La chica que no quiso ser una suicida
El comandante David Rusell, portavoz del Ejército estadounidense, explicó ayer que las investigaciones se centran ahora en "averiguar si la menor fue obligada a ponerse el chaleco de explosivos o se lo colocó voluntariamente". Otro portavoz del Ejército, Jon Pendell, hizo una valoración más positiva del suceso: "La entrega de esta terrorista suicida muestra que los iraquíes siguen rechazando la violencia de Al Qaeda", afirmó.
Los ataques de mujeres suicidas han aumentado notablemente en Irak este año, admiten fuentes militares de EE UU. Los militantes de Al Qaeda tratan así de evitar los cada vez más estrechos controles policiales sobre los hombres jóvenes, ya que muchos militares y policías se niegan a cachear a mujeres. Mujeres suicidas fueron las que hace dos semanas causaron al menos 25 muertos en tres atentados dirigidos contra peregrinaciones de musulmanes chiíes.
La violencia en Irak ha descendido en la primera mitad de 2008 tras el cese de hostilidades de los simpatizantes del clérigo radical chií Múqtada al Sáder, la colaboración suní con el Gobierno chií de Maliki, y la mejor preparación de los cuerpos de seguridad.

