Amnistía Internacional España cumple 30 años de lucha por los derechos humanos

Precisamente, los inmigrantes han sido otros de los colectivos que ha focalizado la atención de AI, especialmente las mujeres, más vulnerables. Su labor contribuyó a modificar la Ley de asilo en 2007, para dar más protección a las mujeres que deben dejar su país por la violencia machista.

A lo largo de estos 30 años, AI, una de las pocas ONG que no reciben subvenciones públicas, también ha sido objeto de críticas sobre la escasez de rigor de sus informes y a la falta de autoridad para decir qué países incumplen los derechos humanos. Ante estas acusaciones, Esteban Beltrán ha reivindicado su "independencia incómoda" para muchos responsables políticos desde la "imparcialidad en el trabajo" y la no adhesión a ningún régimen.

Asignaturas pendientes

La sección española de AI es sólo una parte de un organismo que cuenta con el respaldo de 2,2 millones de personas, está presente en 71 países y es capaz de movilizar a 75.000 personas ante un caso individual. Esta fuerza quedó patente con la recogida de nueve millones de firmas que evitaron la lapidación de Amina Lawal y Safiya Husseini, mujeres anónimas a las que puso rostro.

Entre los logros internacionales de esta ONG de "personas que trabajan para personas" destacan la globalización la justicia, sacar a la luz numerosas violaciones de derechos humanos que permanecían ocultas y trabajar por las víctimas.

Los retos de futuro pasan por frenar el recorte de libertades que se están produciendo en nombre de la llamada ‘guerra contra el terror’. Especialmente, la pretensión de muchos gobiernos de legitimar la tortura, que se sigue produciendo en 100 países, incluido España.

Igualmente apuesta por garantizar los derechos de los 200 millones de inmigrantes que hay en el mundo, luchar contra la xenofobia y la discriminación y consolidar los avances obtenidos.

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