Ramadán: entre creencias e integración

El Ramadán comienza este año en agosto y en España lo celebran más de un millón de creyentes del Islam. Pero los actos programados no están sólo dirigidos a este colectivo; cualquier persona está invitada a mojarse de multiculturalidad.

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“Este año es una suerte. Como el Ramadán cae entre agosto y septiembre para muchas familias ha sido más fácil irse a Marruecos a celebrarlo. El discurso más común entre los que se quedan es que el Ramadán es mejor allí y que lo echan de menos. Nosotros intentamos ponérselo un poco más fácil”. Janeth Morales, del Centro Hispano Marroquí de Lavapiés (Madrid), no es musulmana (“musulmana de corazón”, se declara, no obstante), pero en más de una ocasión ha intentado ayunar junto al resto de creyentes del centro. “Se ponen muy contentos cuando empiezo a hacerlo y me felicitan, pero para mí es muy difícil. No puedo”.

La parte más visible (más dura) del Ramadán es el sacrificio que ha de cumplir todo musulmán (excepto ancianos, enfermos, embarazadas y niños): durante 29 ó 30 días, lo que dura un mes lunar, no pueden probar nada de comida, bebida, sexo o tabaco desde el anochecer hasta el alba. Tampoco se admiten tacos o insultos. Según esta religión, quien supera estos mandatos fortalece su voluntad y se purifica. “El ayuno enseña al musulmán a ser capaz de soportar las dificultades y a apreciar los dones que Dios le otorga y de los que disfruta normalmente. También le capacita para sentir la experiencia diaria que sufre el indigente y a ser activo en su compasión y ayuda hacia él”, explican desde WebIslam.

“El Ramadán es una fiesta donde se exaltan los valores espirituales, la convivencia pacífica, la ayuda, la oración"

Morales añade que el Ramadán es más que ayuno, “una fiesta donde se exaltan los valores espirituales, la convivencia pacífica, la ayuda, la oración”. La celebración, parecida a la Navidad de los cristianos (en el sentido de dar más tiempo a la familia, hacer regalos a los niños o arreglarse más de lo habitual) conmemora la primera revelación del Corán al profeta Mahoma, ocurrida en el noveno mes del calendario lunar. Es por eso que la fecha de estos actos parece tan variable en el calendario occidental.

El Ramadán finaliza con una de las fiestas más importantes para los islámicos. Suele durar unos tres días que se dedican a celebrar en familia la superación del ayuno, visitar a parientes y hacerse regalos.

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