«He intentado alejarme de unos orígenes que duelen» Najat El Hachmi

¿Cuál es su relación con ese legado? ¿Ruptura, integración en el nuevo país…? "Es una relación complicada y con momentos de auto odio. He intentado alejarme de unos orígenes que duelen, porque cuesta compaginarlos con el resto de mi vida. Luego he entendido que cuando no es posible destruir algo, sólo queda la posibilidad de asumirlo", sostiene la autora, quien reconoce una gran fascinación por Lorca y Antonio Machado, si bien su gran referente es Mercè Rodoreda.

Lo de los colectivos como etiqueta para definir a las personas le pone enferma. "Es una palabra que no sé a qué hace referencia. Pertenecer al colectivo marroquí… Pues nunca he tenido esa sensación. La gente cuando emigra establece sus propias redes sociales. Es eso lo que facilita la identificación, no el nacimiento. Incluso me parece peligroso que el poder busque representantes de las comunidades de inmigrantes, porque los grupos humanos son heterogéneos", defiende la escritora, que tampoco siente ninguna afinidad por caer en el victimismo.

"El patriarcado es un orden social que no perjudica sólo a la mujer y a la hija. También afecta a los chicos menores de edad, gente de la que se habla poco. Ellos quedan en segundo término, aunque también padecen situaciones límite. En su caso, la confrontación es mayor a veces, porque se niegan a repetir un legado patriarcal que rechazan. Desgraciadamente, todavía no hay preocupación social por los hijos varones".

Su primer libro apareció en 2004 con título inequívoco: Jo també sóc catalana (Yo también soy catalana). "Era puramente autobiográfico y me centré en el hecho de haber emigrado. El título no es contundente, porque cuando llevas 20 años viviendo en un lugar, cansa mucho que todavía se te considere una extranjera. Los paisajes y la gente que quiero son los que he conocido en todo ese tiempo y no los de una infancia algo mítica al habitar ya en el recuerdo. Yo me siento catalana y punto. Por eso, nunca me planteé utilizar una lengua literaria que no fuera el catalán".

Y lo hace con pasión: "Escribir es la máxima forma de libertad. Me permite yuxtaponer situaciones que otros autores no harían al no compartir mi realidad. Hablo de lo que me interesa: los individuos de frontera".

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