Una nueva vida para Mosul
Modelo de renovación urbana, la iniciativa de la UNESCO “Revivir el espíritu de Mosul” ha ido mucho más allá de la mera reconstrucción de edificios. Se ha esforzado por reanimar la vida cultural en esta ciudad iraquí, devastada tras tres años de ocupación por Daesh.

Reconstrucción del minarete Al Hadba.
©️UNESCO / Luay Al Zrare
Zaina Dufour
UNESCO
La vida ha regresado a las estrechas calles de Mosul. Los aromas de especias se mezclan de nuevo con la melodía de las campanas de las iglesias y con las voces de los muecines que convocan al rezo, una armonía de sonidos que se enlaza con el diálogo secular de la ciudad. Ocho años después del fin de los combates, gracias al patrimonio, Mosul es símbolo de reconstrucción, resiliencia y esperanza.
Situada en el norte de Irak, donde el Tigris ingresa en la antigua Mesopotamia, Mosul atraviesa una compleja etapa de recuperación tras el conflicto. Símbolo de coexistencia, la ciudad merece su nombre árabe de Al Mawsil, “el punto de enlace”, en su calidad de encrucijada de culturas, religiones y redes económicas. Sus iglesias, mezquitas y edificios únicos han sido testigos mudos de ese equilibrio sutil y del espíritu de armonía que la definió durante generaciones.
Sin embargo, entre 2014 y 2017, esa armonía se hizo añicos. La ocupación por parte de Daesh y las posteriores operaciones militares devastaron el 80 por ciento del casco antiguo. El emblemático minarete de Al Hadba se derrumbó, se profanaron lugares sagrados, y barrios enteros fueron evacuados a la fuerza, lo que dejó a la ciudad confrontada a interrogantes cruciales sobre la preservación de la identidad cultural y la reconciliación.
Recuperar el alma de la ciudad
Ante esa situación, la UNESCO lanzó en febrero de 2018 la ambiciosa campaña “Revivir el espíritu de Mosul”. Más que un proyecto de reconstrucción, se trataba de un modelo estratégico de reconciliación, y de consolidación de la paz y de la diplomacia cultural. Al situar al patrimonio en el centro de la recuperación post conflicto, el proyecto reveló además la vocación de propiciar la cohesión social, la lucha contra el extremismo violento y la reconstrucción de la identidad simbólica de la ciudad.
“Reconstruir el patrimonio de Mosul es reconstruir el alma de la ciudad”, declaró la Directora General de la UNESCO, Audrey Azoulay, en el acto de presentación del programa en 2018. Con estas palabras ponía de manifiesto que la reconstrucción no es solamente una renovación material, sino también un acto de resiliencia cultural y reparación social

Los habitantes de Mosul no se contentan con reconstruir edificios a partir de los escombros: se reconstruyen a sí mismos, recuperan su historia y su lugar en el mundo. Demuestran que el futuro puede nacer de las cenizas de la destrucción. Ese es el criterio de Najat Abdel Aziz. Para ella, reincorporarse a su hogar restaurado en la ciudad antigua representó mucho más que volver a la vivienda familiar. “Regresar aquí es como vivir un sueño. Cada rincón de esta casa está lleno de recuerdos. La restauración de estos lugares anima a la gente a regresar a la región y devuelve la esperanza a los vecinos”, afirma.
Los habitantes de Mosul no se contentan con reconstruir edificios, se reconstruyen a sí mismos
Las palabras del ingeniero Mustafá Khalid, que colaboró con la UNESCO en calidad de perito de obras en la mezquita Al Nuri, coinciden con las de Najat. “Al reavivar el espíritu de nuestra ciudad, estamos escribiendo nuestra historia, no solo con ladrillos, sino también con nuestra unidad y nuestra resiliencia inquebrantable para forjar un porvenir que va a honrar nuestro pasado”.
Porque al invertir en educación y conservación material, la UNESCO ha ampliado el concepto de patrimonio más allá de la simple preservación de estructuras. La participación de los vecinos, elemento fundamental desde el inicio mismo del proyecto, es también un medio de garantizar su permanencia. El cofundador del Foro del Libro de Mosul, Harith Yaseen Abdulqader, insiste en este enfoque. “No basta con reconstruir los monumentos y las infraestructuras; debemos reconstruir también los espíritus y las mentalidades”, declaró en 2019 en la Sede de la UNESCO.
Sitios emblemáticos
La iniciativa “Revivir el espíritu de Mosul”, financiada con 115 millones de dólares estadounidenses por 15 socios internacionales, especialmente Emiratos Árabes Unidos y la Unión Europea, priorizó la reconstrucción de sitios emblemáticos como la mezquita Al Nuri y su célebre minarete inclinado Al Hadba, la iglesia de Nuestra Señora de la Hora (Al Saa’a) y su casa de oración, la iglesia católica siria Al Tahira y 124 casas residenciales históricas. Más allá del apoyo financiero, la iniciativa ha puesto de relieve la vitalidad de la diplomacia cultural internacional, ilustrada por la refundición de las campanas de Al Saa’a en Normandía y las de la iglesia Al Tahira en Italia.

