El acuerdo de paz del Líbano percibido como una victoria de Hezbolá
BEIRUT (AFP) — Aunque permite que las instituciones vuelvan a funcionar, los analistas estiman que el acuerdo de Doha que pone fin a 18 meses de pulso entre la mayoría parlamentaria y la oposición del Líbano es básicamente una victoria de la organización chiita Hezbolá.
"La minoría de bloqueo concedida a la oposición constituye un serio revés para el gobierno, era algo que trataba de evitar desde hace tiempo", dijo Paul Salem, el director de la Fundación Carnegie para Oriente Medio.
Para Hilal Jashan, profesor en la Universidad estadounidense de Beirut, Hezbolá se ha convertido más que nunca en "un superactor político" al lograr que su armamento no haya figurado siquiera en el orden del día de las negociaciones de Doha.
Aunque el acuerdo alcanzado el miércoles en la capital de Qatar incluye las principales demandas de la oposición -disponer de una minoría de bloqueo y aprobar una nueva ley electoral-, algunos diarios libaneses estimaban el jueves que no había claros vencedores y vencidos.
"La principal demanda" de la mayoría parlamentaria "también fue atendida: el compromiso de ambas partes a no recurrir a las armas con fines políticos", argumentó el diario An-Nahar, próximo al gobierno.
La lucha de poder entre ambos bandos -una mayoría parlamentaria apoyada por Occidente y una oposición sostenida por Damasco y Teherán- culminó en mayo en una batalla abierta en la que murieron 65 personas y cuyo episodio más significativo fue la toma de los barrios sunitas de Beirut por milicianos chiitas.
El acuerdo de Doha devuelve la pugna al terreno político con vistas a las elecciones generales de 2009.
"No asistimos a una victoria o una derrota completa, sino a un nuevo compromiso, ciertamente con un aumento de la influencia de Hezbolá", remarcó Paul Salem.

