Cristianofobia. La nueva persecución por René Guitton
Las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) pueden actuar discretamente y, naturalmente, la Santa Sede. Uno de los primeros objetivos es el de dar visados a los cristianos iraquíes que se refugian en Europa. Diversos países de la Unión Europea lo han hecho, pero los líderes cristianos que viven aún en Iraq sostienen que la concesión de los visados está en las manos de aquellos que quieren ver a los cristianos nativos dejar Oriente Medio.
“Ayudadnos a quedarnos, no a irnos”, gritan desesperados los cristianos iraquíes. Es importante tomar en consideración este llamamiento urgente, de lo contrario sucede como con los cristianos libaneses, a quienes no escuchamos lo suficiente durante las dos guerras del Líbano. Es necesario actuar, y actuar rápidamente.
-¿Cuáles son los motivos por los que ha escrito este libro y qué objetivos espera conseguir?
Guitton: Escribí este libro porque estoy conmovido por los testimonios que he recogido. Por mi trabajo de encuentros interreligiosos, seminarios, etc. viajo regularmente a África, Oriente Medio y Extremo Oriente, y he encontrado en el curso de los años una situación de creciente preocupación para los cristianos perseguidos.
La situación de discriminación se hace aún más odiosa por el silencio de Occidente.
Demasiado a menudo se hace callar a los medios de comunicación que denuncian estas injusticias, porque no está de moda hablar mal de aquellos que representan a la mayoría. Preferimos recordar los actos contra las minorías en nuestro país.
Es verdad que ningún acto de islamofobia o judeofobia es aceptable, pero es inaceptable discriminar a las víctimas. No puede haber víctimas de las que hablar mal y víctimas que deben callar.
Yo me rebelo por tanto contra todo acto de discriminación, y en particular contra los actos anticristianos.
El silencio puede ser culpable como otras veces se ha observado en Europa, sobre todo tras la conferencia de Münich de 1938.

