Un mundo injusto, 60 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

2. Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole. (…)

Asha Ibrahim tenía 14 años cuando murió lapidada en Somalia en octubre de este año; había sido condenada por mantener relaciones sexuales sin estar casada tras ser violada por tres hombres. Una de cada tres mujeres ha sido golpeada, obligada a mantener relaciones sexuales o maltratada a lo largo de su vida, según Amnistía Internacional. En la imagen, mujeres relajándose en Teherán (Irán).

3. Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.

El año pasado fueron asesinadas legalmente al menos 1.252 personas en 24 países, y otras 3.347 fueron condenadas a muerte. Amnistía Internacional estima que entre 18.000 y 27.000 personas siguen condenadas a la pena capital en todo el mundo; por el contrario, al menos 128 países han abolido este castigo en su legislación o en la práctica. En los últimos 18 años, 40 personas han sido ejecutadas por delitos cometidos cuando tenían menos de 18 años. En la imagen, niños en un centro de acogida para menores en Kinshasa (República Democrática del Congo).

4. Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre. (…)

Dos siglos después del comienzo de la abolición de la esclavitud, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) considera tiranizadas a 12,3 millones de personas (si bien otras organizaciones que trabajan de manera directa con esta realidad elevan la cifra a 27 millones). En sus estimaciones sobre el tráfico humano, el Departamento de Estado de Estados Unidos estima que entre 600.000 y 800.000 personas están sometidas al tráfico a través de las fronteras internacionales anualmente; el 80% son mujeres y niñas, y el 50%, menores. Free the Slaves calcula que de esta explotación se obtienen beneficios en torno a 32.000 millones de dólares cada año. En la imagen, la joven Sa Keena en un centro de acogida para mujeres explotadas en Pakistán.

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