«La energía nuclear ayudará a cumplir con Kyoto, pero no es la panacea»
El diálogo y el respeto al otro forman parte del ADN político de la presidenta de Finlandia, que fue reelegida en 2006. Por esto se siente tan cómoda con la Alianza de Civilizaciones que impulsan el jefe de Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan. "El diálogo no logra el milagro de cambiar el mundo, pero abre la puerta a la acción. Sin él, nunca puede llegarse a las raíces", explica.
En su opinión, Europa no sólo tiene pendiente la integración del islam, sino que ni siquiera acierta en el planteamiento: "Hay que ser humilde; debemos preguntarnos, por ejemplo, cuál es la contribución histórica del mundo islámico en nuestras sociedades y después aflorarla, hacerla visible". El enfoque, insiste, debe ser mucho más amplio que el vigente, que prima la respuesta policial ante los problemas de integración. "La gente que no conoce la lengua del lugar donde vive no puede integrarse porque no logrará trabajo en buenas condiciones, ni hacerse visible, ni debatir con los demás", sostiene Halonen, quien añade: "Combatir estas desigualdades es ganar eficacia en la lucha contra el terrorismo".
El Partido de la Coalición, el ingrediente más conservador del actual Gobierno finlandés, quiere que Finlandia rompa con su tradición de neutralidad y pida el ingreso en el OTAN. Halonen frunce el ceño: "Nunca puede decirse jamás, pero la situación actual funciona bien; no veo la necesidad de que Finlandia entre en la OTAN", subraya la presidenta. Su propuesta es otra: "Hay que mejorar la coordinación entre la UE y la OTAN porque los recursos son limitados y a veces se desdoblan los esfuerzos. La clave es mejorar esta cooperación para afrontar mejor las crisis".

