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«Donde se queman libros se acaba quemando personas»

El encuentro celebrado en el Campo de Gibraltar ha querido subrayar el "renacimiento" de la biblioteca de Alejandría, sobre la que habló el sábado su directora de relaciones internacionales, Hagar Islambouly. La nueva Biblioteca Alejandrina, con este nombre, está promovida por la UNESCO y fue inaugurada en 2003 en la ciudad fundada por Alejandro Magno. "Es una ventana del mundo a Egipto y de Egipto al mundo, pero sobre todo un mar de diálogo y entendimiento, entrando de lleno en el concepto de la Alianza de Civilizaciones", ha subrayado Ordóñez.

El director del encuentro y de la UIMP-Campo de Gibraltar, Antonio Monclús, ha indicado que la necedad humana que hay detrás de los actos de barbarie tiene otro nombre: fundamentalismo. Añadió: "Recorrer la vida de los pueblos del Mediterráneo desde el final de aquella biblioteca, es contemplar una imagen reiterada, casi con uniformidad, en todas las épocas. La imagen de la intolerancia y la intransigencia impregnando el Poder, que la favorecía para robustecerse, a costa de la periódica represión de la cultura, de la sabiduría, de la libre expresión, de la espiritualidad programada en las religiones judía, cristiana e islámica".

A la pregunta planteada más tarde por el profesor Monclús (¿es posible que la cultura musulmana, la cristiana y la judía, puedan entenderse, desde el respeto y aprecio a la dignidad de sus diferencia, y puedan encontrarse en un diálogo constructivo para la humanidad?), han contestado en largos debates expertos de esa religiones, como Jacobo Israel (presidente de las Comunidades Judías de España), Abdennur Prado (presidente de la Junta Islámica de Cataluña) y el pensador cristiano Juan José Tamayo, secretario general de la Asociación de Teólogos Juan XXIII.

Abrió el debate uno de los grandes especialistas actuales en lengua y literatura del cristianismo primitivo, el catedrático de filología griega en la Universidad Complutense de Madrid, Antonio Piñero. Los cuatro han coincidido en que el diálogo interreligioso no puede ser un fin en sí mismo, "sino que debe dirigirse a conquistar sociedades realmente plurales" (Abdennur Prado). Jacobo Israel ha citado una canción israelí para ilustrar esa idea: "Todos hablan de paz, nadie habla de justicia", dice con la "esperanza" de que los hombres "transformarán un día sus espadas en arados, y sus lanzas en hoces".

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