Teatro Cervantes de Tánger
En los Espacios próximos, alrededor del monumento, el proyecto de relación entre los pueblos adquiere todo el sentido y su máximo valor. Observando el teatro y su entorno, permanecen intactos los argumentos que potenciarían esta empresa. Sus escaleras exteriores parecen abrazar al edificio a la vez que indican una suerte de recorridos para conectar los distintos niveles. Dichas plataformas ofrecerían usos alternativos o complementarios. Es como si el propio edificio nos mostrase las claves, de las que debemos partir, para comprender toda su fuerza; y pretendiese enseñarnos a utilizar sus jardines, calles y plazas anexas. Recorridos alternativos, lugares para conversar, espacios para mirar, para la exposición de la artesanía mediterránea, recintos para actuaciones escénicas, musicales y bailes al aire libre, zonas, en definitiva, donde vivir la ciudadanía. Entornos accesibles para todos, en el que los recorridos (rampas, escaleras, paseos, sendas, etc.), entendidos como experiencias paisajísticas, permitan no sólo el disfrute de aquello que allí se diseñe, sino, la experiencia íntima de la posibilidad de compartir actividades con otros ciudadanos: el peculiar Foro o Zoco del Teatro.
La creación de esta área a modo de escenario total se convierte, así, en el argumento principal de todo el proyecto. Por otra parte, ¿por qué no emplear esta iniciativa ejemplar para mostrar su faceta positiva desde un punto de vista medioambiental? La fundación coordina un equipo con Francisco Denia, urbanista y Luis Pérez, ingeniero para que la intervención en el Teatro Cervantes explicite el respeto al Medioambiente y la búsqueda del paradigma Ciudad Sostenible. Con estos argumentos, para la fundación, y de este modo se ha trasladado a las administraciones, el Teatro sería un proyecto íntegro, unitario, global y representativo de una actitud popular, pública, ciudadana: Escenario en el que se podrían encontrar (una metáfora es el baile: baile de civilizaciones toma su nombre por estos versos: «Sólo el instante me conoce» (Pessoa); «El instante está en el baile» (T.S. Eliot) todos los pueblos y especialmente los del Mediterráneo; donde la cultura, el diálogo, el entendimiento sean los protagonistas. La fundación creyó interesante esbozar también y presentar a las Administraciones la reflexión que, para sostener una programación estable, sobre este proyecto se hacía el presidente de Honor, José Monleón Bennácer, Premio Nacional de Teatro, creador con Nuria Espert de la fundación Instituto Internacional Teatro Del Mediterráneo (IITM):

