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Naciones Unidas aplaude el trabajo hecho por África para reducir la pobreza

¿Qué pasa con los países que avanzan en el cumplimiento de algunos objetivos pero que reciben presiones políticas y son penalizados con la retirada de ayuda?

Los Objetivos del Milenio no cambiarán la política del mundo. La situación en América Latina es un buen ejemplo. Con la llegada de Obama las cosas están cambiando, una muestra es el caso de Honduras. También la ONU, el Banco Mundial y el FMI están intentando haciendo cambios, pero necesitamos menos retórica y más acción. El G-20 ha dicho que dará más voz a los países en vías de desarrollo, pero no basta. Hay una relación directa entre el cumplimiento de los Objetivos del Milenio y la posición de determinados países en el mundo global. El poder económico de China ha crecido gracias a la inversión en los objetivos. Dando salud, educación y oportunidades económicas se ha conseguido que el país crezca. Es un círculo virtuoso: si se destinan recursos y compromiso a los objetivos, los países también mejoran económicamente y tienen un papel más importante globalmente.

¿Nos podría ilustrar con un ejemplo práctico y humano cómo se mejoran las condiciones de vida de la gente si se lucha por los Objetivos del Milenio?

En Delhi (India) hay un barrio-ciudad muy pobre, llamado Badarpur. No hay nada: ni escuela, ni centro sanitario, ni luz ni carretera. Allí la gente se ha unido, preguntándose cómo pueden hacerse suyos los Objetivos del Milenio: han decidido construir una escuela y han presionado al gobierno reclamando sus derechos, recogidos en la constitución. A nivel nacional, Tanzania, por ejemplo, ha reducido la mortalidad infantil en un 30%. Nadie lo hubiera dicho antes, y su caso no es una excepción. Por eso, quiero transmitir a la ciudadanía que su apoyo a los Objetivos del Milenio, también por la vía de la presión a su gobierno, tiene un impacto real en la mejora de las condiciones de vida de la población más pobre.

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