Culmina la destrucción de las bombas de racimo en España

Las minas antipersona sobreviven más allá de las guerras y afectan gravemente a la población civil, que queda mutilada y ve como acciones cotidianas como cultivar la tierra o ir a buscar agua del pozo son un peligro. Según Naciones Unidas, cada año provocan 15.000 víctimas y, para erradicarlas, se necesitarían más de 1.000 años y 30.000 millones de años.

En este contexto quiere ponerse en marcha el Tratado de Prohibición de Bombas de Racimo. A la ratificación de España de estos días se añade otra buena noticia: la aprobación de una ley en Estados Unidos que prohíbe exportar la mayoría de las bombas de racimo que se fabrican en el país.

“Sólo podrán exportarse las que tengan una tasa de error inferior al 1%, es decir, que menos de un 1% de sus submuniciones queden sin estallar en los territorios donde se usen”, dicen las ONG. Estados Unidos es unos de los mayores exportadores de armamento del planeta.

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