Bienvenidos al Museo Picasso Málaga
Abierto todos los días, de 10 a 20 h

Óscar Domínguez
El Museo Picasso Málaga presenta una retrospectiva del pintor Oscar Domínguez (Tenerife, Islas Canarias, 1906 – París, 1957), cuya obra se caracteriza por un estilo audaz y composiciones llenas de contrastes, donde lo real y lo imaginario se funden en imágenes perturbadoras y misteriosas.
Domínguez formó parte, junto a Joan Miró, Salvador Dalí, Remedios Varo y Esteban Francés, de la constelación de nombres que la pintura española aportó al movimiento surrealista internacional. Organizada con la colaboración de la Colección Óscar Domínguez TEA Tenerife Espacio de las Artes, la exposición reúne más de un centenar de obras que recorren su original producción, marcada por su origen insular y su propia trayectoria vital.
Nacido en el seno de una familia dueña de plantaciones de plátanos en Tenerife, en 1927, con 21 años, se traslada a París para llevar los negocios familiares, ciudad en la que ya residirá hasta su muerte.
Allí, pronto entró en contacto con el vibrante ambiente artístico que bullía en la ciudad durante la década de los años treinta y conectó con el grupo de artistas
surrealistas, entre ellos André Breton y Salvador Dalí, quienes influirían considerablemente en su desarrollo artístico. La infancia y adolescencia de Óscar Domínguez, transcurridas entre los perfiles agrestes de Tenerife, tejieron el tapiz íntimo de su mundo interior. Las playas de negra arena, los dragos milenarios y los mares de nubes que abrazan las cumbres canarias conformaron un imaginario que permanece presente, de forma persistente y simbólica, en su obra y que lo diferencia de otros surrealismos. Una de sus aportaciones más singulares al arte surrealista fue la» de calcomanía», una técnica pictórica que consiste en aplicar pintura sobre una superficie y luego presionarla contra otra para generar formas impredecibles. En manos de Domínguez, la decalcomanía fue más que un recurso técnico: fue una vía hacia lo inconsciente,
una herramienta poética que le permitió capturar lo irracional y convertirlo en imagen con poderosa fuerza simbólica. Tras la ocupación nazi de Francia, Óscar Domínguez se convirtió en una figura activa dentro de las redes clandestinas de resistencia artística e intelectual contra el nazismo y su estudio se mantuvo como un lugar de encuentro para creadores comprometidos. Fue en este contexto donde se estrechó su relación con Pablo Picasso, a quien denomina «el hombre más sensacional de la época», y con el que compartía una visión del arte como herramienta de resistencia y de transformación.
La influencia de Picasso en la obra de Domínguez es evidente, y se traduce en las figuras fragmentadas y distorsionadas que pueblan muchas de sus pinturas, donde se percibe un diálogo entre la tradición cubista y la poética surrealista.
En la década de 1950, la vida de Óscar Domínguez estuvo marcada por una profunda inestabilidad personal y física, consecuencia de una enfermedad degenerativa. A pesar de ello, su producción artística no se detuvo; al contrario, adquirió una dimensión más corpórea, introspectiva y simbolista. Su estilo se volvió más sombrío, con una paleta menos explosiva pero cargada de densidad emocional, donde persistían las formas metamórficas y los ecos de sus paisajes interiores. En sus últimos años su obra siguió dialogando con el surrealismo, pero ya con una voz plenamente individual, despojada de artificios.
«Óscar Domínguez»
Museo Picasso Málaga (C/ San Agustín, 8, Málaga)
Hasta el 13 de octubre de 2025
Comisario: Isidro Hernández Gutiérrez
La exposición
«Deja caer lentamente y gota a gota los colores fríos, luego los cálidos, una hora después las curvas inventadas, la ternura, el odio y la esperanza»
Óscar Domínguez, 1947





«Él, en este surrealismo de entre las dos guerras, fue sencillamente un niño salvaje, ajeno a todo orden dialéctico»
Óscar Domínguez, 1947