Más allá de la cooperación internacional, esta campaña se concibió para que la población local se implicara en cada fase de la reconstrucción de la ciudad y sus monumentos. Se concedió especial atención al emblemático minarete Al Hadba. Los vecinos de Mosul expresaron masivamente su deseo de que se reconstruyera “tal como era”, y eso planteó un reto arquitectónico singular. Fue preciso reconstruir el minarete inclinado mediante el uso de ladrillos y materiales tradicionales, según una técnica que no se había utilizado desde hacía siglos.
El emblemático minarete inclinado Al Hadba se reconstruyó “tal como era”
Más de 7.000 artesanos e ingenieros de la localidad recibieron formación, lo que permitió a las comunidades adquirir competencias técnicas esenciales para la conservación duradera del patrimonio.
Nuevos descubrimientos
Esta iniciativa también permitió realizar un descubrimiento que no estaba documentado en el plano histórico: las excavaciones realizadas en 2021 revelaron los restos de la mezquita del siglo XII situada bajo la sala de rezos de la mezquita Al Nuri. Se hallaron cuatro elementos de piedra y yeso que ponen en tela de juicio los relatos lineales sobre la destrucción y que hacen hincapié en la forma de la que los estratos históricos coexisten y ofrecen información sobre las identidades actuales.
Las excavaciones realizadas en 2021 revelaron los restos de la mezquita del siglo XII bajo la sala de rezos de la mezquita Al Nuri
“Es un milagro que esos elementos del patrimonio, preservados bajo tierra durante tantos años, hayan escapado a la destrucción deliberada infligida a la ciudad. Sin duda hemos perdido mucho, pero albergo la esperanza de que el futuro será mejor”, afirma Mohamed Salah, vecino de Mosul.
La iglesia Al Tahira, construida entre 1859 y 1862, sufrió daños importantes en 2017, por lo que se llevaron a cabo investigaciones en profundidad para precisar las etapas decorativas del templo, con el fin de restaurarlo siguiendo los métodos tradicionales. La meticulosa restauración de los revestimientos de alabastro permitió descubrir los motivos florales originales y, con el apoyo de la UNESCO, 13 estudiantes de la universidad de Mosul, la tercera parte mujeres, recibieron formación en materia de conservación.
Al mismo tiempo, la revitalización de los centros educativos desempeñó una función esencial en la recuperación de la ciudad tras el conflicto. Se rehabilitaron 31 escuelas, lo que facilitó la reapertura de más de 400 aulas. En colaboración con las universidades locales, se pusieron en marcha programas especializados en la conservación del patrimonio, en particular para impartir formación a alumnos de la universidad de Mosul, con miras a estimular a una generación para la cual los libros y el patrimonio constituyen pasarelas hacia la paz.
La vida cultural ha vuelto a ser en Mosul una formidable palanca de reconciliación
Asimismo, la vida cultural ha vuelto a ser en Mosul una formidable palanca de reconciliación, con salones del libro, proyecciones al aire libre y espectáculos musicales que han recuperado el espacio público para un ejercicio colectivo de reparación. “Al traer de nuevo la música a Mosul, hemos traído la vida”, asegura el violinista Ehsan Akram Al Habib. Este renacimiento cultural incluye la creación de un laboratorio de cine en el Instituto de Bellas Artes, donde 20 estudiantes han recibido clases de dirección de cine y han rodado nueve cortometrajes. En junio de 2021, un centro de creación denominado “La Estación” abrió sus puertas para ofrecer a los jóvenes del sector cultural un ámbito de colaboración, aprendizaje, organización de conciertos y exposiciones.
Lecciones para el futuro

Aunque se ha avanzado mucho, la obra está lejos de completarse. Quedan muchos retos de orden técnico, económico o emocional, pero la voluntad de progreso no se ha debilitado.
La experiencia de Mosul aporta importantes lecciones para el futuro. Lo logrado hasta ahora demuestra que es posible reconstruir a través del patrimonio, incluso en contextos donde el conflicto no sólo quebró las piedras, sino también fracturó el tejido social. Esta experiencia plantea preguntas fundamentales acerca de la ética de la reconstrucción, el trabajo sobre la memoria y la posibilidad de transformar las cicatrices de la destrucción en cimientos de un futuro inclusivo y plural.
Mosul ilustra la función que puede desempeñar la cultura en materia de cohesión social y desarrollo a largo plazo en situaciones de postconflicto.
En la larga historia de proyectos de reconstrucción emprendidos por la UNESCO, la ciudad de Mosul ocupa un lugar especial. La campaña para la salvaguarda de los templos egipcios de Nubia, en la década de 1960, permanece como una extraordinaria hazaña de ingeniería y arquitectura que requirió el desmontaje meticuloso y la reinstalación de sitios patrimoniales completos, trabajo que se hizo piedra a piedra. La preservación de los templos de Angkor Vat en Camboya condujo a la creación de un marco internacional de cooperación cultural que unió a naciones de todos los continentes. En fechas más recientes, la ciudad vieja de Mosul ha sido escenario de un desafío arquitectónico y simbólico: la reconstrucción de lugares de culto emblemáticos de diversas confesiones religiosas, al servicio de las comunidades locales y su patrimonio común.

