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En los países en desarrollo, 60 millones de niños van hambrientos a la escuela

El valor de la alimentación escolar como una red de seguridad y la motivación del sector educativo para implementar los programas se ven aumentados por la extensión a los beneficios educativos. Los programas de alimentación escolar que estén bien diseñados, y que incluyen la fortificación con micronutrientes y la desparasitación, pueden dar beneficios nutricionales y deben completar y no competir con los programas de nutrición para los niños.

Más allá del debate

"Lo que está claro en este informe es que ya nos encontramos más allá del debate sobre si la alimentación escolar es una forma de alcanzar a los más vulnerables", afirman la directora ejecutiva del PAM, Josette Sheeran, y el presidente del BM, Robert Zoellick.

"De cara a las crisis mundiales, debemos centrarnos en cómo se diseñan y desarrollan estos programas de una forma sostenible y eficaz en los costes para beneficiar y proteger a los que más lo necesitan hoy y en el futuro", añaden.

"En este momento crítico de creciente necesidad, los países deben permanecer juntos para ayudar a los que más riesgos corren con esta crisis", indicó Sheeran. "Países como Brasil o China han demostrado que las redes que permiten seguridad a la sociedad como la alimentación en la escuela ayudan a proteger a los niños vulnerables y asegurar que los más pobres y vulnerables no caen en la miseria", añadió.

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