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Federico Mayor Zaragoza: ´Ya no queremos producir más armas, sino agua, coches eléctricos y alimentos´

LEVANTE

"Iniciativas como el máster de Castelló tienen una fuerza movilizadora extraordinaria para nuevas generaciones"

Presidente de la Fundación Cultura de Paz y ex director general de la Unesco. Doctor en Farmacia y catedrático de Bioquímica, Federico Mayor Zaragoza será siempre recordado como el hombre que innovó la Unesco con el Programa de Cultura de Paz y que impulsó la Alianza de Civilizaciones.

NACHO MARTÍN CASTELLÓ Suelen predominar quienes auguran que la fe en los derechos humanos, la justicia social y la igualdad de las personas es una patología de juventud que se cura con la edad y con la experiencia. Sin embargo, a sus 75 años y con una trayectoria profesional y humana difícil de superar, Federico Mayor Zaragoza sólo necesitó una breve conversación en el recibidor del Hotel Jaime I para demostrar que, como los buenos vinos, la pasión por la defensa de un mundo más humano es un camino sin retorno, la esperanza con mayúsculas, un don que gana fuerza y elegancia con el paso de los años.

Frente a quienes siguen abogando por el choque de civilizaciones, ¿cuáles son los retos que debemos afrontar para lograr la Alianza de Civilizaciones?

Si hay una persona que está en contra de las tesis de Samuel Huntington sobre el choque de civilizaciones ese soy yo. Son las tesis del consejero de una Administración americana que habló de confrontación de civilizaciones. Yo creo en la conciliación. Por eso me ha encantado ver que Obama habla ahora de manos tendidas. Eso es lo que por ejemplo le ha dicho al Islam. Quiere escuchar, aproximarse, tender la mano…

¿Y qué retos debemos afrontar si elegimos ese camino? El gran reto es volver a situar como referentes los valores que se habían conseguido y por los que tanta gente ha dado su vida: igualdad, justicia social… Hay que volver a situarlos como la base del escenario internacional y como fundamento de la economía. Ha sido un disparate sustituir esos valores por las leyes del mercado. Es una trampa en la que han caído tantas y tantas ideologías. Y nos ha llevado a una situación gravísima que no es sólo financiera, sino especialmente alimentaria. Hay gente que se muere de hambre mientras aquí disfrutamos de máquinas e infinitas posibilidades. Y eso yo no lo puedo tolerar. Se necesita cambiar esta economía de los intereses a corto plazo por una basada en un desarrollo global. Y ojo, así también habrá más clientes para esa economía, porque ahora siempre compran los mismos, un 20% de la población mundial que vivimos en esta torre de marfil. !Qué desastre! Los problemas de mañana necesitan soluciones del mañana, y tendremos que inventarlas. No puede ser esa resistencia al cambio que pretenden los privilegiados que más tienen. Ha llegado el momento de todos. ¿De quién sino de todos? Por ejemplo, no puede ser que haya gente a la que explotamos y les hemos quitado todo que se juegue la vida para llegar a nuestra costa de la abundancia, y no les dejamos pasar.

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