MEMORIAS DE UNA JOVEN DOCTORA


Muy probablemente Dios no consideró oportuno contestar, así que Nawal
empezó a buscar respuestas por sí misma, y ahí comenzó su lucha por
defender los derechos de las mujeres. Una primera muestra de su
compromiso son estas Memorias de una joven doctora, que la autora
escribió y publicó como novela cuando solo tenía veinticinco años y se
asomaba al mundo de los adultos con temor e incertidumbre. Aquellos
fueron los años en los que Nawal empezó a trabajar como médico, a
comprender que el ejercicio de la medicina la obligaría a asumir el
dolor de los demás. También fueron los años de sus primeras
experiencias sentimentales, en busca de un hombre que no se considerara
su dueño sino un compañero de vida. Han pasado cincuenta años desde
entonces, y Nawal El-Saadawi sigue empeñada en su lucha como el primer
día, porque, si bien duele reconocerlo, nuestro mundo, y especialmente
el mundo de las mujeres árabes, no es tan distinto del que conoció
aquella joven doctora que hace medio siglo se puso por primera vez una
bata blanca.

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