Marruecos: impaciencias y larga duración por Bernabé López García
¿Es acaso el Estatuto Avanzado un premio que la Unión Europea otorga al buen alumno Marruecos por haber hecho sus deberes? Si hacemos caso a lo escrito por algunos analistas de una u otra orilla del Estrecho de Gibraltar, se trata más bien de "la expresión de una voluntad política sin efectos jurídicos", de poco más de lo que ofrece la política de vecindad (Martín & Jaïdi). Pero hay, es cierto, ese punto simbólico de reconocimiento como algo positivo de las reformas que Marruecos ha emprendido para su integración en el espacio europeo, no limitándose a lo económico, aunque los efectos tangibles se estén haciendo esperar.
¿Avanza Marruecos para merecer el Estatuto Avanzado? Hay quienes -bien posicionados para opinar, como Bruno de Thomas, hasta hace poco embajador de la Comisión Europea en Rabat- creen que Marruecos se ha comprometido en un proceso de evolución democrática y apertura económica que hace del anclaje en Europa el corazón de su estrategia. Porque no hay que perder de vista que esta opción obliga a quien la adopta a entrar en una lógica de reformas estructurales que producirán -cierto que no para mañana- sus efectos sobre ese zócalo arcaico de su estructura, esa "realidad que el tiempo tarda enormemente en desgastar y en transportar", en expresión de Fernand Braudel.
Es cierto que Marruecos va lento en los avances de su evolución democrática. Y son éstos -los escasos avances y los sonoros retrocesos- los más visibles desde el exterior, aquellos sobre los que al fin y al cabo se realiza la percepción cotidiana (interior y exterior) que construye las opiniones públicas.
Vuelvo a Braudel: "Nada hay más importante en el centro de la realidad social que esta viva e íntima oposición, infinitamente repetida, entre el instante y el tiempo lento en transcurrir". Jugando con esta oposición de tiempos, no puede comprenderse por qué los que deciden en Marruecos no saben explicar y transmitir con cuántas resistencias se está construyendo en el "tiempo largo" (tanto en el ámbito macroeconómico -control de la inflación, descenso de la deuda pública, mantenimiento de un cierto crecimiento sostenido- como en el de las relaciones humanas -promoción de una presencia más activa de la mujer en la sociedad y en la política, inversión en educación-), y no atajan prácticas -puntuales ciertamente, aunque insistentes- que afectan al "tiempo corto" y que son las que trascienden en los medios y acaban por construir, monopolizar y a veces tergiversar la imagen de marca -y la realidad- de Marruecos.

