Doble Ciudadanía. Por Daniel Barenboim

En cualquier territorio ocupado, los ocupantes son responsables de la calidad de vida de los ocupados, y, en el caso de los palestinos, los sucesivos gobiernos israelíes de los últimos 40 años han fallado miserablemente en ese aspecto.

Los palestinos, como es natural, deben seguir resistiéndose a la ocupación y a todo intento de negarles las necesidades individuales básicas y el Estado. Sin embargo, por su propio bien, esa resistencia no debe manifestarse mediante la violencia. Cruzar el límite que separa la resistencia firme (incluidas manifestaciones y protestas no violentas) de la violencia no produce más que nuevas víctimas inocentes y, a la larga, no beneficia los intereses del pueblo palestino.

Al mismo tiempo, los ciudadanos de Israel tienen tantos motivos para estar pendientes de las necesidades y los derechos de los palestinos (tanto dentro como fuera de Israel) como de los suyos propios. Al fin y al cabo, en la medida en que compartimos una misma tierra y un mismo destino, todos deberíamos tener doble ciudadanía.

Daniel Barenboim es pianista y director, fundador de la Orquesta East Western Divan junto con el fallecido ensayista palestino Edward W. Said. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.

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