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Machismo global por Maricel Chavarria.

Sin ir más lejos, el último homicida de su ex pareja, en Gandia, tenía una orden de alejamiento. Era rumano. Lorente considera que en este caso debería haberse valorado el riesgo: “Un equipo forense debería haber analizado el caso de forma individual para ver si una orden de alejamiento era suficiente para hacer frente al riesgo de homicidio. Hay que observar también factores como la separación, o que ella rehaga su vida, que tenga una nueva pareja… son factores de riesgo, sobre todo tratándose de extranjeros”.

¿Cuál debería haber sido la actuación en este caso de Gandia, en el que la víctima tenía 20 años y niño pequeño? Lorente asegura que en lugar de una orden de alejamiento “podríamos haber observado la prisión preventiva, algo que hubiera sido mucho más complicado de no haber llegado el caso al juzgado”.

“Hay que ver cómo es la persona, si tiene apoyos externos, si es violento, si es drogadicto… la clave está en individualizar. Si aplicas medidas generalizadas, funcionarán a veces, pero otras no. Y no se trata de criminalizar a los hombres, sino de actuar sobre la persona peligrosa, la que pierde el control. El protocolo debe contemplar eso y la unidad de valoración integral para la violencia de género debe tenerlo en cuenta y no precipitarse. Si hay elementos de riesgo o sospecha, hay que obrar como con otros delincuentes a los que se detiene, incluso a veces por elementos puramente procesales, para que no afecten a una investigación. Y aquí hablamos de evitar cometer un delito que puede acabar en muerte”, concluye Lorente.

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