Siria y Líbano establecen relaciones diplomáticas plenas
Siria consigue también dar un paso más en su objetivo de quebrar el aislamiento internacional al que Occidente la ha sometido desde hace cuatro años. La primera brecha fue el inicio de negociaciones con Israel en mayo. La segunda, la presencia del presidente Bachar el Asad en París en la cumbre euromediterránea semanas después. Y la tercera grieta, la visita oficial del presidente francés, Nicolas Sarkozy, a Damasco en septiembre.
Incluso EE UU, el más firme defensor del asedio diplomático y económico al régimen sirio, empieza a recular. En la trastienda de la Asamblea de la ONU, celebrada en Nueva York, la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, se entrevistó con Mualem.
Pero, y más relevante, Damasco se aproxima, mediante este establecimiento de relaciones diplomáticas plenas con Líbano, a su verdadera meta. Será ahora mucho más complicado que el tribunal internacional que debería juzgar el magnicidio del ex primer ministro libanés Rafik Hariri se ponga en marcha. Y eso que uno de los magistrados que dirigió las investigaciones ha asegurado a parlamentarios europeos que ya disponen de la lista de inculpados.

