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ONUSIDA gira su mirada hacia las mujeres

Hasta diciembre de 2008, 33,4 millones de personas en el mundo vivían con el VIH, de las cuales 15,7 millones (casi la mitad) eran mujeres. La infección por el virus del sida es la principal causa de mortalidad y de enfermedad entre las mujeres en edad fértil (entre 15 y 49 años) de todo el mundo. En África meridional, el índice medio de prevalencia del VIH entre las jóvenes con una edad comprendida entre los 15 y los 25 años es tres veces mayor que el registrado entre los hombres de la misma edad.

A lo largo de los 10 últimos años, la proporción de mujeres infectadas por el VIH ha aumentado en muchas regiones de todo el mundo. En África subsahariana, por ejemplo, el 60% de las personas que viven con el VIH son mujeres. Y es que, a pesar de que la epidemia del sida comenzó hace ya 30 años, los servicios relacionados con la enfermedad no se centran suficientemente en las realidades específicas que viven las mujeres y las niñas ni cubren sus principales necesidades.

Poca información

"La información sobre salud sexual y reproductiva que se facilita a las mujeres y a las niñas que viven con el VIH sigue siendo muy limitada", ha constatado Suksma Ratri, miembro de la Red de mujeres positivas de Indonesia, que también ha participado en la presentación.

"Ser sexualmente activo y VIH-positivo al mismo tiempo es muy difícil. Las mujeres y las niñas que viven con el virus del sida tienen, a menudo, muy pocas opciones en lo que refiere a su sexualidad. Por ello, necesitan un sistema de apoyo adecuado y respetuoso que les permita tomar decisiones sobre su sexualidad libremente, sin tener que sufrir el estigma y la discriminación asociados al virus. Considero que este Programa de acción constituirá una fantástica plataforma para que los países refuercen los servicios existentes para las mujeres y las niñas".

En el Programa de acción se indican acciones clave muy claras sobre cómo las Naciones Unidas pueden trabajar conjuntamente con los gobiernos, la sociedad civil y los asociados para el desarrollo, con el fin de conseguir objetivos que van desde una mejor información dirigida a estas mujeres, un mayor apoyo a los líderes para que construyan entornos más seguros para ellas, o destinar un mayor número de recursos y acciones para conocer mejor las necesidades de esta población.

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