Paz, coerción y medioambiente por Ramón Folch

POR NO HABLAR,claro está, de los conflictos derivados de los crecientes "desastres naturales", mal gestionados –recordemos las recientes inundaciones de Myanmar (Birmania)–, o de la pugna por el petróleo y el gas natural. No es ningún secreto que los problemas y las guerras en Oriente Próximo tienen a los yacimientos como telón de fondo. Con el peak-oil (máxima extracción de petróleo) a menos de diez años vista, los

conflictos menudearán y subirán de nivel. No hay más que pensar en Argelia o en Libia, o en el sesgo que pueden acabar tomando las tensiones por la explotación de los hidrocarburos o por la construcción

de centrales hidroeléctricas en América del Sur. Las luchas por el control de los recursos están a la puerta.

Disponemos de seis o siete años para prepararnos, no más. Antes que nada, debemos tratar de instaurar la equidad y la paz social, desde luego. Pero tenemos que ser capaces de hacer frente a los conflictos, si llegan. Llegarán. Irán de la mano de los fundamentalismos y del medioambiente. Al Barcelona Centre Internacional per la Pau le espera una ardua tarea. De pretendidos fuegos de artificio, nada de nada.

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