Empresarios kenianos apuestan por el sector privado para acabar con el hambre

Los Muthomi son ex funcionarios del Estado que trabajaban asesorando a los agricultores, "hasta que nos dimos cuenta de que había que organizar a los pequeños granjeros en un sistema centrado en el mercado, tanto doméstico como extranjero", dice Gerald.

"Antes de unirse a las redes -explican- los pequeños agricultores se encontraban prácticamente aislados, trabajaban de forma independiente, producían lo que podían e intentaban venderlo sin tener en cuenta la demanda y los movimientos del mercado".

Esta falta de organización se traducía en pobreza y en una endémica inseguridad alimentaria ya que, según Zedeck, "en Kenia los granjeros ganan de media entre 1,50 y 1,80 euros al día, lo que no les llega ni para dar de comer a sus hijos todos los días".

Trabajo duro para acabar con la inseguridad alimentaria

Los tres empresarios insisten en que la gente del mundo industrializado no valora las dificultades y la dureza de la agricultura debido a que sus neveras están siempre llenas y que es ingenuo confiar en que la ayuda humanitaria resolverá el problema del hambre.

"Tenemos que dejar de creer que acabaremos con la inseguridad alimentaria sin trabajar duro -afirma Zedeck- hay entre 82 y 90 millones de pequeños granjeros en el este de África; el 80% de ellos mujeres, a las que les digo: Esto es un negocio, señoras, aquí tenemos que trabajar todas juntas".

Los tres coinciden en que, administrados adecuadamente y trabajando de forma coordinada, los pequeños negocios agrícolas en África podrían abastecer al continente y además exportar comida a los países ricos en 25 años.

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