Una inyección aumenta la esperanza de vida de los niños ugandeses

Tal y como explica a elmundo.es la doctora Rossamund F. Lewis, en los cuatro primeros años de vacunación, hasta 2006, la incidencia se redujo un 85% en Kampala, en la división de Kawempe. Un año después, su prevalencia alcanzó el 0%. "Hablamos de un ‘cero virtual’ porque al final del estudio sólo se atendió a tres afectados en el hospital de Mulago", aclara.

Y añade: "en total, los 88 casos de meningitis por Hib, que se solían registrar por cada 100.000 niños, se redujeron a cero, en el área de Kawempe, que es la que monitorizamos".


Se evitaron 5.200 muertes

Los expertos estiman que de no haberse puesto en marcha esta campaña, la Hib hubiera provocado que más de 4.600 y 23.300 niños ugandeses, menores de cinco años, hubiesen padecido meningitis o neumonía, respectivamente; que casi 1.000 hubieran sufrido importantes daños neurológicos y más de 5.200 hubieran fallecido.

"Las secuelas neurológicas, y no sólo la muerte, deben tenerse muy en cuenta por el sufrimiento que causa a los niños y también por el consecuente gasto para el sistema de salud", explica la principal firmante de la investigación.

Por otro lado, los expertos destacan la valía de esta iniciativa a pesar de que en los países en vías de desarrollo, como Uganda, los recursos y la cobertura de la vacunación no sean totales. "La eficacia se mantuvo en un 93%", en el caso de los niños que recibieron dos o más dosis.

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