalgia de lo porvenir, la fuerza de más vida. En todo el exilio o diáspora mediterránea hay una componente africana indiscutible. Descubrir esa vertiente afro de lo mediterráneo nos obliga a ir a La Habana. La recuperación del Teatro Cervantes de Tánger tiene para la fundación Baile de Civilizaciones la nostalgia de instaurar al calor del Mediterráneo la casa de África. La solicitud que haremos al historiador de la ciudad de La Habana será de asesoría para descubrir los naufragios de este mestizaje africano y mediterráneo en el atlántico y la resaca del Atlántico hacia el Mediterráneo, ya con olores también aborígenes americanos.
Para recuperar el conocimiento construido y para reconstruir de nuevo los lazos del mundo afro-mediterráneo-iberoamericano nace la alianza de ciudades por el Mediterráneo.

